El hijo del Sol

Capítulo 2

A las afueras del reino una pareja de esposos se disponía a trabajar antes del amanecer, cuando encontraron a una hermosa bebé reposando entre sus cultivos de hortalizas. Se asombraron ante el hallazgo y más aún cuando vieron tatuado su brazo izquierdo. Que persona en su sano juicio le haría eso a un bebé pensaban el señor Héctor y su esposa Brisa, ellos no fueron dichosos en la paternidad, porque los hijos que lograron respirar eran tan débiles que no soportaron mucho tiempo con vida y los que no llegaron a probar del aire fueron abortados espontáneamente ya que la señora Brisa tenia débil el útero.

La llegada de la niña les llenaba de dicha su vacío corazón, la asearon, vistieron y alimentaron con total paciencia, ellos habían orado a un Dios que se apiade de ellos, sus deseos parecieron escuchados, tenían una familia completa. Bautizaron a la niña como, Eleonor y la cuidaban como lo más valioso de sus vidas.

Con el paso de los años se dieron cuenta de la particularidad de la niña, era inteligente y astuta, a sus cortos siete años había aconsejado a sus padres como mejorar el regadío para sus cosechas. Ellos dudando lo habían tomado en cuenta, era hábil aprendía con rapidez todo lo que se le enseñaba y era bastante juiciosa antes de atreverse a hacer cualquier acción. Sus padres le enseñaron lo poco que sabían de educación como leer y escribir las palabras que más utilizaban en su vida diaria.

Sus padres estaban orgullosos de ella, tenían más tiempo para recolectar la cosecha y llevarlo al mercado, la pequeña ya con diez años se aventuraba en las ventas. El señor Héctor no tan anciano pero demacrado por las difíciles y cansadas labores del campo que tuvo que mantener en pie desde muy joven, no deseaba esa vida para su adorada hija, ella tenía talento que no quería que se desperdiciase en el campo.

Él tenía pensado mejorar su dote y mejorar todo en si, para el bienestar de ella. Con esfuerzo y alguno que otro pago por debajo de la mesa, logró hacer que Eleonor con doce años estudiase. Solo hijos de ministros y miembros reales estaban aptos para acceder a la educación.

Sus padres trabajaban fervientemente para pagar a los corruptos maestros además de los útiles que se requerían, Eleonor no hacía que ese esfuerzo sea en vano, captaba rápidamente lo que se le enseñaba. En los concursos internos de la escuela siempre ocupaba un lugar entre el primer y tercer puesto.

Desde muy chica le enseñaron a cubrir su marca, temían que la reconocieran quienes la abandonaron, o talvez ellos solo la escondían de alguien peor. Para cualquiera de los casos es mejor no mostrarlo le había dicho su madre en varias ocasiones. A Eleonor sus padres le contaron la verdad de su nacimiento antes de que empiece sus clases. Ella para sorpresa de los ancianos los consideraba sus padres, porque la criaron. No tenía nada que reprocharles al contrario estaba muy feliz de tener unos padres que la amaban mucho y que se lo demostraban.

La marca en su brazo ocupaba espacio un par de centímetros más por debajo de su muñeca, se vendaba ambos brazos para ello. No faltaban los niños que la molestaban por no parecerse a sus padres, decidió darles una paliza. Aunque parezca fuera de lo común Eleonor era fuerte físicamente, talvez por su trabajo en cultivar y cosechar o porque en su tiempo libre se dedicaba a practicar su agilidad.

En la escuela hizo amigos y algunos rivales, uno de ellos era el príncipe Helián. Aunque sus padres le aconsejaron mantener la distancia con él, porque las consecuencias de ofenderlo podrían ser severas. Era inevitable, estaban en distintas aulas, pero en el mismo grado. Helián y Eleonor eran uno de los tres representantes de aula.

En las competencias y reuniones de grado se dedicaban miradas constantemente, aunque no llegaron a conversar en privado, algo nacía entre ellos, algo que no necesitaba de palabras. Eleonor recordando el consejo de sus padres decidió no acercarse más de lo debido, no quería perjudicarse ella y menos a sus ancianos padres que le dieron todo su esfuerzo.

Eleonor con quince años tenía un puesto entre los inventores de la realeza, sus padres estaban orgullosos. Ellos ya no trabajaban en el campo, su adorada hija con tiempo y esfuerzo logró hacer que todo el terreno sea trabajado por empleados y convertirlos en proveedores de varios locales de comida. Ellos nunca habían pensado descansar antes de su muerte.

Ella aún seguía su camino como inventora para la realeza, siendo reconocida por sus profesores y otros altos mandos, que reconocieron a regañadientes su inteligencia y talento, normalmente las mujeres se quedaban en lo básico, porque encontraban a su futuro esposo en las primeras clases y se retiraban a esperar el día de su boda.

El camino de Helián era otro, iba a ser el futuro Rey, su campo de estudio seria otro y su área de estudio también. Así que se alejaron sin percatarse del sentimiento que nació en uno por el otro y del otro por el uno.



elva ac

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En el texto hay: rey y reina, maldiciones, amor

Editado: 21.05.2020

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