Corazón en la meta

Capítulo 4: Es obligado

Kilian

Hablar sin pensar siempre ha sido lo mío y he sacado lo de la custodia, algo que claramente a Eliza no le hizo ninguna gracia y ahora es seguro, ella no se irá, tendremos que trabajar juntos y me pregunto cómo seremos capaces de ganar algo con tanto odio de por medio porque su mirada me indica que ella también me odia.

—¿Y crees que luego de decirme eso crees que dejaré mi vida en tus manos y haré lo que pidas como si nada cuando esté a 300 km/h? —la miro alzando una ceja y sigue con su arrogante sonrisa.

—Tendrás que confiar —sus palabras son simples y doy un paso hacia ella.

—¿Y quién puede confiar en alguien que ya falló? —Eliza ríe.

—Lo dices por ti ¿verdad?

—Por dios —paso las manos por mi rostro sin tener idea de cómo alguien puede ser tan cínico.

—Podrás verlos cuando quieras —miro sus ojos —ver a tus hijos, darles tu apellido si te da la gana y pasar el tiempo que quieras con ellos Kilian aunque hasta ahora ni siquiera has pedido conocerlos —se cruza de brazos y respiro hondo.

—Aún proceso la idea de ser padre…de gemelos.

—¿Qué vas a hacer? —cuestiona y sé a que se refiere.

—Por el momento conocerlos, solo eso —Eliza eleva una de sus perfectas cejas.

—¿Cómo?

—¿Te das cuenta de que estamos en medio de todo esto? —abro los brazos —Vamos a estar en el mismo equipo Eliza y no podemos hablar sobre nuestra vida privada con nadie así que no —niego —no pienso salir a la calle y decirle a todos que tengo dos hijos con la ingeniera de la escudería, eso es una locura —la veo tensarse.

—Lo entiendo pero

—Ahora necesito pensar —callo sus palabras mirando la habitación de hotel —buscar la manera de decirle a esos niños que yo soy

—Ya lo saben —mi mirada va rápido a ella en cuanto habla y entrecierro mis ojos.

—¿Qué?

—Ya hablé con ellos —la miro desconcertado —no hay secretos entre nosotros, ya les dije quien era su padre y que trabaja conmigo —sonrío ampliamente con eso.

—¿En serio? —rio —Bien, mucho más fácil, deben estar felices —digo con orgullo —son hijos de un campeón, ¿en dónde están? —me alejo un poco de ella —De seguro mueren por tener una foto conmigo.

—Adoran a Julián —me detengo en seco cuando la escucho.

—¿A quién? —la miro confundido

—A tu rival —aprieto mis dientes —el campeón de los últimos años

—Años en los que yo no estaba —mascullo con rabia.

—Pero son los años que tus hijos conocen —sigo tenso —no los tuyos, para ellos, eres un fracasado retirado por un accidente que

—Que mierd

—No digas palabrotas aquí —me corta antes de que pueda acabar la palabra y la señalo con rabia.

—Mientes —bramo furioso —de seguro me adoran y solo no quieres decirlo y por cierto —sonrío —sigo teniendo tanto dinero como antes Eliza.

—¿De qué hablas?

—No te hagas la tonta —me mira más que confundida —me dejaste por eso, pero ya lo entiendo —sonrío —buscabas algo más alto y Velmont es el indicado

—Kilian que

—¿Dónde están los gemelos? —miro hacia todos lados sin querer seguir escuchándola —¿Cómo se llaman? A si —no la dejo hablar —lo recuerdo, ¿Jan y Meli? —bufa, pero no la miro.

—Jax y Mila

—Eso —sonrío —casi lo mismo

—Puerta a la derecha —son sus palabras y entonces me alejo de ella, la habitación de hotel es hermosa y diría que hasta mejor que la mía y claro, Velmont buscó lo mejor para su conquista. Me detengo en la puerta y respiro hondo sintiéndome un poco nervioso, un poco no, me siento como si estuviera a punto de comenzar una carrera y doy dos suaves toques en la puerta, cuando escucho la voz dentro entro y veo a los dos pequeños, tienen el cabello de su madre, pero tienen mis ojos y me estudian con la mirada en silencio, toda mi atención está en ellos.

—Hola niños —sonrío nervioso aún —Eliza me dijo que ya les habló sobre mi así que

—A si —bufan con fastidio —ya llegaste —dejan de mirarme y entonces mi mirada se va a la pared a mi derecha, siento como si me dieran un duro golpe en el estómago que me saca todo el aire y aprieto mis puños sintiendo mucha rabia.

—¿Qué demonios? —susurro mirando la enorme foto en la pared.

—Julián —escucho la voz de la pequeña, pero sigo mirando al idiota de la foto —¿verdad que es guapo? —la miro odiando seguir aquí.

—No más que yo —veo como se tensa.

—Es el mejor —dice el niño y bufo.

—No tanto como yo

—Niños —la voz a mi espalda la agradezco y ambos mira a su madre —él es Kilian, ¿qué tal si le saludan y lo conocen?

—¿Es necesario? —cuestiona el pequeño y sigo apretando mis puños.

—Es obligado —gruño con rabia contenida.

—Kilian —me regaña Eliza y la miro.

—Por dios no puedo conversar aquí con ese idiota sonriendo ahí —señalo la foto.

—No es un idiota —me grita la niña —es el mejor —abro la boca para refutar

—Y tu un fracasado —las palabras de su hermano me dejan quieto por completo.

—Mocoso —me callo al instante —quiero decir —los miro mal —pequeño, soy vuestro padre

—Y él un campeón —señalan ambos al tal Julián —cosas diferentes

—Cosas diferentes —mascullo —hablan como si yo no fuera un campeón —se miran entre ellos y los señalo —la temporada comienza y voy a ganar —sonríen sin creerme —haré que quiten esa foto de ahí y pongan la mía.

—Ya veremos —el crío me desafía y sin poder aguantar un segundo más salgo del cuarto.

—No te conocen Kilian —escucho a Eliza que camina detrás de mí y me detengo al llegar a la puerta.

—¿Y de quién es la culpa? —la miro y ríe burlona.

—¿En serio lo preguntas? —niego y salgo lanzando la puerta con rabia.

Al salir del hotel el calor fuera es abrazador y ya quiero acabar aquí y viajar a otro lado, odio este lugar y subo a mi auto con una sola idea en mente aunque sé que para eso tendré que conducir por horas, pero poco me importa así como poco me importa la reunión de mañana que tiene muy poca importancia así que comienzo a conducir a toda velocidad con algo en mi mente que me atormenta y que sé que no podré ni siquiera hacer prácticas pensando en eso.




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