El Rey Vampiro

CAPITULO 26

Desperté y me di cuenta que Draggon ya no estaba, pero me encontré una nota que decía:

“Mi muy estimada señorita Elizabeth, perdón por dejarla sola pero necesito atender un reino, nos veremos más tarde para continuar con los preparativos de nuestra boda. Tuyo el señor Darcy”

Sonreí como una tonta, llevando la nota a mi pecho. Si me hubieran dicho meses atrás que ésta sería mi relación con Stone, no lo hubiera creído. Drag dio un giro de ciento ochenta grados, era completamente otra persona, aquella que recordaba de niña, y estaba segura que yo era el principal motivo de ese cambio. Claro, tuve que poner de mi parte también, ya que debo ser sincera, si no lo hubiera hecho, la situación continuaría igual o peor, y el daño me lo hacía yo.

No me arrepentía de la decisión que tomé, porque ahora tenía presente que amaba a Drag, y aunque él no me lo dijera aún, sabía que tenía sentimientos hacia mí que me encargaría de acrecentar, la verdad, nuestra relación iba sobre ruedas.

Pero mi alegría se ensombreció al pensar en Ruddy. La puerta del cuarto de Jere seguía cerrada, se iría hoy y eso también me entristecía. Bajé las gradas y me encontré a Thompson leyendo el periódico.

-Buenos días señora Collin.

-Buenos días Thompson. Quisiera ir a visitar a Ruddy.

-No hay problema. –Me responde, continuando con la lectura.

Desayuné en silencio, ya que Thom no era muy conversador. Cuando estuve lista nos dirigimos a casa de mi amiga. Parqueó el auto y aunque le pedí que entrara conmigo, prefirió esperar afuera. Toqué el timbre y Guiselle, la mamá de Ruddy me abrió.

-Oh Annia, que gusto que estés aquí. –Me abraza

-¿Todo bien? –Pregunté extrañada ya que se reflejaba en su rostro la angustia.

-Es Ruddy, ha estado actuando extraño desde ayer, lloró toda la noche, y no ha querido decirme nada. Sé que algo le ocurre, le he preguntado infinidad de veces pero no me ha dicho nada. Tengo que ir al centro, las dejaré a solas, quizás a ti te cuente.

Me sentí fatal, sabía de antemano por quién se encontraba así “Mi hermano”. Al recordarlo, me sentía molesta con Jere, lo amaba pero también Ruddy me importaba, y su dolor era el mío. Guiselle salió, a los pocos minutos escuché el sonido del motor alejarse.

Me dirigí al dormitorio de Ruddy, la puerta estaba abierta y ella se encontraba de pie, frente a la ventana mirando hacia afuera.

-Hola. –Mordí mi labio inferior, ¡Demonios que esto iba a ser difícil!

Se volteó despacio y un remedo de sonrisa se dibujó en su ojeroso rostro. Pronto las lágrimas se precipitaron y corrió hacia mí, recibiéndola mis brazos extendidos. No hablamos, la abracé con fuerza mientras que yo misma no podía evitar llorar con ella. Pronto su copioso llanto se convirtió en sollozos y nos miramos. Con cuidado enjugué sus lágrimas y le dije: -Lo lamento tanto. Ella sonrió con amargura y agregó: “Tú me lo advertiste”.

Tomamos asiento en su cama, sostenía su mano en la mía y el silencio inundó la estancia durante unos segundos.

-Hablé con Jere, su comportamiento contigo no tiene excusa.

-No es su culpa. –Me sorprendió su respuesta.

-¿Qué? Jey no debió intimar contigo, menos sabiendo que era tu primera vez y estando él en una relación con otra persona.

-No Annia, eso no es del todo cierto, yo lo provoqué, cuando nos besamos fue maravilloso, había fantaseado en mi mente tanto ese momento, mi mayor deseo se cumplía. Estaba obsesionada con él, me negué a aceptar la realidad, y recibí lo que quería ¿No? Jeremy terminó sucumbiendo, no sé si fue por compasión, pero aun así fue perfecto sabes, jamás voy a olvidar la forma que nos entregamos, a pesar que la felicidad duró tan poco.

Acaricié el cabello de mi amiga, sus palabras calaban profundo en mi ser, me puse en su lugar, pero Ruddy era fuerte lo superaría.

-Encontrarás a alguien que te merezca, que te amará con tanta intensidad que solo tú serás su mundo.

-Lo sé, ahora lo entiendo, te tienen que pasar cosas como estas para que entres en razón.

Me quedé con ella el resto de la mañana, almorzamos juntas y después decidí regresar a casa, Jey se iría en la tarde.

-¿Puedes entregarle esto a Thompson? –Me da un saco.



Ijeloga

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En el texto hay: vampiros, amor, sangre

Editado: 07.01.2019

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