Inclauxtro

Capítulo 1

Los días han pasado irremediablemente, no saben por donde empezar a buscar, solo saben quienes son los causantes de la desaparición de Loa, lo han hecho con la finalidad de hacer sufrir al causante de sus fracasos en el pasado.

- Por favor Thiago tenemos que hablar, - le dice Leticia impaciente por su falta de interés.

- Leticia te dije que no deseo hablar nada con nadie. – le dice este cortante.

- Si no quieres hablar te lo diré, - le rebate ella. - Estoy embarazada, tengo cinco semanas, - su reacción al oír esas palabras fue de consternación.

- ¿Qué estas diciendo? – le cuestiona él poniéndose de pie de su silla de escritorio. – Esto no me puede estar pasando, me voy a volver loco.

- ¿Thiago? – Le dice ella con la mirada perdida en el suelo, - por lo menos podrías demostrar alegría; se que no quieres estar conmigo, pero ellos son tus hijos. – le dice mirándolo esta vez, para mirarlo molesta.

… - Ni siquiera porque esta desaparecida y no sabes si esta viva o muerta, me ignoras, me humillas y tampoco me miras, por lo menos esta conmigo en este proceso, crees que quería quedar embarazada ese día, sabiendo que no me amas más, que quieres a una persona que podría estar ¡muerta! – le grito con énfasis en la ultima palabra.

- ¡Cállate y sal de aquí! – Le rebate él señalando a la puerta con el brazo y con uno en la cintura, - ¿Loa donde estas? – Esta noticia lo ha derrumbado y no sabe que hacer ni con el mismo.

Saca su teléfono móvil y marca el numero que últimamente ha marcado más veces de las que quisiera. Ha intentando culpar a todo el mundo de la desaparición de esa mujer que lo ha embobado en todos los aspectos.

El celular en la otra línea suena ya casi en su quinto tono, - ¿buenas? – le pregunta Dan a quien lo llama inter diario para saber alguna noticia sobre la búsqueda. - ¿vas a hablar? – le pregunta este hojeando unos papeles de la información pericial del auto que encontraron abandonado en la autopista hacia ya varias semanas.

- ¿Qué tienes de nuevo? – Le cuestiona, - no soporto más la agonía, tengo temor de que pueda estar muerta Dante, - le dice sintiendo sus mejillas húmedas.

- No esta muerta, cálmate, - le dice este otro soltando un suspiro cansado, - no hemos encontrado un cuerpo en el último mes y ya tenemos los resultados el examen pericial del auto en la que fue secuestrada, tenían todo perfectamente planeado.

- Está bien, cuando tengan noticias llámame, por favor; necesito algo que decirle a su familia.

La ciudad está oscura, las horas han pasado, lo que debió ser una noticia feliz y la mejor para la él fue la peor de las noticias, su ex prometida embarazada y la mujer de su vida desaparecida en manos de dos desgraciados e infelices que son capaces de cualquier cosa, pueden venderla, abusar de ella; ahora que pueden con más libertad; si una vez uno de ellos intento abusar de ella siendo una niña de tan solo nueve años, ese día cumplía años y ese maldito hijo de su… quería dañar su vida.

 

- Te dije que he hablado con sus padres, - le dice, pero este no le había escuchado nada, - ¿acaso no me estabas escuchando? – le pregunta.

 

- Disculpa, - se le escucha decir; - estaba pensando en algo, no tiene importancia.

 

- Pues vamos a incrementar la vigilancia por los lugares por donde hemos visto a León y Elba rondar los últimos días, - le explica por la otra línea del teléfono, - y siempre cambian de ruta o de lugar, los chicos que están vigilando la casa donde viven dicen que mantienen una vida tranquila, pero si es sospechoso es que una señora va cada cierto tiempo.

 

- ¿Qué señora? - Le pregunta Thiago a Dan, - no sabemos aun, pero parecer ser amiga de alguno de ellos, estamos investigando, de pronto se escucha al otro lado que alguien llama al teniente y se despide de Thiago que se queda consternado por la información, que señora; será que se la quieren vender a algún traficante y esa mujer es el contacto.

 

- ¡Maldición! – exclama irritado, lanzando por el aire su móvil hacia su cama.

- ¿Estas bien hijo? – entra su madre por la puerta, interrogando a su hijo que cada día que pasa parece perder más la cordura y la compostura ante la situación de no saber donde esta Loa. – tienes que ser paciente.

- ¿paciente? – pregunta de forma irónica, - ¿paciente? Cuando el amor de mi vida esta sabe Dios donde y una mujer que le agradezco todo lo que me ha dado estos dos años, pero no la amo, está embarazada.

 

- ¿Qué? ¿q… que has dicho? –exclama su madre en sorpresa por lo que acaba de oír, - voy a ser abuela, pero ¿Cómo? ¿Cuándo? – se pregunta a si misma para mirar a su hijo; - justo en este momento que debería de ser una buena noticia, debes de sentirte mal, hijo. - Le dice y se pone de pie para acercarse a el y abrazarlo quien le responde el abrazo metiendo su barbilla en las posaderas de la mujer que lo vio convertirse en un adolescente y en el gran adulto que es.

Él inconsolable comenzó a llorar en los brazos de su madre quien protectora lo abrazaba para que el pudiera llorar y un recuerdo lo invadió en aquel momento haciéndolo soltar más lagrimas espesas.

 

- ¡Vamos atrápame! – grito Loa, mientras corría por el jardín del museo donde fueron de excursión, - ¡corro más rápido que tu viejito! – le grito ella soltando una carcajada que inundo los oídos de Thiago que la miraba con ojos brillantes.



Dam Yeo-Wool

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En el texto hay: policial, doctores y enfermeras

Editado: 27.09.2020

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