Casada a mi corta edad ©

Capítulo 33.

Ya son más de doce horas y no hay noticias del paradero de su mujer, Cameron desesperado, el cansancio y las horas sin alimentarse sólo tomando agua o una que otra vez alguna copa de algún licor le pasan factura, pero se niega a descansar.

 

Había sido un largo y estresante día, luego de la detención de Allison, se dirigieron él y Jack a la estación de policía, donde habían tenido que declarar y entregar las pocas pruebas las cuales son tan pocas que el jefe de policía claramente les había dicho que si pasaba cinco días y ellos no llevaban pruebas más contundentes la acusada sería liberada y es algo que él perfectamente supo desde un principio.

 

Jack en ninguna parte del día se ha retirado del lado de Cameron, por no dejarlo sólo, por apoyarlo y porque él es el único que lo puede controlar por si se le ocurre salirse de control como lo ha hecho en más de tres ocasiones durante el día.

 

La casa, esa gran mansión que era llenada por la maravillosa presencia de su mujer, está sumida en una profunda tristeza, las invitadas de Melanie, parece como si sus pilas se han agotado, el personal también y qué decir de él.

 

Horas antes del anochecer, el investigador que contrató para poder investigar y tratar el asunto de Will Film, lo había llamado para informarle que había dado con el paradero de el nombrado y que se había puesto inmediatamente en contacto con éste contándole la situación y mencionando la petición de Cameron, lo que al principio le pareció extraño a el señor Film, pero que luego de explicarle en resumen todo, éste mismo no necesitó más explicaciones que el breve resumen y darse cuenta de todo, cosa que dio como resultado que al día siguiente Will Film estará pisando territorio americano.

 

Cameron tiene a un departamento entero de la empresa de Jack el cual en segundo nombrado le había facilitado en conjunto con otras oficinas de detectives movilizados para que encuentren a su mujer, así tengan que mover cielo, mal y tierra, hay que encontrarlos.

 

Sumergido en un vaso con caña, en el silencio de su habitación, piensa y piensa, se arrepiente de la manera en que la trató las últimas semanas antes de que se enteraran de la existencia de su bebé, con su indiferencia pensaba él que la estaba protegiendo, pero no, fue estúpido al no imaginar que de todos modos Allison iba atacar, por todos lados y que hiciera lo que él hiciera así fuese acceder a acostarse con ella como tantas veces se lo había propuesto no la hubiese dejado en paz y más daño todavía le hubiese causado, siempre Allison buscaría la manera de alejarla de él y lo logró.

 

***

 

Unos fuertes toques en la puerta lo despiertan, aturdido y con dolor de cabeza, mira a todos lados, el sol ya ha salido, no se filtra tanto debido al cristal antibalas y las espesas cortinas. Los golpes siguen mira a su lado y son las 8:45 am de la mañana, como durmió tanto.

 

La noche anterior se había quedado pensando y bebiendo no se dio cuenta a qué hora el sueño lo venció.

 

Perezoso y la cabeza martillándole, camina y abre la puerta de su habitación donde Jack no lo deja hablar, pues se adentra a la habitación rápidamente, sosteniendo en sus manos una bandeja con lo que parece ser desayuno y café.

 

—Buen día Cameron, imaginé que estarías hecho el desastre que presentas ahora —dice observándolo fijamente.

 

Cameron frunce el ceño y es cuando él se huele, apesta, alcohol y más que no se baña desde ayer por la mañana. Camina al espejo de cuerpo entero y se observa. Quien lo diría. Barba, pelo más largo del que lo usa, más delgado pero sus músculos más firmes en el gym es donde descarga toda su frustración y problemas, unas bolsas grandes y negras debajo de sus ojos esmeralda. Es un desastre.

 

—Entra al cuarto del baño, te bañas y vienes aquí a desayunar —no le está sugiriendo, Jack le está ordenando.

 

—Jack, yo no tengo hambre, lle...—se le dificulta a Cameron hablar, la garganta se le ha lastimado por tanto alcohol y qué decir del estomago, sin comer nada desde hace más de treinta y seis horas, no termina de hablar porque es interrumpido por Jack.

 

—Es que no te estoy preguntando, te estoy ordenando.

 

Cameron tratando de mantener la calma ya que su temperamento anda por las nubes mira al techo y suspira virando los ojos para no decirle una grosería Jack.

 

Rendido se introduce en el cuarto del baño y empieza a desvestirse, pues hasta ahora se fija que trae la misma ropa del día anterior.

 

Mientras en la habitación Jack, recoge botellas, vasos, quita las sabanas y coloca unas nuevas.

 

Lavando Cameron su cuerpo a su mente llegan las veces que bañó a su mujer, su piel tan suave, tan delicada, su sonrisa, todo de ella...sin darse cuenta una lágrima sale de su lagrimar la cual se mezcla con el agua de la lluvia artificial.

 



Mariana Familia

#3275 en Novela romántica

En el texto hay: amor, melanie, cameron

Editado: 28.10.2019

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