Il paradiso

Capítulo 1

Dimitri

Los hombres y mujeres a mi alrededor parecían bastante tranquilos, conversaban entre ellos o leían sus respectivas carpetas con sus datos, yo estaba muriendo de los nervios. Las puertas se abrieron por los guardias y la reina entró dando paso a un profundo silencio. Ella nos miró a cada uno de nosotros, con su caracterizante expresión seria. Se sentó en la silla en la cabecera de la mesa y nos miró nuevamente.

—Bien, ustedes como sabrán han sido seleccionados para custodiar el castillo de cristal —dijo —. Pero, primero tendrán un mes de prueba, un mes en el que probarán que tan buenos son como para recibirse de la OSM con rango de guardián

Todos guardamos silencio, ella levantó su mano y las carpetas delante de nosotros se colocaron delante de ella.

—Me quedaré con esto. Y creo que ha llegado el momento que más esperan. Los señores Noah, Nial, Damián y Josh, serán los guardianes encargados de los alrededores del castillo, contarán con la compañía y ayuda de mis guardianes que llevan años en el castillo. Las señoritas Ester, Alicia, Cassie y Alice, estarán a cargo de custodiar el interior del castillo igualmente con apoyo de mis guardianes de años. Y esos, ya se pueden retirar.

Mi corazón se oprimió. Ella no dijo mi nombre, pero tampoco pidió que me retirara. Cuando todos salieron y las puertas se cerraron ella abrió una carpeta.

—Señor Dimitri Valencia —dijo y la miré a los ojos, sus ojos turquesa —. He visto su informe. Estuvo años en el internado, y gracias a su demostración en las artes marciales pudo ingresar a la academia

—Sí, mi reina

—Solo los de afuera del castillo me llaman mi reina, o reina. Aquí, soy Beatriz. —mantenía su voz seria, firme, autoritaria.

—Lo siento, Beatriz

—Tú serás mi guardián —dijo para mi sorpresa —. Estarás encargado de mi seguridad junto a Turquesa, mi ánima

Asentí.

—Bien —se levantó —. Turquesa vendrá a hablar contigo, adiós

—Adiós

Ella abrió la puerta y entró su tigresa de bengala. Sentí los vellos de mi piel erizarse, Turquesa, la más poderosa de las ánimas.

—Bien, en tu silencio he podido analizarte. Un chico sencillo, con buena higiene y bastante temor hacia Beatriz.

La miré avergonzado.

—Beatriz está lejos de ser una bestia señor Dimitri, no le tema, o lo hará siempre

—Está bien

—En cuánto a la seguridad de Beatriz, tú puedes estar con ella siempre, pero manteniendo su espacio personal. Ella es muy cuidadosa en cuanto a eso, no querrás invadir su espacio personal porque o sino conocerás lo que es una tigresa.

—Lo entiendo

—Evita el solo asentir o afirmar. No te haré daño, no muerdo tampoco. Además, trabajaremos juntos, y no me gustan los monólogos. Es aburrido.

—Lo siento, es que estoy muy nervioso

—Es la primera vez que estás en el castillo, además serás el guardián de la reina, que no estuvieras nervioso me sorprendería. Ahora ven conmigo para buscar tu ropa y ver tu habitación.

La seguí por el castillo hacia una de las habitaciones del segundo piso.

—La habitación de la izquierda es la de Beatriz, ella está cerca, yo duermo con ella —me informó mientras entrábamos en la habitación.

Sobre la cama había una maleta café de tela, Turquesa se acercó y esta se abrió dejando ver la ropa.

—Aquí está tu traje que es a prueba de balas, fuego y se adapta a la temperatura además de registrar tus signos vitales y ubicación. También está tu broche, el broche lleva el escudo del castillo, es esencial si quieres que te reconozcan como el guardián de Beatriz. Sabes que eso distingue a cada guardián.

—Entiendo

Ella me miró y salió dejándome solo.

Cerré la puerta y miré toda la habitación. No podía creer que esto estaba pasando. Yo, el guardián de la reina, y de la persona que ha sido mi amor platónico desde la primera vez que la conocí.

Antes de comenzar a divagar saqué mi ropa para quitarme el traje negro formal que llevaba, me coloqué el traje que estaba en la maleta y también las cómodas botas. Salí de la habitación y bajé al piso inferior encontrándome con mis compañeras.

—¿Eres el guardián de la reina? —preguntó Alice casi abriendo la boca hasta el suelo.

—Sí

—Guau, que suerte

—Señor Dimitri

Los tres nos volvimos hacia ella que venía bajando las escaleras en compañía de Turquesa.

—Debo ir al valle

—Sí, por supuesto

Ella salió del castillo y me subí en uno de los autos. Ella se subió en la parte trasera junto a Turquesa. Conduje en silencio, bien concentrado en el camino hasta que entramos en el valle.

—Vamos a ver al alcalde —dijo.

—Está bien

Me detuve en frente de la alcaldía y me bajé del auto antes que ella, le iba a abrir la puerta, pero Turquesa me miró con unos ojos en señal de que no lo hiciera, así que retrocedí.



Chica Paraiso

Editado: 25.12.2020

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