Ante los ojos de los dioses

Capítulo 6

“Lo que a una le toca hacer” pensó Adara suspirando aliviada y viendo ahora como Ares la miraba de mal humor — Sígueme cariño, hay algo que me gustaría que habláramos —dijo caminando hacia la cocina donde Harmony los esperaba sentada sobre un taburete con los brazos cruzados.

— ¿De qué se trata abuela? —preguntó Ares cuando la alcanzó, viendo que ahí también estaba la peli azul a lo que simplemente respondió recostándose contra una pared, entre tanto metía sus manos en los bolsillos de su short.

—De Adrienna —respondió Harmony viendo con seriedad a Ares.

— ¿Qué con ella? —preguntó algo brusco.

—Que tú no has dejado de tratarla mal —señaló Adara con serena seriedad. Ares frunció el ceño ofuscado por esto.

— ¿Yo?

—Sí, tú. No te hagas el tonto —interrumpió Harmony.

—Por favor, no me digas que ahora la defiendes simplemente porque salvó tu teléfono —dijo Ares despreocupadamente. Harmony se enojó mucho por esto, pero su abuela la interrumpió antes de que siquiera pudiera hablar, todavía luciendo esa cara de tranquilidad.

—Por lo que veo, a ti todo lo respectivo a ella te entra por un oído y te sale por el otro ¿me equivoco? —Ares frunció el ceño, pero su abuela no le dio tiempo de hablar—. Es una lástima sinceramente, entonces no valdría de nada incluso decirte de “eso”, capaz y ni siquiera le prestas atención ¿no crees, Harmony? —pronunció Adara haciéndose la desentendida, pero internamente frotando sus manos de forma maliciosa.

— ¿A qué te refieres abuela? —interrogó la peli azul confundida, pues no sabía de qué hablaba la mujer específicamente. Tenía algunas ideas, pero nada en especial.

Por su parte Ares comenzaba a formar ideas no muy agradables sobre a qué se refería su abuela, pensando que esa mujer les había hecho algo malo, pero más equivocado no pudo estar.

—Ya sabes, cuando hablaste con Adrienna y esta te escuchó con absoluta calma e incluso estuvo dispuesta a darle otra oportunidad a Ares por la paz mundial. En su momento pensé que si se lo decíamos a tu primo le pegaría en su orgullo el hecho de que la persona con la que siempre pelea y discute, haya actuado de forma más madura y comprensiva que él.

» Pero ahora veo que a él no podría interesarle de ninguna forma que ella incluso te dijo que quería intentar que ustedes dos fueran primas de verdad, y mucho menos lograríamos hacerle cambiar de opinión al contarle sobre lo bien que ella se ha portado con ustedes a pesar de no tener ninguna obligación verdadera.

» Sin embargo, como a pesar de todo, yo sé que Ares sabe juzgar muy bien a la gente, decidí que ahora me quedaré tranquila y respetaré tu decisión, hijo —pronunció de repente dirigiéndose ahora hacia el aludido—. Tú ya eres un hombre y sé que persona más justa no podría haber en esta casa —finalizó la mujer dejando perplejo al hombre, y a Harmony casi que con la boca abierta.

Esa fue una indirecta muy directa, abuela” pensó Harmony aguantando las ganas de reír para no arruinarle el discurso a su abuela, cavilando si eso sería suficiente para que Ares dejara la pelea…

El hombre simplemente se levantó bruscamente con una mirada seria y se perdió por el pasillo, dejando atrás a Harmony y Adara quienes se veían la una a la otra con la incertidumbre pintada en la cara, y la ansiedad a flor de piel.

—Bueno, esperemos que esta no sea la primera vez que fallo en más de 54 años, sería demasiado a estas alturas —dijo de pronto Adara aligerando hasta cierto punto el ambiente.

—Yo también lo espero, abuela, yo también —suspiró Harmony encomendándole sinceramente la situación a Dios, porque de verdad que ese par ya era cosa de fuerzas superiores.

 

Ares cruzó el pasillo con la seriedad envolviendo su cara. Se detuvo frente a una puerta con una flor y entró repentinamente luego de tocar sin esperar respuesta, topándose de frente con la razón de sus males.

— ¡Oye! —exclamó Adrienna por la abrupta interrupción, ataviada con un vestido blanco con flores moradas muy bonito. Sonrojándose ligeramente por la rabia de que ese hombre haya entrado de pronto así sin saber si tal vez ella se estuviera vistiendo.

Ares no respondió, pero si agudizó su mirada sobre la chica al notar que ocultaba algo detrás de su espalda, recordando que al entrar alcanzó a ver que ella estaba frente al espejo haciendo muecas mientras tocaba algo en su pierna.



Athenea

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En el texto hay: viajes, amor, dolor

Editado: 09.04.2020

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