El Juego #02 (el Templo)

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Anka

“Comenzaremos a mover algunas tropas a las fronteras Stanfers como nos recomendaste”. Digo en los pensamientos del chico frente a mí. “Bran y Rash se están ocupando de las fronteras con el territorio Squadrys y Jayskeen, pero según ellos, esos territorios no son tan peligrosos como los que manejan sangre”.

– En eso tienen razón. – responde él con la mirada grisácea perdida en la ventana de la oficina, no tenía la capucha cubriendo sus rasgos y se veía sumamente hermoso con el aura de la madurez rodeándolo. – Los Stanfers son inestables debido a la sed de sangre, recuerda que ellos son como los vampiros que tanto nombran en los libros juveniles.

“No sabía que leías”.

El chico ladea una sonrisa maliciosa en su rostro anguloso y me mira. Sus ojos grises brillando en diversión mientras que el cabello plata le caía desordenado sobre su frente. Se acaba de retirar la capucha luego de dar una vuelta por todo el perímetro para ver los movimientos del templo, por eso lucía tan desenfrenado en su aspecto. Porque usualmente siempre lleva el cabello peinado hacia atrás, un estilo similar a Nosyht.

– En algo debo matar el tiempo cuando no fastidio los planes de esa bruja. – responde.

Apoya las manos en sus rodillas mirando los mapas sobre la mesa y frunce el ceño. Ha aprendido tanto de las batalla en todos estos años que por eso ni siquiera dudo cuando cambia alguna posición. Después de todo, él ha estado fuera de territorio seguro más que cualquiera de nosotros.

– Refuercen también el puerto sur del territorio Eitak, el que está junto a la capital. – aconseja moviendo una ficha de madera sobre el mapa. – Es una zona que limita con el mar de Fodge, puede atacar por allí en cualquier momento. Además que también es un punto estratégico para atacar desde el territorio Jayskeen y Squadrys.

“¿Qué recomiendas?”

– Una flota entre elementales Squadrys y Jayskeen estaría bien. – señala un punto en el mapa del territorio Dimitrows y frunce el ceño. – Coloquen tropas de Squadrys aquí, acompañadas de Anirak. Así no nos tomaría de sorpresa un ataque por parte de esos territorios allegados.

“Has estudiado mucho el mapa”. Comento mientras arreglo las tropas con sus colores respectivos donde él indicó. Tenían cierto sentido, eran zonas vulnerables se viera por donde se viera. Me tomaba por sorpresa todo lo que podía pensar ahora.

Cuando lo conocí era un simple niño de seis años que no sabía qué hacer con todas las habilidades que había recibido. Y ahora, es un chico de novecientos quince años, con conocimientos de guerra y estrategias de batalla tan precisas y analíticas que podían sorprender a cualquier guardián. Incluso, me atrevo a decir que Fitz estaría felicitándolo por esto.

Es un chico sumamente inteligente.

– Desde que desperté he estado memorizándolo para no depender de este trozo de papel. – dice con un movimiento de mano. – Además que visité las aldeas y ciudades que se encontraban en esos lugares. Según Fitz, debía codearme con mis hombres para saber las capacidades que tienen.

“Es un buen consejo”. Termino de arreglar las figuras de madera como me indico y lo miro con tristeza. Estaba observando la ventana de nuevo, pero su aura se sentía un poco triste. Casi desolada. “¿Te afectó mucho?”

– ¿Qué?

Me siento con cuidado en la silla de mi escritorio y cruzo las manos sobre la mesa, evitando destruir las estrategias planeabas por el chico. Lo miro con ternura mientras se pierde en sus pensamientos del pasado, y estoy segura que, de haber poseído mis labios, le hubiera sonreído con melancolía al verlo.

“Todavía no superas la muerte de Fitz ¿verdad?”

– Él decidió sacrificarse. – responde con voz ronca, sin mirarme. – No fui yo.

“Norton, te conozco. Fitz era el único que comprendía tu infancia entre todos nosotros. Te cuidó. Por supuesto que todavía te duele el peso de su muerte”. Digo con ternura mirándolo.

Algunas veces, las personas que están o se sienten más solas que las demás necesitan ser consoladas. Así no lo digan, se sienten rotos por dentro y una simple palabra consoladora basta para sentirse bien.

Es algo que aprendí luego de perder a Trav en esa cueva. Algo que me acompañó hasta este momento.

– Como sea. – suspira.

Se levanta de la silla, caminando hasta la ventana y corre la cortina para ver mejor el paisaje. Con eso ya daba terminada la conversación.

Pase una mano por mi rostro irritada y mire uno de los pergaminos del templo. He descifrado algunos, pero otros necesitan ser estudiados con profundidad. Hablan de una profecía dictada por la eternidad y no sé qué tanto afecte dicha profecía a nuestras acciones futuras. Técnicamente todos estábamos actuando a ciegas.

– Lo siento.

Levanto la mirada alarmada ante la voz suave que se escucha en la puerta, una joven de cabello castaño y ojos verdes estaba ruborizada mirándonos alternamente. Tenía unos papeles consigo y no lucía muy cómoda con la presencia de Norton, pero igualmente entró y me los entregó con manos temblorosas.

– Es el reporte de Gail. – dice la chica en voz baja hacia mí. – Dijo que lo trajera de inmediato para que estudien las siguientes estrategias.

“Claro”. Digo compresivamente revisando los papeles que me entregó. Era un reporte muy minucioso de los puntos ciegos de los territorios Anirak y Hakimi. Algo de mucha ayuda para nosotros. Mire a la chica con agradecimiento y asentí. “Dile a tú hermano que estudiaremos su reporte, gracias”.



Laczuly0711

Editado: 27.02.2021

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