El verano de Summer y Adrián

Nuevos amigos: Las Aventuras de Verano Comienzan

  Después de aquella impresionante y rara visita de todos aquellos chicos futbolistas a mitad de semana, Summer se encontraba  muy  entusiasmada por asistir  el domingo al partido ya que le traía muy buenos; recuerdos de cuando ella jugaba. Algo que a la vez le daba tristeza debido a que en la academia de fútbol a la que iba,  durante estas fechas se jugaría un mundial femenino en el cual su equipo había logrado clasificarse. Cuatro ella había esperado esa gran oportunidad pero en cuestión de días esa oportunidad se había alejado de ella.

   Por ocasiones cuando Summer se encontraba realizando alguna actividad en casa de sus abuelos, le venía a la mente la sonrisa risueña de aquel chico alto, de cabello rizado con un tono café claro y semi largo, tez blanca, y en una muy buena condición física. Lo que la hacía sentir un tipo de cosquilleos por todo el cuerpo, a la vez se sonrojaba y le daba como un tipo de enojo hacia ella misma, porque no quería creer la posibilidad de que le empezaba a gustar aquel chico. Por lo que trataba de ignorar aquellos sentimientos y mejor hacía el esfuerzo por pensar en el partido de fútbol.

 

La semana pasó tan rápido que Summer no lo podía creer. Su abuela notó por completo que la chica estaba muy emocionada por ir; pero en varias ocasiones se percató que su nieta se sonrojaba constantemente, a lo que preguntó:

—Summer, nena veo que  estas muy entusiasmada por ir hoy a ese partido. No te había visto tan feliz desde que viniste por última vez cuando tu tía te llevo a comer helado con tus primos; recuerdas. Estas palabras expresaba aquella anciana humilde y sonriente a su nieta mientras le daba unas pequeñas palmadas en el hombro.

 

— ¡Sí abuela! aunque la verdad es que me gustaría ser yo la que estuviera dentro del campo jugando. Decía Summer con emoción pero con una leve expresión de tristeza a la vez.

 

—Siento que no solo es el partido que te tiene emocionada. ¿Hay algo mas  que te tiene emocionada? Pues estos últimos tres días he visto que tus mejillas se sonrojan demasiado y ya varias veces veo que te quedas por momentos muy pensativa… ¿Algún chico tal vez?

 

— ¿Abuela, a qué  te refieres con eso? Es el partido que me tiene muy alegre abuela y nada mas. Summer se incomodó tanto  por aquella pregunta que decidió poner bastante seriedad a sus respuestas.

 

—No te enojes nena, sé que a tu edad esos sentimientos son muy normales, lo digo por que yo a tu edad ya había tenido hasta tres o cuatro novios. Creo que hasta mucho habías tardado en enamorarte. Pero no te preocupes por lo que sientes, puedes confiar en mí y contarme todo lo que te suceda. Esa palabra “Confía en Mí” fue lo que hizo a Summer sonrojarse repentinamente, ya que esas palabras le había dicho Adrián  con tanto cariño a Summer     aquella tarde vergonzosa. Al ver su abuela otra vez que su nieta se había sonrojado tiró una leve carcajada y no pudo evitar apretarle sus cachetes.

 

—Está bien abuela  te contaré qué es lo que me hace ponerme sonrojada. Asi fue como en menos de veinte minutos Summer le contó a su abuela todo lo que había pasado aquella tarde. Pero le dejó en claro que ella no era por el chico que se sonrojaba sino que por la situación tan vergonzosa por la que había pasado. Aunque dentro de ella sabía muy bien que le había dicho una mentirilla piadosa a su abuela, pues sí era Adrián y su tierna sonrisa que la hacían sentirse así.

 

—Muy bien Summer si tú dices que es eso te comprendo, pero muchas veces nosotros los seres humanos no podemos ocultar por mucho tiempo nuestros sentimientos; y menos si son por otra persona en especial. La abuela de Summer comprendía bien que era la primera vez que su nieta se enamoraba, ya que Clarisa su hija le comentaba en ocasiones cuando hablaban por teléfono que su hija parecía no interesarse en socializar mucho con las personas y mucho menos con los chicos de su edad entonces por ende tampoco tenía interés en fijarse en algún chico, debido a que solo se concentraba en ser la mejor en el colegio, el fútbol, el arte y la música. Por esa razón decidió darle espacio a la joven para que ella misma fuera reconociendo poco a poco lo que en realidad sintiera por aquel chico: Adrián.

 

  Así paso rápido la mañana y ya faltaba una hora para que el encuentro diera inicio. Summer se empezó a preparar y no tardó mas que diez minutos en hacerlo, ya que nunca le había importado vestirse con tanta cosa cuando salía: llevaba puesto un short algo corto, una camisa gris y floja, tenis blancos y el cabello medio recogido por un listón azul sin cepillar. Cuando se iba a despedir de su familia, su madre rápidamente le dijo:



Milen Mayers

Editado: 12.10.2019

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