Auro

CAPÍTULO VI

La mirada de Auro estaba distraída observando a la pantalla de su celular. Ni siquiera miraba por donde caminaba, tal vez por esa razón lo arrollé con mi bicicleta la otra vez.


 

Me coloqué frente a él esperando que sus ojos notaran mi presencia, pero no fue así, así que su cuerpo chocó contra el mío causando que esta vez casi sea yo la que cae al suelo. Al percatarse de esto, me miró totalmente apenado, pero sin arrepentimiento.


 

—Lo siento, debí haber dicho hola, ¿cierto?


 

Sus fríos ojos recorrieron mi rostro por unos cuantos segundos sin decir nada. Después recogió su libro, ya que se había caído al suelo por el choque que tuvimos y luego soltó un gran suspiro.


 

—No —respondió sin expresión—. Ni siquiera deberías estar dirigiéndome la palabra.


 

—Quería agradecerte por lo que hiciste ayer y pedirte disculpas por lo que hice yo. Anoche ni siquiera pude hacerlo porque te marchaste, y bueno, prácticamente me dejaste hablando sola.


 

Estar ahí frente a él y que el color de sus ojos me mirara fijamente era muy intimidante, tanto que sentía que en cualquier momento perdería la cordura y olvidaría las palabras que quería decirle para comenzar a tartamudear.


 

—No lo hagas. No me agradezcas, sólo déjame en paz, por favor.


 

Escuchar eso había sido como recibir un fuerte gancho a mi corazón. Noté como Auro comenzó a caminar dejándome detrás. Acababa de recibir una gran humillación por el profesor de química, no soportaría una más.


 

—¿Por qué? —Me atreví a preguntar y su cabeza volteó a verme.


 

—¿Por qué? —repitió y después soltó una leve risa mirando hacia el techo—Estás con la gente de Matthew. Yo no me relaciono con la gente de Matthew.


 

—Oh, no, no. Te equivocas, yo no estoy con la gente de Matthew. Me alcoholizó para abusar de mí, ¿por qué estaría con su gente?


 

Rió irónicamente e inconscientemente mordió su labio inferior haciéndolo lucir extremadamente sexy. Parecía un chico de portada de revista y ni siquiera estaba haciendo absolutamente nada.


 

—¿Me estás diciendo que fuiste a una fiesta de mafiosos a la mansión de Matthew, pero no estás con su gente? —preguntó lleno de sarcasmo— No sé si piensas que soy estúpido, pero por favor, sólo deja las cosas así y no te me vuelvas a acercar.


 

—También estabas ahí —le respondí esta vez un poco más a la defensiva.


 

—Sí, y te salvé. Tú no sabes qué tipo de cosas iba a hacer Matthew contigo.


 

Nuestras actitudes hacían lucir a esta discusión como tonta pelea de niños pequeños. Una en la cual ninguno de los dos estaba dispuesto a perder.


 

— ¿Entonces por qué te causa tanto conflicto que yo estuviera ahí? Si no te relacionas con la gente de Matthew, ¿entonces qué hacías tú ahí?


 

Pensé que su mirada se encontraba perdida mientras me escuchaba, pero no fue así. Tardé un par de segundos en darme cuenta de que ni siquiera había prestado atención a lo último que le dije. Su mirada no estaba perdida, por el contrario, estaba en alerta viendo algo que al parecer se encontraba detrás de mí.


 

—Ponte el gorro —susurró en un tono demandante, pero sin apartar su vista.


 

—¿Qué?


 

—Ponte el gorro de tu suéter, rápido.


 

No estaba entendiendo nada de lo que pasaba, y sinceramente, tenía miedo de voltear hacia atrás y descubrir el porqué Auro estaba actuando tan raro. ¿El gorro de mi suéter? Oh, me lo pondría si tan solo tuviera uno.


 

—¿De qué hablas? M-mi suéter no tiene gorro —respondí entre titubeos. Así es, el nerviosismo estaba acabando con la valentía que tuve al principio para acercarme a él. Después de todo no soy tan valiente, ¿eh?


 

Auro bufó al notar que lo que yo decía era verdad, mi suéter no tenía gorro. Aunque ni siquiera sabía para qué necesitaba que me lo pusiera. Comenzó a mirar preocupado todo a su al rededor, como si estuviera buscando algo pero intentando no llamar la atención.


 

—Tu cabello —habló como si se le acabara de ocurrir una genial idea—. Suelta tu cabello y esconde tu cara con él.


 

—¿Q-qué? ¿Quieres explicarme qué rayos hay detrás de mí y por qué te tiene tan preocupado?


 

—Sólo hazme caso.


 

Intenté voltear hacia atrás para averiguarlo por mí misma, pero no pude. Antes de que mi rostro pudiera voltear a ver lo que había detrás de mí, sentí como rápidamente una de las manos de Auro tomó mi rostro con fuerza para acercarme al de él, seguido de un inesperado e intenso beso en mis labios. Con la otra mano tomó mi cabello, soltando la cola de caballo que yo llevaba y después ocultó totalmente mi cara con mis mechones. Nuestros labios se conocían mientras sus dos manos estaban ahora en mis mejillas presionando su rostro fuertemente contra el mío. Fue un beso largo. Muy largo. Hasta que finalmente nos separamos.


 

¿Qué demonios acababa de pasar? ¿Acaso Auro acababa de besarme? ¿Él? ¿A mí?



Gabe Merin

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En el texto hay: misterio, mafia, badboy

Editado: 18.12.2020

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