Desconocido [saga griegos #5]

Capitulo 24

Nicos

¿nervioso? No, avance por aquel pasadiso con mucho sigilo, Aquiles se había ido a meter a un convento abandonado, nunca se imagino que Thanos era valiente y estaba ocupando mi lugar, mientras yo y mi gente habíamos desplegado un plan rescate.

Miré nuevamente el mapa del convento, y continuamos. El muy idiota no sabia que tenía un mapa de todo Hatria, expresamente de los lugares con pasadizos, los use muy a menudo para el tráfico de armas.

— ¿por dónde entraremos? — susurró mano cortada.

revisemos los cuartos que están en el sótano, ahí se encerraban las monjas cuando se sentian que habian fallado y ellas se encerraban por días.

— ¿cree  que Thanos esté ahí ya?

Miré a mano cortada.

no, estoy seguro que Aquiles debe estar alardeando ante Thanos, si hay gente encerrada, los sacamos y que una parte de los chicos los saque de aquí,  no quiero más muertes mano cortada.

Llegamos a aquella galería donde el pasillo estaba lleno de cuartos que servirían perfectamente para cárceles.

Era de noche así que si había alguien dormía, me acerqué lentamente y el hedor a orines y heces me confirmo que ahí había gente.

Cada uno de mis hombres revisaron los cuartos oscuros y levantaban la mano para indicar que había gente ahí, apreté los puños con furia.

Me acerqué a un cuarto y con suavidad susurré antes de alumbrar con la linterna,tal como lo habían hecho mis hombres.

— vine a ayudar, te sacaré de aquí pero no hables por favor.

Cuando iba a encender la linterna, una mano se asomo por las cuatro barrotes que tenía la puerta.

Me hice hacia atrás y abrí la puerta que estaba trabada con una tranca de madera pesada.

Miré a mi alrededor comprobando que ningún hombre de Aquiles anduviera merodeando por ahí,  pero estaba seguro que se iban a dormir tranquilamente por que a nadie se le ocurría que estaban en el convento abandonado al otro lado de la isla.

Me quedé asombrado al ver que quien salió del cuarto fue...

— ¿Doctor Silvestre? — el hombre levantó el rostro ya huesudo, los malditos no lo estaban alimentando.

— Nicos — el dibujo una sonrisa de alegría  — me has salvado de una muerte segura.

— ¿puede caminar?

— si muchacho, hay uno de los hombres que baja a las 9 de la noche y me trae un poco de comida, creo se llama Boris, él no es como todos los que están aquí, trabaja aquí con la única condición de que no tomen a su hermana y la vendan.

— ¿por qué está ud aquí?

El Dr. Silvestre suspiró y se apoyo en la pared, mientras mis hombres seguian sacando prisioneros...mejor dicho prisioneras.

— tú mujer me visitó en la clínica que deseaba que le implantará tu esperma  — asentí por que esa parte ya la conocía  — el asunto es que no puedo pasar por encima de mis normas de moral, hice la implantación con un arma apuntando, tenía una muestra recién entregada de un hombre y por la invasión no había puesto su nombre, rápidamente garabatee tu nombre y la guarde, me sentí tranquilo por que tu mujer estaba pendiente de ver su figura en el espejo.

Ella está embarazada pero no es tu hijo, es de un hombre que está solo pero quiere contratar un vientre de alquiler, como no está seguro si lo encontrará pronto, ha decidido ser previsorio.

Suspiré de alivio al saber que ella no llevaba a mi hijo.

— ¿si la insemino por que esta aqui?

— por que el hombre que la acompañaba le dijo que en cuanto naciera el bebé iban a hacerle la prueba de ADN y esa sería mi muerte si no era tu hijo.

Metí las manos en mis bolsillos.

— ¿escuchó el nombre del hombre en algún momento?

— no, pero déjame decirte que esa mujer no te conviene, ella es mala, dio la orden que me trajeran aquí.

Frunci el ceño al escuchar eso.

— vaya, tiene poder la muy p... — callé  — Mano cortada saquenlos a todo y hay que averiguar quién es Boris, él está acá trabajando para salvar a su hermana, así que no lo quiero muerto.

— si jefe  — me despedí del doctor  — ¿encontraron a Lissy? — los guardaespaldas que habían estado  cuidando a Iona negaron.

— no señor, la señorita Lissy no está por acá.

Me giré al escuchar hablar al Dr. Silvestre.

— Nicos, necesito confesar mi maldad por si no logró salir con vida.

— ¿de qué habla?

— yo...  — pasó su mano por su frente  — no implante al bebé dentro del útero, lo hice fuera... vi a esa mujer y me di cuenta que un bebé no merecía nacer para ser usado y que iba a sufrir... no se desarrollará bien y puede que el embarazo se acabe sólo o tengan que darle fin cuando el médico descubra la verdad... he matado a ese niño.



Katy Silva

Editado: 26.01.2019

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