Cuando tus ojos me hablan

Capítulo 16

Camino a paso lento por el gran pasillo solitario de la universidad, con una enorme sonrisa bobalicona en el rostro. Sintiéndome a momentos irreal y flotando a cada paso. Una combustión de felicidad, excitación y euforia me embargaba sin la necesidad de recurrir a ningún fármaco, simplemente mi propio cuerpo emulaba tales sensaciones y yo la verdad, no me quejaba. Con la vista bien fija en la salida apresuro el paso para llegar a él.

La calle está tan oscura, solo las farolas iluminan los pocos rostros que transitan por esta avenida. Me detengo en el último escalón de la entrada principal para tomar una panorámica de todo lo que me rodea, tratando así de ubicar la camioneta o motocicleta de Aaron. Izquierda, derecha y otra vez izquierda, derecha y nada. No hay rastro de ellas, unos calambres empiezan a emerger desde las profundidades de mí ya no tan calmado ser, «¿y si me ha plantado?» Mi ánimo decae totalmente a medida que mi pensamiento se convierte en certeza.

Un deportivo negro con cristales totalmente tintados enciende sus luces a modo de saludo cuando me percato de su presencia. Enseguida sus puertas se abren y para más espectáculo lo hacen hacía arriba. «¡WOW! ¡Qué belleza!» Y no solo lo digo por el auto que es toda una pasada, sino por la persona que desciende de él. Un apuesto y elegante Aaron con un gran ramo de rosas rojas en mano viene a darme el alcance. Yo, sin embargo sigo con los pies pegados en el escalón con la boca parcialmente abierta sin dar crédito a lo que mis ojos están viendo. Necesito pellizcarme para cerciorar que no estoy soñando, ¡es que esto en verdad parece un sueño! Va vestido de traje azul noche, con una sencilla camisa blanca sin corbata y para aligerarle el asunto a lo elegante ha optado por usar un par de zapatillas blancas, otorgándole un aire juvenil, pero eso no es todo, lo que en verdad me ha dejado pasmada, cautivada, anonadada, es su rostro. Él no trae barba, ¡ha desaparecido! ¡Se ha afeitado! ¡Madre mía, esto sin duda es el cielo! Con o sin ella él es el hombre más hermoso que he visto en mi vida.

—¿Asombrada?—Pregunta cuando ya lo tengo enfrente. A esta distancia me deleito mejor de su nueva apariencia, siento que estoy babeando y solo me permito asentir a su pregunta con lo cual me gano una preciosa sonrisa de lado—Estas son para ti, no sabía cuáles eran tus favoritas solo espero que te gusten las rosas.

Las tomo como un autómata atontado. No sé qué me pasa, siento que tengo todo mi cuerpo rígido, mi cerebro no funciona, no puedo decir nada inteligente y las manos no me paran de sudar. Él realmente está muy guapo y su belleza me aturde. Sin barba se le ve muy joven, juraría que aún no cumple los treinta. ¡Rayos, tengo que decir algo! Él me está mirando directamente a los ojos como si intuyese la gran batalla que ha desatado en todo mi interior.

—Me…me gustan, gracias.—otra vez la sonrisa de costado, ¡me desarmo! ¡Basta!

—Me alegro, ¿estás lista para más?—¡Cómo! Siento que la mandíbula me va a llegar al piso. En verdad tengo que parar con esta actitud, ¿qué me ocurre? Vuelvo asentir—Como esta noche es especial he decidido traer un coche igual de especial. ¿Estás lista?—Asiento y continúo con mi descontrolado mutismo.

A paso lento nos conduce hasta la magnífica máquina que ha traído. Antes de entrar le doy un severo repaso, es muy elegante, se ve tan fino y huele tan bien aún sin estar en su interior. Toco la puerta elevada con verdadero deleite, un poco más y me columpio en ella, todo es tan de ensueño que no me quiero perder ningún detalle. Finalmente me animo a entrar, y… adentro es más ¡Wow! ¿Es este el batimovil? Solo hay dos asientos y es de lo más cómodo. Todo es muy futurista, aparte de la palanca de cambios y el volante todo es totalmente táctil, hay varias pantallas que dirigen el estéreo, las cámaras que bordean el perímetro del coche y otras funciones más que no entiendo. Definitivamente este vehículo no es uno común.

—Este auto es increíble, Aaron.—Por fin la belleza del coche me distrajo de la del piloto.

—Lo es. Desde su diseño hasta cada parte del motor. Es una fiera, Mandi. Tiene dieciséis cilindros con capacidad para ocho litros, lo que da una potencia de unos mil doscientos caballos de fuerza. En otras palabras con la ayuda de una polea puede levantar hasta diecisiete horcas.—Expone con orgullo.

—No entiendo nada de autos, con tal que tengan cuatro ruedas, volante, palanca y cambios yo me doy por satisfecha.—Ríe.

—Olvidé mencionar que con este podemos ir mucho más rápido que en la motocicleta—Abro mucho los ojos—¿Ahora sí que he captado tu atención, verdad?—Vuelve a reír—Hasta unos 410km/h, Mandi. Después de conducir uno de estos veremos si continuarás pensando así de los autos.



Carolmiranda

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En el texto hay: comediaromantica, primeramor, primera vez

Editado: 14.05.2019

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