Hunter (williams #1)

19.

 

Valerie despertó finalmente de aquel sueño eterno que se debía más que a nada al cansancio que tenía de tanto estrés y problemas. Abrió sus ojos lentamente y comprendió que no se encontraba en la habitación que compartía con Lydia sino en una muy diferente. Los rayos del sol le impedían ver con facilidad y se refregó los ojos para poder entender que estaba sucediendo. Era una habitación demasiado ordenada para su gusto, con muebles muy antiguos y nada que indicara de quien era. Vio el chaleco de los Williams colgado en la puerta y se imaginó de quien se trataba al instante. Vio un par de fotografías apoyadas en un escritorio, junto a millones de libros que no podía reconocer desde donde estaba.

Si no fuera porque estaba Hunter recostado en la cama a su lado, le hubiese costado saber de quién era la habitación. Si bien el chaleco le explicaba muchas cosas, podía ser la habitación de cualquier integrante de los Williams. El jefe del grupo descansaba a su lado, vestido simplemente por los vaqueros y por una camiseta sin mangas blancas. Le hizo recordar a James Dean de aquel modo, sobre todo porque a ella le gustaba mucho aquel actor. Hunter se parecía un poco, aquella mirada triste y misteriosa que le regalaba a veces le recordaba al actor.

Tenía su brazo en el rostro, tapándose del sol y Valerie podía observar los músculos del chico. Hunter no era de los musculosos pero se notaba que estaba en forma y que trataba de hacia ejercicio, en aquel momento ella podía notarlo. No era un hombre guapo, pero a Valerie le gustaba mucho al punto de quedarse observándolo en silencio. Se notaba lo cansado que estaba, ignorando por completo que Valerie estaba observándolo cual acosadora y decidió dejar aquello más que nada por respeto al chico.

Se dejó caer en la cama lentamente, observando que llevaba la ropa manchada de sangre seca y los recuerdos de la noche anterior llegaron. Asqueada, decidió ir hacia el baño de Hunter y darse una ducha, sin importarle que fuera demasiado atrevido aquello. Pero no le importaba. No había sangre en su piel pero de todos modos le costó quitarse la impresión de haber dormido con la sangre de otra persona en su cuerpo. Recordaba el disparo en la pierna de Sergei y el desastre que había creado. Seguramente todos en el club la odiaban y querían sacarse a la chica de encima.

Los entendía pero le daba miedo saber que no tendría adonde ir si eso sucedía. No podía, ni quería volver con sus padres y no sabía cómo conseguir un trabajo en esa ciudad. No podía ser tan difícil, obviamente, pero sentía nervios al comprender que si los Williams le daban la espalda no sabría hacia donde correr. Tenía que buscar un lugar de respaldo, no podía pensar en vivir con ellos para siempre. Salió de la ducha finalmente y trató de arreglarlo con lo poco que tenía a su alcance.

Trató de verse al espejo una vez que salió y le sorprendió ver que estaba roto, como si alguien le hubiese dado un puñetazo. Era obvio quien había sido pero le sorprendía que no quisiera cambiar el espejo, a fin de cuentas solían decir que traía años de mala suerte. Se puso la misma ropa interior, lamentando aquello y encontró en el baño las camisetas limpias del chico. Uso una blanca con las iniciales del club en el pecho y salió al cuarto de aquel modo. No le daba vergüenza aquello, pero cuando salió y se encontró con la mirada de Hunter, los colores le llegaron al rostro.

—Hay que admitir que te queda mejor que a mí —bromeó él, como ella suponía que iba a hacer y no pudo evitar entrecerrar los ojos ante su tonto comentario. Hunter no se había levantado de la cama y se notaba que llevaba durmiendo el mismo tiempo que ella, sobre todo por la almohada pegada al rostro. No recordaba cómo había terminado ahí, en su cama, pero no estaba del todo segura si le molestaba aquello—. Ven, vamos a seguir durmiendo que nadie ha venido a molestarlos todavía.

El hombre se dejó caer en la cama, dando unos golpecitos en el lugar que antes Valerie había ocupado y ella le hizo caso, a fin de cuentas no sabía si estaba preparada para el día que le esperaba. Caminó con lentitud hasta la cama del chico y se recostó, acomodándose siempre la camiseta para que no se le viera nada. Hunter notó aquello y le sonrió de lado, observando las piernas de la chica.

—Por favor, bromas hoy no —le pidió la rubia, casi rogándole por aquello y Hunter demostró sorpresa al instante, pero luego la comprendió. Lo extraño de ellos era eso, que se entendían de maneras rápidas y a Valerie le sorprendía encontrar a Hunter como una especie de compañero en su vida—. Fui una idiota el otro día, reaccioné por impulso y metí a los Williams en problemas.

Hunter se recostó a su lado, mirando el techo que alguna vez había sido blanco y Valerie ladeó el rostro para mirarlo. Tenía un perfil precioso, demasiado masculino que le gustaba muchísimo y le daba ganas de acercarse a dejarle un beso en la barbilla. Ni sabía de donde había nacido ese sentimiento de besar la barba de Hunter, pero ahí estaba.

—Ya estábamos en guerra con los rusos, Luke también complicó las cosas —argumentó él con tranquilidad en su voz, sin sonar enojado o gruñendo por el enojo que podía llegar a tener ante lo sucedido. Vio que había algo de pena en sus ojos, cuando se encontraron, e hizo una mueca que confirmó tal cosa—. No tendrías que haber vivido esas cosas, fue mi culpa haberte dejado hacer eso.

Ella lo único que pudo hacer fue encogerse de hombros, sin saber que decirle exactamente ante eso. No había sido la culpa de él, pero a Hunter le encantaba echarse la culpa de absolutamente todo y ella no iba a discutir con él eso.

—¿Cómo te sientes? Me preocupó tu estado cuando te vi —admitió él, con esa pena en los ojos que destruyó a Valerie—. Sabes que esa no es la manera, no puedes simplemente ocultar el dolor y quedártelo. No dudo que eres una mujer fuerte y que puedes valerte por tus propios medios. Es lo que más me gusta de ti, pero llorar también está bien. Te libera.



L. B. Silva

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En el texto hay: accion, accion y drama, motos y autos

Editado: 15.04.2020

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