Capítulo 16
El cumpleaños que nadie recordaba
Marla nunca había sido una persona que esperara grandes cosas de los demás.
Ella decía que las pequeñas sorpresas eran las mejores.
Pero, en el fondo, había una parte de ella que deseaba que alguien recordara esos detalles que para otros parecían insignificantes.
Como su cumpleaños.
---
Alessandro descubrió la fecha por casualidad.
No porque hubiera investigado.
No esta vez.
Estaban caminando por una librería cuando Marla tomó un libro de una estantería.
—Este salió el día de mi cumpleaños.
Alessandro levantó la mirada.
—¿Cuándo es?
Ella sonrió.
—El veinticinco de julio.
Después volvió a colocar el libro en su lugar.
Como si no fuera importante.
Pero él notó algo.
La forma en que sonrió no era igual.
---
Una semana después.
Era el cumpleaños de Marla.
Ella despertó como cualquier otro día.
No esperaba una fiesta.
No esperaba regalos caros.
Solo quería pasar un día tranquilo.
Revisó su teléfono.
Algunos mensajes.
Algunas felicitaciones.
Sonrió.
—Bueno... no está mal.
Se preparó algo de comer y salió a caminar.
Pero no sabía que alguien había preparado algo completamente diferente.
---
Cuando llegó al lugar donde Alessandro le había pedido que fuera, se quedó inmóvil.
Era un pequeño jardín lleno de flores.
Margaritas.
Girasoles.
Luces cálidas.
Una mesa sencilla con su comida favorita.
Nada exagerado.
Nada parecido a una fiesta de millonarios.
Era un lugar que parecía hecho para ella.
—Alessandro...
Él apareció detrás de ella.
—Feliz cumpleaños.
Marla lo miró sorprendida.
—¿Cómo sabes que hoy es mi cumpleaños?
—Lo mencionaste.
Ella sonrió.
—Te acordaste.
La frase salió bajita.
Como si eso significara más de lo que quería admitir.
Alessandro la observó.
—Claro que me acordé.
Marla bajó la mirada.
—No sabes cuánto significa eso.
Él frunció ligeramente el ceño.
—¿Por qué?
Ella se encogió de hombros.
—Porque a veces las personas recuerdan cosas grandes.
Pero olvidar los pequeños detalles es fácil.
Y que alguien recuerde algo pequeño se siente bonito.
Alessandro no respondió.
Solo tomó una pequeña caja y se la entregó.
Marla la abrió.
Dentro había un collar sencillo.
No era exagerado.
Tenía un pequeño dije en forma de margarita.
—Alessandro...
—Vi esto y pensé en ti.
Ella lo miró emocionada.
—¿Porque es una flor?
—Porque es sencilla.
Pero logra alegrar un lugar.
Marla sintió un nudo en la garganta.
—Esa fue una frase muy bonita para alguien que dice que no sabe expresar sentimientos.
Él sonrió.
—Estoy aprendiendo.
Ella se acercó y lo abrazó.
Fue un abrazo corto.
Pero completamente sincero.
Alessandro se quedó quieto al principio.
No estaba acostumbrado.
Después, lentamente, rodeó sus brazos alrededor de ella.
Y por primera vez en muchos años...
No sintió que debía protegerse.
Solo sintió paz.
Desde lejos, Matteo observó la escena.
—Nunca pensé ver al jefe abrazando a alguien.
Uno de los guardaespaldas sonrió.
—La chica de las margaritas hizo lo imposible.
Matteo negó con la cabeza.
—No.
Ella no cambió quién era Alessandro.
Solo le recordó que todavía había un corazón detrás del hombre que todos temían.
#309 en Joven Adulto
#1328 en Novela contemporánea
romancemafia, romance billonario, protector × chica sencilla
Editado: 01.08.2026