Enfermedad: Amor

Capítulo 10.

Brad.

Gruñona, mandona, brusca, malhumorada, egocéntrica, delicada, alta, media rubia, de ojos claros, nariz respingada, manos con dedos largos, exactamente amigo, diferente a las demás.

Puede que Dayana Daily no sea la mujer más simpática del mundo, pero tiene un gran cuerpo, no seré mentiroso al respecto, ni fingiré como me prometí, con esa mujer tan enojona lo único que quiero es su cuerpo, para mí, una sola noche, nada más, el tiempo se me acaba y dentro de mi lista tengo esas cosas que quiero hacer antes de morir, si estuviera con ella mataría dos pájaros de un tiro.

Tener una noche romántica con una chica guapa.

Estar con una chica que tenga novio.

Aunque lo de noche romántica podría tacharlo, solo es una chica guapa y ya.

Que por cierto viene hacia acá con su típica caminata de niña pija, moviendo sus caderas, modelando esas largas piernas, con esos pechos redondos y perfectamente puestos, ni hablar de su delicioso culo.

Pasa por mi lado, hago como que no la veo, pero ella no sabe que la miro cada día desde que hicimos ese trabajo de química  le dije que no agregara demasiado, claro, típico de ella no escuchar, terminamos empapados de un químico que le hizo más mal a mi corazón.

Me levanto del asiento sin despedirme de nadie, tampoco es que les importe. Camino detrás de ella, no se da cuenta, va hablando animadamente con su amiga, se detienen frente a los baños, su amiga entra, pero Dayana antes de seguirla mira con el ceño fruncido la doblada del pasillo, sigo sus ojos, Ángel está ahí, mirándome, le sonrio, de reojo noto el bufido de Dayana, se pierde por la puerta del baño, camino a pasos relajados hacia Ángel, alias, otro punto en mi lista.

Tener sexo con una chica virgen.

Sé que Ángel es virgen, se le nota demasiado, no quiero ser malo, pero ya moriré, qué más da.

— Hola — habla en voz baja — ¿Iremos hoy? — pone un mechón de su cabello detrás de su oreja, me trae recuerdos de una chica bastante gruñona que conozco.

— Claro que sí, siempre he querido ir ahí — su sonrojo me causa ternura, no estaria mal estár con una chica así, tierna, buena gente, demasido buena gente, aunque se supone que yo raye ese tonto bolso, ella dijo que no importaba.

— Traje algunas golosinas, por si acaso — asiento con una sonrisa, paso mis dedos por su mandíbula, mis pies chocan con los suyos, es bajita, no como Dayana, con ella se podría follar de pie, a Ángel tendría que sentarla en algo.

— Ya voy con una — beso su mejilla caliente, puedo escuchar desde lejos su pulso, un pulso acelerado que no le causará nada.

— Brad — pronuncia mi nombre despacio, ella quiere que la bese y yo quiero su virginidad.

— Nos vemos al rato — así que le daré lo que quiere.

Doblo y camino rápido, mi corazón se aceleró, necesito ocupar el inhalador, me encierro en la sala de arte, no hay nadie, saco el inhalador y lo tomo. El aire llena mis pulmones, mi corazón duele un poco, mi pecho duele, hay veces que la falta de aire me deja inconsciente.

Me siento en el suelo apoyando mi espalda en la pared, saco de mi bolsillo mi lista mientras inhalo y exhalo por mi boca.

Perder la virginidad. 

Listo.

Entrar a un cine sin pagar.

Listo.

Ir a una fiesta.

Listo.

Besar a una chica popular.

Listo.

Ir a un autocinema.

Aquí voy.

Hoy iré con Ángel a un autocinema, siempre quise ir con mis padres… mis padres, papá me debe estar esperando en el cielo.

Luego la llevaré a algún tonto lugar que se vea romantica y le quitaré la virginidad.

Después vienes tú, Dayana Daily.

 

 

 

 

 



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En el texto hay: drama, amor, dolor

Editado: 25.10.2020

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