Doce Años Menor

OTRO DIA

La música alocada de mi despertador, suena en los altavoces de mi equipo de música. Salto asustada. Miro a Robin que sonríe a mi lado.

_ Buenos días Ema, eres preciosa al despertar.
_ Buenos días Robin, ¿cómo te sientes?
_ Estoy bien Ema, solo un poco cansado. Con un baño, voy a estar nuevo.
_ Muy bien, te dejo el baño en dos minutos.


 Salgo corriendo, entro en la ducha, me baño a toda velocidad. Pero veo a Robin observándome desde la puerta.

_ ¿Qué haces Robin?

_ Quiero que me dejes probarte otra vez. 


Y se introduce en la ducha conmigo, completamente desnudo. Lo miro asombrada, sin saber que hacer. Intento escapar. Pero él me detiene, tomándome por la cintura, pegando todo su cuerpo hermoso, y excitado a mi espalda, comienza a besar mi cuello. Mi piel se eriza y gimo de placer. Sus manos recorren mi cuerpo, mis tetas, mi vientre, bajan hasta mi coño, introduce sus dedos masajeándome el clítoris, estoy enloqueciendo, no aguanto más, me giro hacia él, lo miro. Me toma la cara con una mano sin dejar mi cintura. Me besa salvajemente, mientras puedo sentir su polla en mi vientre, me levanta por los muslos y se introduce en mi de un golpe, gimo como loca, el no deja de embestirme haciendo que me corra en una locura, junto a él, que me susurra.

¡Ema la edad, es solo un número! No sé que decir, termino mi baño en silencio, mientras observo su hermoso cuerpo.


 Nos vestimos, y desayunamos en silencio. El sonríe, mientras mira mi nerviosismo. Salimos para el trabajo, cada cual en su auto.

¡No puedo pensar!

¡Todavía siento las contracciones de mi vagina rodeando su polla!

¡No solo es mi imagen perfecta de mi príncipe encantado!

¡Es mi realidad de hombre, que me hace ver las estrellas en un segundo, con su gran polla, que se acopla a mi vagina, como si la hubieran hecho a su medida!

¡O dios, que voy hacer!

 
 Llegamos, subimos en silencio hasta la oficina, al llegar Joe nos recibe.
_ Buenos días Ema
_Buenos días Robin, ¿ya estás bien?
_ Buenos días Joe, si ya estoy bien, ¡Ema me cuidó muy bien!
_ Joe, ven a mi oficina, tenemos mucho trabajo. Robin, tu también, tenemos que hacer muchas presentaciones.


 Nos pasamos toda la mañana organizando cosas, veo como Robin comienza a sudar. Me levanto y toco su frente. Lo siento afiebrado.


_ Robin, vete a tu casa. Tienes fiebre.
_ Estoy bien Ema, ya casi termino esto.
_ Robin, soy tu jefa, estás enfermo. Vete a tu casa.
_ No quiero estar solo en mi casa Ema.
_ Cuando termine, pasaré a verte. Lo prometo.
_ ¿Irás a mi casa?
_ Si, iré. Pero vete ahora.


 Viene y me da un beso suave en la boca, yo retrocedo asustada. El sonríe y se va. Joe regresa y seguimos enfrascados en todo el trabajo. Llamo a mis hijas.


_ ¿Emy que están haciendo? 
_ Nada mamá, estamos en la casa, por que Meli está molesta no sé porqué.
_ Ponme a Meli.
_ ¿Dime mamá?
_ ¿Meli, que te pasa?
_ ¡Nada mamá, es que Emy quiere salir con Teo!
_ ¿Teo, el de Serri?
_ Si mamá, ¡ella solo quiere jugar con él!
_ ¿Te gusta Teo Meli?
_ Si mamá. ¡Me gusta mucho!
_ Díselo a tu hermana. Verás, que ella no sale con él.
_ ¿Tu estás segura mamá?
_ Si, estoy segura.
_ Está bien mamá.


 Me cuelga el teléfono y llamo a Emy a su teléfono.


_ Emy, ¿sabías que tu hermana, está enamorada de Teo?
_ ¿Qué? ¿Y porqué no me lo dijo?
_ Porqué cree, que te gusta.
_ ¡No, él no me gusta de esa manera!
_ Arréglalo Emy. ¡O no se van para la florida con ellos!
_ Si mamá, ahora mismo hablo con ella, no te preocupes.
_ Bueno, confío en ti. Puede que hoy llegue tarde.
_ Mamá, ¿olvidaste que vamos con la tía Serrí, a comprar unas cosas, y nos vamos a quedar allá?
_ Lo había olvidado. Bueno, pásenla bien.
_ Chao mamá 

Son las cinco de la tarde, y estoy de lo más preocupada por Robin, le he marcado varias veces y no toma el teléfono. Dejo todo, cierro la computadora y me voy a su casa. Toco el timbre, pero veo que la puerta solo esta junta. Entro, me asombra lo bien arreglada de la casa, es muy grande y acogedora. Lo llamo, pero no obtengo respuesta.

Comienzo a buscarlo, hasta dar con su habitación. Está profundamente dormido empapado en sudor. Le quito con gran esfuerzo toda su ropa. Abre levemente los ojos.


_ Ema, gracias.
_ No es nada Robin, vamos para que te bañes, tenemos que bajar esa fiebre.


 Se sienta en la cama sin protestar. Lo llevo al baño, y lo meto bajo de la ducha, lo dejo un gran rato, hasta que lo veo tiritar del frio. Lo saco, lo seco y lo acuesto de nuevo completamente desnudo. 
 El sigue durmiendo. Busco en su cocina. Tiene de todo, le hago otra crema fría y lo obligo a comer, lo hace sin abrir sus ojos. Me está preocupando, creo que hacer lo que hizo por la mañana, volvió agotarlo. 
¡Me siento culpable, debí rechazarlo!¡Es un crío!


  Busco un juego deportivo, me baño y me lo pongo. Me acuesto a su lado, dormimos toda la noche, en la mañana, me despierto y el sigue dormido, lo siento ahora muy frio. Lo tapo y lo abrazo. Me estoy asustando. 


Llamo a Joe, en veinte minutos llega. Llamamos una ambulancia y lo trasladamos al hospital.

Lo ingresan. 
 



Bris

Editado: 25.12.2020

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