Contra Todo

IV-Invitación

IV-Capítulo Cuatro-Invitación. 

Estaba disfrutando de mi fin de semana, para ser exacta del sábado. Secaba mi cabello con el secador en su volumen más alto, cuando escuché el timbre de la puerta sonar. Al tercer toque de timbre, me movilicé hacía la puerta para abrirla, quedé emocionada. 

-¡Oh, my good!- Exclamé al abrir la puerta de mi apartamento, era un enorme ramo de margaritas, totalmente hermosas con espinas y todo. 

-Buenas tardes Señorita. Firme aquí por favor. -Dijo el repartidor, señalando un papel con una orden de entrega y pedido. 

-¡Muchas gracias!-Dije todavía impactada, sin poder creer un detalle tan hermoso. 

-"Me robaste el corazón, me quitaste el aliento, sal conmigo, preciosa. Mañana, 5:00pm. En el Restaurant La Marine. "Leí la tarjeta lentamente, mi cerebro no procesaba tan ràpido. 

Me tiré en el mueble, no podía creer que había llegado un detalle tan bonito para mi. Era casi medio día, no sabía ni que haría con una invitación. Llamé a Catherine, esperé no haber interrumpido su trabajo, me contestó casi de inmediato. 

-¿Que ocurrió mujer?-Preguntó Catherine.

-Mandó rosas a casa, me invito a cenar mañana, en la tarde, en un restaurant. -Dije mordiendo mi labio inferior. Escuché un leve gritillo de emoción por el telefono, colgó y media hora después ella estaba en mi apartamento. 

-¿Qué no ves el fútbol?-Preguntó Catherine con el ceño fruncido, totalmente recostada en mi mueble. 

-No, la verdad no es mi fuerte ver muchos programas de entretenimiento del fútbol. –Dije, negando con la cabeza.

-¡Vayamos a comprar un vestido!- Exclamó emocionada.

-No, iré con cualquier conjunto de los que compré.-Dije a secas. No tenía emoción alguna con la invitación que me habían hecho. 

-Claro que no, Patricia. ¡Tienes una cita con un jugador de fútbol!- Exclamó muy feliz, tomó mi bolsa y me guió a la fuerza hasta la salida del apartamento, caminamos rápido hacia su auto, ella tenía varios años viviendo con su pareja en París, habían logrado adquirir auto y una casa estable, tenía suerte. 

Catherine manejó como toda una profesional, en menos de lo esperado estábamos en una serie de tiendas, me detuve a observar la ciudad, tienda por tienda, no como ella que ya se las sabía todas, entramos a miles y mientras que yo elegía prendas menos caras, ella tomaba de todo tipo, sin importarle cuanto gastar, eso era algo que yo no me podía permitir, por lo menos, no ahora. 

Entré a probarme una serie de vestidos, nunca dábamos con el indicado, cuando estábamos cansadas y habíamos recorrido casi todas las tiendas, entramos en la menos esperada: Bershka, vimos el vestido perfecto, con los zapatos perfectos y los accesorios que combinaban muy bien. Entramos para probármelo todo, no podía creer lo que veía en el espejo: era una radiante Luciana, estaba preciosa. Catherine se ofreció a pagarlo todo por mí, agradecí y prometí que luego se lo pagaría. A la final llevamos: Un Vestido midi con tirante lazada negro, unas Sandalias de tacón fino pulsera en negro y unos accesorios míos.

Volvimos a casa después de haber comido pizza, agradecida dormí. Me esperaba un domingo interesante, lo vería de nuevo. 



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En el texto hay: mujer, venezuela

Editado: 19.06.2018

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