Irresistible Error: Corrigiendo √

Capítulo 12

La expresión de triunfadora por parte de Allison era evidente a pesar de la oscuridad de la noche. Podría decir que su mirada era a un más oscura que la propia noche misma.

    Había llegado, si dábamos un paso en falso ella no dudaría en apretar el gatillo para matarnos de una sola vez. Pero tampoco podíamos quedarnos quietas, y es que en primer lugar nunca debimos detenernos, ese fue nuestro error con consecuencias letales.

   Y no nos quedamos quietas como Allison esperaba, nos movimos, pedimos ayuda, gritamos y ese fue nuestro segundo error más grave, con la consecuencia que nos marcó. Hubiera dado mi vida porque aquello jamás hubiera sucedido, las lágrimas se derramaron en las mejillas de todos los que estábamos presentes. Aunque solamente éramos tres personas llorando desconsoladamente.

    Ocurrió muy rápido, ella nos tenía apuntada con su arma, estaba decidida a acabar con nosotras, Alexander ya había puesto precio a nuestras cabezas, bueno principalmente a la mía, por mi culpa estamos en esta situación. Ella ya tenía consigo una parte del dinero, ¿Por qué daría marcha atrás? Seamos sinceros, si yo estuviera en su lugar y tendría una mente tan fría como ella no lo haría, no me arrepentiría y terminaría el trabajo que se me ha asignado.

   Selene y yo estábamos listas para decir adiós, pero entonces un ángel quien era completamente un inocente, se atravesó. Sin darse cuenta que su vida podría dar fin en esos minutos que duró esa confrontación para intentar quitarle el arma a Allison. Luego apareció Duncan Powell quien intento ayudarlo a él,  y mientras eso sucedía, se escuchaba la sirena de la policía a lo lejos. Gritamos hasta más no poder para que logaran encontrarnos rápidamente, la cosa no era buena.

    Pero todos nos quedamos quietos al instante en que oímos dos disparos. Estábamos inmóviles, como si el tiempo se hubiera detenido de repente.

    La respiración se nos cortó.

    No quería voltear, sentía miedo.

    Pero lo hice al final, me volteo y los vi a los tres.

    Allison.

   Duncan.

     Y Jayden.

     Ellos tres se miraban unos a otros  también inmóviles.

    Hasta que soltaron el arma y esta cayó al suelo para luego lo siguiera él.

    Jayden.

    Tincándose el estómago cubierto de sangre.

    Con los ojos cristalizados.

    Confundido.

    Se derrumbó.

    Duncan se arrodillo a su lado e intento presionar en su herida para que dejara de brotar la sangre. Le gritaba que por favor resistiera, que estaría bien y que muy pronto los dos estarían sobre un ring peleado como los dos rivales que eran y que les encantaba ser.

   Temblando me acerque a Jayden, conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir a mares coloque mis manos también en su estómago rogando que por favor todo fuera un maldito sueño, pero a medida que los segundos pasaban todo se volvía más real.

    Entonces los ojos de Jayden cambiaron, se fue la confusión, aunque aún mantenía los ojos cristalizados.

    Sonrió.

    Él sonrió a pesar que no era el momento de hacerlo, y me dijo unas palabras que le prometí nunca olvidar, que jamás en la vida quitare de mi mente.

    —No te atrevas a llorar, no seas débil, Bonita. Oh, por cierto siempre te voy a amar nunca lo olvides —y se rió.

     Le sonreí yo también mientras presionaba más. Quería que parara.

    Y no pude más.

     Juro por Dios que no pude más.

     Llore.

     No pude hacer lo que me dijo.

     Le falle.

     Esperaba que me entendiera porque mis lágrimas brotaron tan rápidas e intensas que sentía que me ahogaba.

    Mientras permanecimos en el suelo los cuatro juntos maldecíamos a los policías que tardaban en llegar a nosotros, estaban cerca se podía escuchar pero no llegaban.

    Los ojos de Jayden se iban cerrando de a poco.

    Y eso sucedió.

    Eso le conté a la policía cuando me llevaron a una sala de interrogatorios.

     Solté todo lo que llevaba dentro.

     Y con mucha rabia confesé lo de Alexander, cada parte que sabía de su historia, hable de mi padre también. El interrogatorio duro hasta el día siguiente.

    No había fuerzas para mirar el sol.

    No había fuerzas para nada.

    Les pregunte a los detectives si habían atrapado a Allison ya que apenas llegaron los policías ella escapo como una presa de su cazador.

 

    Ellos nos dijeron que si, no fue muy lejos.

    Ahora estaba detrás de las rejas esperando a que las juzguen.

    Y Alexander estaba siendo buscando.

    Cuando fueron hasta su casa no estaba más. Y eso solo demostraba su culpabilidad.

    Selene estaba fuera de control, así que los médicos tuvieron que darle un tranquilizante y pasó la noche en el hospital acompañada de Melissa en todo momento, no quería separarse de su hija.

      Duncan por otro lado se mantenía alejado. Habló también con los detectives, les contó absolutamente todo, no se guardó nada.

     Unas tías que tenía vinieron a verlo, y estaban junto a él en la estación aunque no salía más palabras de sus labios, estaba pensando, no sé en qué concretamente.

     Llame a mis padres y les conté todo lo que estaba pasando, mi madre no podía creerlo, y enseguida decidió tomar el primer vuelo a Miami para venir a buscarme y llevarme con ella a casa junto a mi padre. Aún no habían llegado, yo solo quería ir al hospital y comprobar que se encontraba bien. Comprobar que va a estar bien.

    Nadie me decía nada.

    Nadie me decía como estaba y yo me estaba muriendo por dentro al saber de él.

    Me dolía el pecho, la vida…

—Él se va a salvar —unos brazos me rodean por la espalda, era Duncan—. Lo prometo.

—Necesito verlo —murmuro mirando al suelo—. ¿De verdad me prometes que estará bien?



Itsaldanat

Editado: 22.04.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar