Boy Almighty

Capítulo 9.

Ambos permanecieron en silencio hasta que el timbre interrumpió la incomodidad. Harry miraba al techo mientras tanto y Louis miraba un punto en la pared sin saber qué decir. Pero no era necesario cuando el silencio consumía todo a su alrededor.

—He faltado muchas veces a clases —susurró Harry después de que el timbre dejara de quejarse, y el mayor alzó su vista hacia él como resorte.

—Harry... —susurró dolido.

—Está bien —Lo miró y le sonrió—. Le diré a papá que no quieres más el trabajo y quedaremos como si esto nunca haya pasado.

Louis hizo una mueca y se arrastró hasta estar más cerca de Harry. Sus pieles estaban a nada de volver a conocerse, de acabar con la tentación de querer revivir lo de antes, estando la llama entre ellos y recordándoles por qué no debía ser así.

—Necesito el dinero —susurró casi con vergüenza. Harry solo suspiró y abrazó sus piernas con fuerza.

—Le diré que le suba el sueldo a tu padre —negoció con un hilo de voz y el castaño no pudo evitar sonreír de lado por sus intentos de querer apartarlo.

Debería haberlo dejado.

—No creo que funcione —dijo hacia el rizado, que estaba haciendo una mueca—. Quiero valerme por mí mismo.

Louis no le prestó atención a sus mentiras, por lo que las sintió tan verdaderas que no temió sentirse mal después. Solía funcionar así con Harry.

—No lo entiendes —Harry cerró los ojos con fuerza y negó—, no se trata de ti, se trata de mí. No quiero relacionarme contigo, Louis.

¿Louis debía fingir que no dolía tal como Harry lo hacía con él?

—Me disculpé —susurró dolido y el rizado gritó exasperado.

—¡Déjame en paz, Louis! —exclamó y se inclinó a golpear su pecho—. ¡Eres un maldito egoísta y te odio!

Todo el asunto se volvió un forcejeo cuando Louis trató de evitar los golpes de Harry tomando sus manos, pero el rizado no se rindió, empujó a Louis hasta que logró quedar encima de él.

El de ojos verdes estaba ya llorando para entonces, pero siguió lanzando manotazos con los ojos cerrados. Louis no recibió ninguno mientras amarraba sus manos a través de los hombros de Harry para tratar de calmarlo, pareció funcionar cuando el chico se dedicó a solamente llorar en el hombro del castaño.

—Por favor, Louis —susurró aspirando la humedad en su nariz—, no hagas esto más difícil. —La piel de Louis se erizó con miedo de que el pasado volviera a pisarle los talones.

El castaño lo soltó lentamente hasta que ambos estuvieron otra vez sentados frente a frente. Harry pasó sus manos por sus ojos repetidamente quitando los restos de lágrimas hasta que el celular de Louis sonó de repente como una salvación. El sonido se escuchó hasta que el mayor atendió con su frente fruncida.

—¿Qué? —preguntó con brusquedad—. Estoy en el colegio, papá.

—Louis —susurraron en la otra línea. Matt sonó lloroso y al de ojos azules se le congeló la sangre en ese instante, imaginando miles de escenas con miles de finales trágicos—. Tienes que venir ahora.

—¿Qué pasó?

Harry se abrazaba a sí mismo, observando a Louis levantarse con rapidez.

—Es tu mamá, Louis —le dijo su padre con angustia—. Ven.

No le dio tiempo a reaccionar antes de colgar. Ya estaba corriendo fuera del lugar cuando se detuvo en seco en medio del pasillo, golpeó lo primero que vio frente de él con fuerza. Fue un tacho de basura que cayó al suelo derramando todo su interior, y las personas a su alrededor observaron con miedo como él regresaba al baño. Harry seguía ahí, esta vez de pie y ni siquiera se sorprendió cuando Louis tiró de su mano hacia la salida.

—¡Déjame! —le gritó cuando su toque quemó, pero Louis lo ignoró, al igual que las miradas de sorpresa de los demás—. ¡Suéltame, Louis!

—¡Cállate! —le gritó de regreso, caminando con prisa. Y Harry le hizo caso bajando la vista con vergüenza. Casi disfrutando del toque de su mano.

No fue mucho lo que tuvieron que recorrer hasta llegar al estacionamiento y Harry se hizo pesado para dificultar la caminata junto a Louis.

—No puedo salir del colegio —dijo con temor, pero el castaño ya tenía las puertas del coche abiertas y lo entró con brusquedad de un solo empujón—. ¡No puedo faltar más, Louis! —volvió a exclamar cuando él no respondió.

Louis gruñó mientras subía al auto para conducir. Harry solo suspiró con fuerza cruzando sus brazos. Ambos sin pensar lo que estaban haciendo.
Louis permaneció callado mientras conducía, pero su rostro no dejaba de reflejar preocupación y el rizado apostaba que estaba a punto de lanzarse a llorar si no usaba las palabras correctas.

—Louis —llamó con suavidad y él pareció haber recibido un golpe por la mueca que hizo—, ¿qué pasó?



Levi J. Vásquez

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En el texto hay: larry stylinson, gay

Editado: 20.03.2019

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