Cuando tus ojos me hablan

Capítulo 3

Un extraño ruido me despierta de golpe, ruido que proviene de la mesilla de noche para ser más exactos, y que es del despertador, por cierto, el cual enseguida recibe toda mi furia matutina por despertarme a tan tempranas horas. Acto seguido a esto, me tomo un tiempo bastante considerable para un poco de marmoteo y arriba, porque sí, en efecto, es el momento indicado para que una salga a correr. Sí, a correr, señores, ya que es lo mínimo que puedo hacer para todo lo que como; de lo contrario, mi salud podría irse al garete si no lo hago. No he dormido mucho, y está demás decir por qué, pero mi cuerpo acostumbrado a empezar el día a esta hora, y sumado a mis terribles ganas por ir a descargar vejiga, me obligo a pegar un salto de la cama. Voy hacia el cuarto de baño, no sin antes echarle un vistazo al móvil por el camino, dejándome a su paso una notable gran sonrisa y no solo es por los excelentes dotes de mejor amiga de mi amiga, sino también por el contenido de este texto.  

<Juls> ¡Mat preguntó por ti! Esta vez lo hizo por tu nombre y fueron muchas veces. ¡Ojo! Ya puedes ir sacando los escotes, amiga. ¡Ah! Y no bailó con nadie, repito: ¡NO BAILÓ CON NADIE! Es todo tuyo, pequeña mujer :)

Mensajes como estos al empezar la mañana no hacen más que alegrarte el día entero; sin duda, no podría estar más emocionada. Me miro en el espejo, comprobando lo que ya intuía tras leer este mensaje. El rostro lo tengo totalmente iluminado y mi sonrisa llega hasta mis orejas de tanto que se amplía. Definitivamente este efecto solo lo causa él y solo él. ¿Pero qué clase de demente has creado Matt? Niego suavemente ante esto y termino de asearme mejor; de lo contrario, podría pasarme horas de horas divagando sobre todos mis efectos post Matt, los cuales deparan y aseguran un día con pie derecho, porque en lo que respecta a esta sonrisa, no se borra ni para dormir. Así que a empezar.

Conforme voy bajando todo se torna a primavera, e incluso puedo ver volando a las mariposas de mi estómago a mi alrededor; pero esta paz se torna inmediatamente a gris, cuando oigo unos ruidos tan extraños desde el centro del salón. Me aterrorizo, y es tanto que termino mandando al tacho mi buen ánimo. La angustia crece, pero enseguida recobro la calma al recordar al extraño del columpio durmiendo en mi sofá. Aaron está sumergido en el planeta de los sueños, durmiendo tan plenamente como un bebé; no obstante, su respiración es agitada, muy similar a las que aparecen cuando se está en medio de una pesadilla. Ese singular subir y bajar me mantiene tan concentrada que me atrapa de inmediato, y observándole desde una distancia prudencial me debato entre si despertarle o no. Inconscientemente avanzo hacia él, tomando nota del cambio en su semblante. La hinchazón de sus heridas ha bajado, lo que me hace suponer que ya se debe de encontrar algo recuperado, porque hasta la fiebre parece haber menguado, ya que claramente sus facciones lucen mucho mejor muy a pesar de las heridas, las cuales francamente van a tomar un poco más de un tiempo. «¡Vaya temporada la que pasarás, eh!».

Tanta observación me ha llevado a analizarlo más profundamente, deteniéndome a resaltar sus singulares rasgos, que pese a estar muy herido, no les ha quitado notoriedad a sus bonitos atributos. Tiene un perfil bastante atractivo, muy varonil pese a la tirita de hello kitty que le puse en esta madrugada; además tiene los labios perfectamente bien proporcionados, lo que sin duda le debe de otorgar una asombrosa sonrisa digna de una portada, claro. Por otra parte, a esta hora de la mañana, sus líneas de expresión son mucho más notorias, lo que me certifica una vez más su avanzada edad; por supuesto que esto no quiere decir que sea menos apuesto, muy por el contrario, ya que mis pupilas están más que dispuestas en asegurarlo, porque qué bien que andan deleitadas y sobre todo entretenidas con tanta inspección. Sus musculosos brazos me tienen totalmente hechizada, se nota que ejercita, ¡y vaya que le echa ganas! Puesto que todo él es músculo y no son unos cualquiera como los de Alberto, porque doy fe que estos que tiene él no se ven muy a menudo en el mercado local. ¿Pero qué es lo que te dieron para ser tan…? La magia se ve interrumpida cuando hace un intento de moverse, pero inmediatamente frunce el ceño y continúa con Morfeo. ¡Uff! Indicio preciso que me obliga a romper el hechizo y a continuar con mi recorrido.

En la cocina inicio la preparación de mi gran desayuno dominguero, claro que esta vez incluyo un menú para dos, porque lo que es ese hombre, estoy segura que querrá comerse una ballena al despertar, porque obvio que esos músculos no se nutren con medio plato, así que a construir a su conservación.

Cuando estoy por terminar, mi sentido arácnido se vuelve a activar; no lo dudo, y con el cucharon en mano voy a dar batalla, pero antes, inhalo, exhalo y me preparo para el gran combate, pero al volverme todo en mí se viene abajo al darme de bruces con mi paciente, quién aún convaleciente está tratando de apoyarse en el umbral, y a la vez se encuentra batallando con la manta para no ceder a su caída, lo que me da mayor opción a ver ciertas cosas que no debería ver, pero aun así las veo y sin chistar.



Carolmiranda

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En el texto hay: comediaromantica, primeramor, primera vez

Editado: 14.05.2019

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