Destino De Vampiros (sds#9)

Prólogo

Si mi vida fuera un cuento de hadas y estuviera escribiendo un libro
sobre ella, empezaría con “Éranse una vez una pareja de enamorados llamados Becca y Steve…” Pero mi vida es una historia de terror, así que, si fuera a escribirla, tendría que empezar con algo así:

El Mal tiene un nombre: Steve Leonard.

Nunca fue feliz en su hogar, no tenía padre, no le gustaba su madre... Soñaba con el poder y la gloria. Anhelaba la fuerza y el respeto, y tener tiempo para disfrutarlos.

Quería ser un vampiro.

Su oportunidad llegó cuando descubrió a una criatura de la noche,
Larten Crepsley, actuando en un asombroso y mágico espectáculo, el
Cirque du Freak. Le pidió a Mr. Crepsley que lo convirtiera en vampiro. Pero éste se negó: dijo que Steve tenía mala sangre. Steve le odió por ello y juró perseguirlo y matarlo cuando se hiciera mayor.

Unos años después, mientras Steve se preparaba para su vida como
cazavampiros, se enteró de la existencia de los vampanezes de piel
púrpura y ojos rojos. En las leyendas, los vampiros son asesinos perversos que chupan la sangre a los humanos hasta dejarlos secos. Eso
es basura histérica: sólo toman pequeñas cantidades de sangre cuando se alimentan, sin causar daño. Pero los vampanezes son diferentes.

Se separaron del clan de los vampiros hace seiscientos años. Viven según
sus propias leyes. Creen que es vergonzoso beber de un humano sin
matarlo. Por eso siempre matan cuando se alimentan. ¡La clase de gente que le gustaba a Steve!

Steve fue en busca de los vampanezes, seguro de que ellos le aceptarían. Probablemente pensó que eran tan retorcidos como él. Pero
se equivocaba. Aunque los vampanezes eran unos asesinos, la maldad no era algo inherente a ellos. No torturaban a los humanos y procuraban no involucrarse con los vampiros. Se ocupaban de sus propios asuntos tranquila y silenciosamente, pasando más que desapercibidos.

No estoy segura de esto, pero imagino que los vampanezes rechazaron a Steve, igual que lo hizo Mr. Crepsley.

Los vampanezes viven según reglas aún más estrictas y tradicionales que las de los vampiros. No los imagino aceptando a un humano en sus filas si resultara ser malvado. Pero Steve encontró la manera de entrar, gracias a ese eterno agente del Caos: Desmond Tiny.

La mayoría le llama simplemente Mr. Tiny, pero si uno abrevia su nombre y lo une a su apellido, sale Mr. Destiny.
Es la persona más poderosa del mundo, inmortal por lo que se sabe, un entrometido de primera categoría.

Les hizo un regalo a los vampanezes
muchos siglos atrás, un ataúd que se llenaba de fuego cuando una
persona yacía en su interior, reduciéndola a cenizas en cuestión de segundos. Pero dijo que una noche alguien yacería en el ataúd y saldría
indemne. Esa persona sería el Señor de los Vampanezes, y todos los
miembros del clan tendrían que obedecerle.

Si aceptaban a este Señor, obtendrían más poder del que nunca hubieran imaginado. De lo contrario, serían destruidos.

La promesa de semejante poder resultaba demasiado tentadora para
que Steve la ignorase. Decidió pasar la prueba. Probablemente imaginó
que no tenía nada que perder. Entró en el ataúd, las llamas lo engulleron,
y un minuto después salió sin una quemadura. De repente, todo había
cambiado. Tenía un ejército de vampanezes a sus órdenes, deseosos de dar la vida por él y hacer cualquier cosa que les pidiera. Y ya no tendría
por qué limitarse a matar a Mr. Crepsley: ¡podría exterminar a todo el clan de los vampiros!

Pero Mr. Tiny no quería que los vampanezes aplastasen tan fácilmente a los vampiros. Él medraba entre el sufrimiento y el conflicto. Primero nos dio una hija que unía a ambos clanes, eso ocasionaba más conflicto del que debería. Él sabía que una victoria rápida y segura no le proporcionaría suficiente entretenimiento. Así que ofreció a los vampiros una cláusula de excepción. Tres de ellos tendrían el poder de matar al Lord Vampanez antes de que adquiriera todos sus poderes. Tendrían cuatro oportunidades. Si tenían éxito y lo mataban, los vampiros ganarían la Guerra de las Cicatrices (así es como se llamó a la batalla entre los vampiros y los vampanezes). Si fracasaban, dos de ellos morirían durante la cacería, mientras que el tercero sobreviviría para presenciar la caída del clan. Lo que también significaba la caída de nuestra hija, Caterina Leonard si ella no aceptaba estar del lado del mal.

Mr. Crepsley era uno de los cazadores, Vancha March, era otro. La última era la Príncesa, la más joven que haya
habido, una semi-vampiro llamada Becca Shan… y aquí es donde entro
yo.

Yo era la novia de Steve cuando éramos niños y ahora soy la madre de su heredera.

Fuimos juntos al Cirque du Freak, y, a través de Steve, me enteré de la existencia de los vampiros y fui absorbida por su mundo. Mr. Crepsley me convirtió y le serví como asistente. Bajo su tutelaje, aprendí las costumbres de los vampiros y viajé a la Montaña de los Vampiros. Allí, me comprometí a realizar mis Ritos de Iniciación… y fracasé. Por miedo a la muerte, me escapé, pero durante mi huida descubrí dos cosas, el primero, que iba a ser madre y segundo, un complot para destruir al clan.

Más tarde lo denuncié, y como recompensa, no sólo fui aceptada en el redil, sino que me hicieron Príncesa Vampiro.

Tras seis años en la Montaña de los Vampiros, Mr. Tiny me lanzó tras
la pista del Señor de los Vampanezes, junto con Mr. Crepsley y Vancha.

Una de las Personitas de Mr. Tiny viajó con nosotros. Su nombre era
Harkat Mulds. Las Personitas tienen la piel gris y llena de costuras, son
bajitas, con grandes ojos verdes, sin nariz, y sus orejas están cosidas
bajo la piel de la cabeza. Fueron creadas a partir de los restos de
personas muertas. Harkat no sabía quién había sido en su vida anterior,
pero más tarde, gracias a Cate, averiguaron que fue Kurda Smahlt: el vampiro que había traicionado al clan con la esperanza de evitar la Guerra de las Cicatrices.



SiVeLa123

Editado: 17.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar