Café a media tarde

CAPÍTULO VII FABIÁN

La tierra se encontraba amontonada, formando un bulto gigantesco y que desentonaba bastante con el verde del césped.

“Qué buen contraste” pensé “el césped siempre verde y vivo, chocando con el marrón apagado de la tierra que lo nutre.”

Dirigí mi vista a la lápida que coronaba el montón de tierra. 

E

“¿Estás segura que es buena idea?”

“Pero claro que sí” respondió la mujer junto a mí apretando su mano “será tu nueva aventura.”

Entré corriendo a las puertas abiertas de la escuela y me encontré con William en el patio, me ofreció una sonrisa de lado.

Sería un buen año, esperé hasta que llegase Diego para contarle mis planes.

R

“Rosas, son de tus favoritas, ¿por qué no las plantas en tu jardín?”

“Sí, me gustan, siempre son elegantes y delicadas, pero sus espinos pueden ser peligrosos, y te podrías lastimar con ellas.”

I

“Impulsivo, impulsivo e irresponsable, ¿cómo se te ocurrió escalar la malla del colegio?”

“Estaba recuperando el saco de un niño de ocho años.” Me defendí.

“Ninguno de tus hermanos me ha causado un disgusto así.

“Eso no es justo cariño, el año pasado William tuvo un esguince de tobillo por anotar un gol en la final de fútbol.”

“Sí, pero él no fue suspendido por meterse en una pelea después de ello.”

“Solo estaba defendiendo al niño” gruñí enojado “no podía dejar a esos idiotas abusivos pensando que no había consecuencias por sus actos.”

“No es tu responsabilidad, y siempre hay formas más pacíficas de hacerlo.” Reprimió el hombre.

“¿Cómo qué? ¿Hablar? No creo que esos brutos posean la facultad de hacerlo.”

“Exactamente Fabián, con palabras es como se deben hacer las cosas, no con golpes, puede que ellos no entiendan, pero tú no te rebajarás a su nivel.”

Me mantuve en silencio después de lo que dijo aquella mujer a quien no me atrevía a desafiar.

K

“K, ¿cuál elemento es?”

“No lo sé Casandra, yo no soy quien estudia química aquí.”

“Por favor Fabián, ayúdame, esta prueba es importante.”

Rodé los ojos, ya acostumbrado a las extrañas formas de estudio de mi hermana.

“Potasio, K es potasio.”

“Potasio, potasio, potasio.”

William lanzó un gruñido desde la cama de al lado.

“Casandra, deja ya de atormentar a tus hermanos y a ti misma, es la primera prueba, y tan solo te pones más nerviosa a ti misma.”

“Y, Fabián no debería de saber eso todavía.” Le recordó William.

“Ni nunca, yo no planeo seguir nada relacionado con eso.”

“Ya, bajen a comer y dejen el estudio.”

Casandra salió de la habitación, y luego la seguimos William y yo, mamá negando levemente con la cabeza.

“Se preocupa tanto…” susurró preocupada.

“Me suele estresar.”

Su madre le dio un ligero zape en la nuca.

“Es tu hermana, no digas esas cosas.”

“¡Pero es verdad!”

“Y aunque así lo fuese, es tu familia, y cuando la necesites va a estar ahí para ti. Ahora, apresúrate al comedor que la comida se enfría.”

Pero la había borrado de mi vida, al igual que al resto.

A

“Amor es una palabra muy fuerte Fabián, no creo que sientas eso por aquella muchacha.”

“¿Por qué no?”

“No tienen los mismos ideales. Y apenas tienes dieciséis años…Te falta mucho por conocer.”

“Eso es lo que yo también le digo señora Ballesteros, pero no hace caso.”

“Diego, te recuerdo que eres mi cómplice, no el de mi madre. Y, ¿cómo entraste aquí?”



Carolina S. Gualpa J.

Editado: 21.08.2020

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