Efecto Mörder

CAPÍTULO XXI

Cuando Jakob me llevó a casa de nuevo yo no podía estar más nerviosa.

En primer lugar porque desde que había vuelto de la cacería a Florian no había mediado palabra más que para lo necesario, lucía serio e imperturbable cosa totalmente opuesta a él.

En segundo lugar ahora sabía que todos se habían enterado obviamente de nuestro escape y papá había pegado el grito al cielo, además de que Dominik como era de esperarse ya lo sabía también no quería imaginarme siquiera lo que él pensaba de mi escape con su hermano.

—Jake —lo llamé antes de que saliera del auto y él me miró afligido.

Sabía que algo le había pasado pero no había querido decirme de que se trataba.

—Jake cuéntamelo ¿Qué fue lo que pasó?

—Lo maté y es todo lo que sabrás dulce, estamos libres de esto, por ahora.

Entonces salió del auto y yo suspiré poniendo mi cabeza sobre la guantera, levanté la mirada cuando oí los gritos de alguien y quedé en shock cuando vi a Jannick separar a Dominik de Jakob quien ahora tenía un gran golpe en la cara.

 

No había puesto mis pies muy bien sobre la tierra cuando mis padres me abrazaron enseguida, no esperaba tanta efusividad de su parte, solo una buena regañina.

—Estás castigada niña —gruñó papá después de preguntarme como mil veces si estaba bien.

—Pa, tengo veintidós —resoplé y él me fulminó con la mirada.

—Siempre vas a ser mi niña, ahora tengo que hablar de quien fue responsable de tu escape —gruñó otra vez.

— ¡Papá! —traté de detenerlo pero no pude.

Me quedé muda cuando al voltearme me encontré con Dominik mirándome con una seriedad abrumadora que me hizo dar un paso atrás.

—Te fuiste —fue lo único que me dijo y no pude evitar ponerme sumamente nerviosa.

—Nik...

— ¡No me llames así! —gruñó y yo lo miré sorprendida porque nunca lo había visto de ese modo, parecía furioso a un nivel mayor.

Mi madre llamó la atención de todos los que se encontraban mirándonos curiosos haciendo que entraran a la casa dejándonos solos.

— ¡Te fuiste con Jakob poniendo tu vida en peligro estúpidamente! ¡¿No podías esperar que todo esto pasara?! ¡¿Qué hubiera pasado si ese imbécil les hubiera disparado?! ¡¿Qué hubiera pasado si...?! Te pierdo —terminó susurrando como un niño.

Mis ojos se llenaron de lágrimas enseguida, aunque él no me lo hubiera dicho Nik parecía quererme.

—Joder, no llores —dijo suavemente eliminando las lágrimas de mis mejillas—. Lo siento, no debí gritarte así...

Sin más yo me lancé a abrazarlo porque sabía que había actuado de esa forma por preocupación.

—Lo siento yo, tienes razón, fui una inconsciente, lo lamento.

Él alzó mi cara y sus ojos me miraron fijamente hasta que se inclinó y pegó sus labios suavemente a los míos como si hubiera añorado este momento y debo confesar que yo sí que lo he hecho.

Pasé mis manos por su cuello acariciando su cabello y él se mostró más que encantado con ello pero esto no duró demasiado ya que alguien tosió detrás de nosotros llamando nuestra atención, yo miré ruborizada a mamá y ella me miraba con picardía.

—Chicos entren, hay algo que debemos decirles.

Ambos asentimos y entramos a la casa.

En la sala estaba un enfurruñado Jakob mirando su teléfono, Diana con Dante a un lado de Kilian quien le hacía caritas a su hijo, además de Miguel, Jeff y Sieglinde.

—Siéntense.

—Como es obvio Rötlich ya no es un lugar donde podamos vivir, Miguel se había mudado ahí para mantener a su hija al margen de todo esto, sin embargo ahora conocen la existencia de Alaia, de nada vale que siga ahí y viajando a Royamneuf cuando allí ahora permanecerán expuestos, la decisión es que todos vivamos aquí en Royamneuf —Culminó Jeff y Dominik enseguida se negó.

—No, no dejaremos a mamá.

—No tienen por qué dejarla, Athena vendrá también.

— ¡Esa mujer no vivirá en mi casa! —chilló Sigi enseguida.

Acto seguido Dominik y Diana la fulminaron con la mirada pero si alguno de los dos pensó en decir algo Jeff los frenó enseguida.

—No lo hará, los chicos tendrán su propia casa cerca de la nuestra, voy a mantenerlos protegidos.

— ¡¿Cuando accedimos a esto Jeff?! ¡Vine aquí para complacer a mamá y a Diana, sin embargo desde que llegamos aquí solo hemos tenido problemas! —Gruñó Dominik—. Me molesta verte siempre ¿Por qué querría verte todos los días? ¿Para calmar tú jodida conciencia?

Jeff se quedó en silencio imperturbable mientras Dominik se fue de ahí hecho una furia.



ANGGIE

Editado: 25.03.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar