Efecto Mörder

CAPÍTULO XII

— ¿Cómo fue que terminaste aquí con Jakob Mörder?

— ¡Maldición, no lo sé, es muy genial! —Chilló emocionada Fernanda ocasionando que yo entornara los ojos—. El tipo tiene muchos amigos calientes además de que sabe como persuadir.

— ¿Tipos calientes? ¿Qué pasa con tu novio? Y ¿Qué quieres decir con eso de persuadir?

—Me convenció de venir aquí y respecto a los tipos calientes quien tenga ojos, que vea —me guiñó el ojo.

— ¿Y quién tenga manos que toque, no? —la fulminé con la mirada para continuar—. ¿Por qué quería traerte aquí y dónde se vieron?

—No llego tan lejos o no aún —dijo refiriéndose a los chicos—, nos vimos en El inframundo y es obvio porque quería traerme, soy su conexión a ti, para llegar a Alaia tiene que contar con Fernanda —me sonrió con suficiencia—. Además de que no me preguntes como supo dónde buscarte, solo inventó una fiesta en la playa y aquí estamos, diviértete un poco.

— ¡¿Divertirme un poco?! ¡¿Qué hacías en El inframundo?! ¡¿Perdiste la cabeza?! ¡¿No te he dicho lo...?!

— ¡Ya deja el drama! Jakob prometió protegerme, después de todo soy tu amiga, tengo ventajas.

—A veces quiero matarte —dije fulminándola con la mirada.

— ¡Chicas vengan aquí! —gritó una de las muchachas que venían con ellos llamando nuestra atención.

En ese momento giramos a verla, un grupo de chicos bailaban alrededor de la fogata entre esos Jakob quien parecía muy concentrado en su baile con una rubia.

Lo ignoré molesta y busqué con la mirada a Dominik, él se apoyaba en su auto bebiendo de una cerveza mientras observaba el mar, solitario.

Al instante capté la diferencia entre ambos.

Jakob lo tenía todo mientras que Dominik se había esforzado por tener lo que tenía. Él era solitario mientras que Jake siempre se rodeaba de gente.

Entendía la forma de ser de Nik, después de todo, siempre que confiaba en alguien terminaba siendo lastimado.

Debía ser afortunada por entrar en el círculo de personas en quien él se fiaba.

—Te entiendo amiga —murmuró Fer a mi lado haciéndome notar su presencia la cual ya había olvidado—. Si yo tuviera que decidir por uno de ellos...

—Ya elegí —susurré cortando su frase y haciendo que sus ojos llenos de sorpresa y curiosidad e clavaran en mí.

Entonces antes de que preguntara algo más comencé a caminar en dirección a él.

Sus ojos se mantenían fijos en el mar pero en el momento que estuve cerca sus pupilas me quemaron como fuego, como si supiera qué era exactamente lo que estaba pensando en esos momentos sonrió y pude escuchar detrás de mí un coro de jadeos de sorpresa al ver esa acción no propia de él pues seguramente todos ellos se conocían de El inframundo aunque Nik no se mostrara sociable con ninguno.

—Te advierto, si estás aquí para sacarme a bailar...—bromeó y yo solté una carcajada.

—No tienes tanta suerte, amigo.

—Así que...

—Vámonos —lo corté y vi en sus ojos algo diferente.

— ¿A dónde?

Su voz esta vez sonó más ronca de lo común y sus ojos no se apartaron de mi mano en la suya.

—A donde sea, han invadido tu playa —hice un puchero.

Él sonrió y arrastró un pulgar sobre mi mejilla haciéndome estremecer.

Él tenía ese poder con tan solo tocarme.

—Nuestra playa, a partir de hoy, ¿Vendrá tu amiga?

—No, ella entenderá.

Ambos entramos en el auto y cuando alcé la mirada sobre la ventana pude ver los ojos furiosos de Jakob sobre el auto además de su mandíbula apretada.

¿Acaso él estaba celoso?

Descarado.

Era él quien no perdía oportunidad en pasear a sus conquistas por frente de mis narices.

— ¿A dónde?

—Sorpréndeme, la noche es joven.

Nik se giró a verme para guiñarme el ojo divertido pues seguramente él sabía bien el enojo que estaba recibiendo su hermano.

Cinco minutos después recibió una llamada y su aspecto jovial desapareció enseguida.

—Voy por allá.

Cuando colgó no pude evitar preguntarle.

— ¿Algo va mal?

—Depende.

— ¿De qué? —arqueé un ceja curiosa.

—Había olvidado que mi hermana ha organizado una reunión con sus amigos para festejar el nuevo año en su facultad… ¿Quieres ir?

Mi corazón se aceleró enseguida y una sonrisa inevitable cruzó por su rostro.

— ¿Tú quieres que vaya?

—Si lo estoy preguntando es porque así lo quiero, cara de ángel.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar