Escapando de la Realidad

El tiempo, nuestro peor enemigo

Quisiera olvidar este momento, miro a Ízan limpio con mis manos su rostro que está lleno de lágrimas.

- Ya pasó - intento consolarlo aunque no sé si lograré hacerlo.

Ízan traga saliva, me suelta y camina en dirección a la ventana, dándome la espalda.

- Disculpa el exabrupto pero creo que solo te estoy haciendo daño.

- Eso no es verdad, tú me haces muy feliz, no importa lo demás.

-¿Sabes que ésto no mejorará, más bien será peor? no quiero que estés cuando los síntomas se presenten, ya viste una muestra, mis cambios de carácter es el comienzo.

- No me importa, estaré contigo, me preguntaste cuando todo esto empezó sí quería quedarme y después de pensarlo lo acepté y ...te amo.

- Yo igual - me abraza con fuerza - por eso quiero que vuelvas a pensarlo, no quiero que estés cuando mis funciones no respondan o cuando me vuelva ciego.

-¿Ciego? - pregunto asustada.

- Es casi seguro...de acuerdo a los médicos, mi tumor está muy cerca de mi sentido de la vista, así fue que comencé a notar que algo andaba mal...

-¿Cómo?

- Hace unos cuatro meses atrás estaba de viaje en Korea, tenía una reunión, ¿No sé sí notaste que no uso celular?

- Sí, me di cuenta.

- Pues deseché todo después de enterarme de mi problema, continuando con mi relato,  trabajaba 24 horas los siete días de la semana con los aparatos... usaba una tablet, un celular y mi portátil, las tres al mismo tiempo, respondía mails, preparaba reuniones, armaba cronogramas de trabajo, lo manejaba todo por medio de esos tres dispositivos...esa noche en Korea, estaba preparando un discurso y charlaba con un importante ejecutivo por videollamada y comencé con un dolor muy fuerte de cabeza, de esos que me vienen normalmente, no le tomé mucha importancia debía terminar la videollamada y el discurso para la mañana, tenía que estar en la empresa a las siete,  seguí hablando, intentando ignorar el dolor, hasta que se me nubló la vista totalmente, eso me alarmó, pues dejé de ver completamente por unos minutos, después volvió mi vista y seguí con mi trabajo...

-...¿Volviste a tener el problema?

- Dos veces más... después tuve que ir al médico, primero fui al oculista, pensé que era cuestión de lentes y que una operación correctiva iba a solucionar el problema pero el oculista me dijo que debía ir donde un neurólogo, que ésto no era cuestión de mis vista, a regañadientes y molesto por no solucionar las cosas antes para volver a mis obligaciones fui al neurólogo y...ya conoces el desenlace de esta historia...
- ¿...Y los síntomas?

- Cuando me negué a un tratamiento por qué el tumor se encuentra en un lugar inoperable,  el médico me explicó que en el transcurso de estos meses sufriría varios síntomas porque el tumor irá creciendo, tendré cambios de humor, mi vista irá nublandose hasta perderla totalmente, obviamente mis funciones se irán apagando poco a poco, hasta que mi corazón dejará de latir.

Trago saliva, estoy mareada, ¡Dios mío...!

- ¿Y lo dices tan tranquilo?

- Debo hacerlo, no puedo negar mi situación, por eso te pido que lo pienses bien, esto no será nada fácil para ambos.

- No necesito pensarlo, ya lo acepté, no pienso dejarte.

- Sabes que eres libre de irte cuando lo quieras hacer, no te obligaré a quedarte a mi lado.

- Sí, lo sé - me acerco y me siento en sus piernas - sé que soy libre para irme y también soy libre para quedarme.

- Sí, así es - me acerco para besarlo, después lo observo y sonrió - te amo, Ízan.

- Te amo, Franchesca.

- Bueno, ¿Que quieres hacer? - pregunto - el momento dramático ya pasó, no quiero que pienses más en eso, tu mismo lo dijiste, vamos a divertirnos - me pongo de pie- tengo una idea - muerdo mi labio inferior - voy a ponerme lo que me compré esta tarde ¿Quieres verme?

- Por supuesto que sí, mientras te cambias pediré algo de comida y una botella de champagne.

- Está muy bien, me agrada la idea.

Entro al baño con la caja de ropa interior que compramos esta tarde, hasta ahora no asimilo muy bien lo que me contó, sé que esto será horrible, mis tres meses de vacaciones se terminaran rápidamente pero no pienso dejar a Ízan así.

Me visto rápidamente, me coloco las medias de seda que tanto le gustaron, me observo en el espejo, me gusta mucho cómo está ropa interior forma mi cuerpo, sigo pensando que Ízan tiene buen gusto para estas cosas.

Salgo del cuarto, él está sirviendo las copas de champagne en unas copas largas, queda boquiabierto cuando me ve.

- ¿Qué tal? - pregunto abriendo los brazos para que me vea completamente.

Ízan no responde, camina a la cama y se acomoda con las copas de champagne en las manos, deja la mía en la mesa de noche y toma un sorbo de la otra sin quitar su vista de mi cuerpo.

- Una vuelta, por favor - exclama unos minutos después,  lo hago intentando seducirlo con movimientos coquetos- hay cosas que extrañaré cuando no pueda ver...- comenta volviendo a tomar otro sorbo de champagne.

- ...No digas eso - exclamó molesta colocando mi mano en mi cintura - este es nuestro momento, olvídate de lo demás...

- ...Ok...

-...Haré lo que tú quieras que haga - exclamó alzando una ceja, mordiendo mi labio inferior.

Sonríe pícaramente, vuelve a tomar otro sorbo.

- Sácate las medias pero lentamente y déjame ver.

Hago lo que me pide, me gusta ver su mirada mientras lo hago, vamos a quitarle de la mente ese desastre que es nuestra vida, ahora lo único que quiero es hacer el amor con él y olvidar lo que nos espera en un futuro cercano.

Terminó de bajarme las medias y se las lanzó juguetona, el las toma mientras  camino hasta la cama para colocarme a su lado, Ízan me pasa mi copa de champagne.

-¡Salud!

- ¡Salud! - chocamos las copas y tomamos un sorbo, después me besa con pasión y deseo, perdiendonos en un frenesí de pasión descontrolada, intento que el momento sea eterno, no quiero que pasen las horas, quiero estar con él así, hasta que olvidemos las penas que nos persiguen pero aunque lo desee de todo corazón, mi momento acaba, él me abraza y cierra los ojos para descansar.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 23.08.2020

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