[d]anger

Neblina

Annalise

Son las ocho de la mañana cuando llego a la universidad donde trabajo por las mañanas, no tiene una gran paga, pero para estar toda la mañana sentada recibiendo credenciales de biblioteca no está nada mal y me sirve de apoyo para comprar algunas cosas de mi carrera, no todo, pero me ha sacado de apuros en suficientes ocasiones.

-Llegas temprano, Annalise -Me habla un señor regordete que es del personal de seguridad, saca una llave de su bolsillo para entregármela. - Aquí está la llave, feliz mañana.

Le doy un asentimiento de cabeza y una sonrisa amable al tomar la llave. La universidad es para hijos de familias adineradas, por lo tanto, es grande y -casi- siempre con un buen aspecto; la biblioteca es una de las más variadas del asentamiento, puedes encontrar desde el terror hasta biología y más. Todas las mañanas de lunes a viernes me presento en las instalaciones a las ocho de la mañana para comenzar con mi jornada laboral, que consta en abrir las puertas de la biblioteca, un edificio de dos pisos muy amplio y con paredes, en su mayoría, verde agua, barrer un poco la entrada y recibir algunas credenciales de los alumnos en la entrada mientras el señor de seguridad va por café para los dos y así día tras día.

-Un capuchino con dos de azúcar para la joven de Annalise y un café negro sin azúcar para el oficial Erick -Nos entrega lo antes dicho Angélica, una chica de estatura media de cabello tan negro como la noche al igual que sus ojos.

-¿Qué quieres está vez, Angélica? -Habla Erick con un tono duro, esta chica no es amable sin ningún motivo, algo se ha de traer entre manos.

-Solo un pequeño favor, va a venir un chico alto de cabello café, se llama Cameron ¿Lo puedes dejar pasar, Erick? -El oficial tenía cara de pocker, no lo dejaría pasar. -Y les traigo café todo lo que resta de la semana. -Erick dudó durante algunos segundos para después asentir.

-¿Y yo qué pinto en todo esto? -Habló con voz fuerte.

-Dulce y hermosa Annalise -Comienza a hablar con un tono demasiado meloso para su apariencia -Solo quiero saber si también puede entrar a la biblioteca -Ya comenzaban a llegar más chicos que se quejaban al ver que la pelinegra impedía la entrada -Vamos, Ann, nunca te he pedido nada.

-Solo veinte minutos, no más y los quiero ver, nada de alejarse de mi vista. -la chica estaba por replicar, pero se lo pensó mejor y solo asintió.

-Entonces nos vemos en una hora, que disfruten el café -Comenzó a caminar para entrar a su salón.

-No me es de fiar, Erick.

-No lo sé, Ann, pero será mejor que habrás de una vez la biblioteca, ya se comienzan a juntar los alumnos.

Miré sobre mi hombro y pude notar que, en efecto, ya había algunos chicos esperando a que la biblioteca abriera sus puertas; comencé a andar hacia el edificio a paso rápido, al abrir las puertas, los chicos se acercaron para comenzar a entregar sus credenciales y entrar sin ningún problema.

Cameron

-Vamos, no estoy para juegos, dame el paquete - la chica de la noche anterior me veía con burla al negar con la cabeza.

-Dime cuál es mi nombre.

-¿Para que quieres que te lo diga si tú te lo sabes? ¿Eres retrasada o qué? - No recordaba en absoluto su nombre.

-O sea que no sabes el nombre de la chica con la que tuviste relaciones - afirmó.

-No y ya dame el jodido paquete que se hace tarde.

La pelirroja me miraba con burla y el tiempo pasaba más rápido de lo que alguna vez lo sentí, se hacía tarde y si no entregaba el paquete a tiempo tendría graves consecuencias con David, algo que ella sabía de sobra y solo quería joderme la existencia por no saber su nombre, ni siquiera recuerdo haberme acostado con ella, aunque, si realmente lo llegue a hacer, no me culpo, es alta, pelirroja natural y unos ojos verdes de muerte, eso sin nombrar sus voluminosos pechos con los que tendré fantasías durante meses antes de ir a dormir, era guapa, pero si no la recuerdo debe de ser por algo.

-Annalise -Dejo de mirarme de esa manera al entregarme el paquete -Es mi nombre y estoy disponible para ti en cualquier momento que lo necesites.

-Eres guapa, me gusta -Inicie mi camino a la puerta, iba a querer golpearme esa loca después de lo que tenía planeado decir -Pero demasiado fácil -Salí del departamento rápidamente cerrando la puerta tras mi espalda, lo suficiente como para escuchar como algo golpeaba la puerta con demasiada fuerza, seguido de un grito lleno de enojo. 

Bajé las escaleras que me llevaban al primer piso para salir a la calle, en cuanto atravesé el umbral del edificio escuché todo el barullo que una población podría emitir, automóviles, bicicletas, chicos y chicas riendo, pero eso no era suficiente para sofocar la ansiedad que hay en el ambiente, el saber que se está pasando por una mala etapa, una de las peores que ha sufrido Delton desde sus inicios; no hay alimentos suficientes para toda la población, la taza de mortalidad ha aumentado debido a la desnutrición y eso solo está pasando con nosotros, el asentamiento más chico de Delton, al que casualmente le han dejado de llegar los recursos necesarios desde hace unas semanas, en el  que "curiosamente" las formas de entrada y salida están siendo reparadas impidiendo su acceso, algo anda mal por aquí, pero nadie lo quiere reconocer en voz alta, nadie quiere hablar del tema, lo ignoran como si en algún momento pueda mejorar de la nada; unos meses, es comprensible que no se hable tanto del tema, pero ya tenemos más de dos años con el mismo problema y nadie alza la voz. Todo comenzó con una falta de distribución de agua, después, ya no había suficiente gas para los automóviles particulares y se dio más uso a los autobuses; de a poco, los funcionarios que vivían en Delton, comenzaron a irse, las grandes tiendas comenzaron a cerrar por falta de productos y, desde hace un año, las formas de entrada/salida han estado en constante "reparación".




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