Juntas para siempre ~ Lésbico

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no olviden seguir comentando :D encantada de responderles 

 

Capítulo 9

 

 

 

Amelie se sentía infiel, y al mismo tiempo le parecía divertido que una vocecita en su cabeza le dijera que no había razones para eso. Después de todo, Lili y ellas no eran pareja. Cualquier otra chica, con las suficientes agallas, por supuesto, no dudaría en tomarse el flirteo de Evelyn en serio y responderle en consecuencia. ¿Quién no querría la posibilidad de anotar con una mujer tan sensual?

Estaban en el cine; el escenario perfecto para unos cuantos roces accidentales en medio de la oscuridad de la sala. Liliana y Emma, en los asientos de enfrente, miraban la película y comían puñados de palomitas de maíz. Ella y Evelyn estaban dos filas más arriba, casi en las últimas, donde las parejas menos interesadas en la función se brindaban furtivas muestras de afecto. Amelie vio que un chico con su novia se comían a besos y deseó, por un segundo, ser como ellos y servirse de los labios de su hermana.

Pero también estaba Evelyn. Se había sentado a su lado y parecía dispuesta a dejarse encandilar un poco. El perfume que desprendían las hebras oscuras de su cabello entraban por la nariz de Amelie y provocaban cosquillas en su pecho. era como si unos dedos largos resbalaran por su piel y la incitaran a lanzarse contra ella para besarla.

—¿Te gusta la película? —Preguntó Amelie en un intento por entablar una conversación—. Yo creo que es un poco aburrida ¿verdad?

—No me van las pelis románticas —respondió Evelyn—. Prefiero las de acción. Ya sabes. Esas donde hay explosiones y disparos por doquier. Por mucho que intento sentir empatía por estos personajes… uhm… me parecen cursis.

Amelie se preguntó si Lili pensaría de esa forma. Ella, al contrario que Evelyn, era seguidora de las series de romance, los doramas coreanos y los filmes que sacaban lágrimas al final y dejaban un mensaje de amor para el público.

—¿Y si salimos de aquí? —Sugirió Evelyn, mirándola con un coqueto brillo en los ojos. La pantalla mostraba una escena en la playa, así que había suficiente luz en la sala para que Amelie viera su rostro y su ceja arqueada.

—¿A dónde quieres ir?

—Falta una hora para que este… burdo intento de comedia romántica acabe. Sólo salgamos a ver qué hay allá afuera.

—Pues…

—Quédate si quieres.

Evelyn se levantó de su silla, pidió permiso y bajó por la sala en dirección a la puerta. Amelie se lo pensó un poco. Se mordió los labios y vio a su hermana menor, totalmente concentrada en la pantalla. Aunque se quedara en la sala, no podría hablar con ella ni acercarse. ¿Perdía mucho si salía a dar un paseo?

Oh, Edward. Te amo tanto. Te amaré para siempre, hasta el final de mis días. Eres el amor de mi vida.

Amelie hizo una mueca de asco por la pésima actuación de la actriz y la basura que intentaba plasmar como diálogo, y decidió que sería más divertido seguir a Evelyn. Sacó su teléfono y le envió un mensaje a su hermana, avisándole de que saldría para dar un paseo.

Se sintió un poco culpable al dejar la sala, pero se animó enseguida. Evelyn estaba esperándola, apoyada en una de las columnas del centro comercial. Parecía una modelo, digna de un premio.

—¿Y a dónde quieres ir? —Le preguntó.

—¿A comprar ropa? Tal vez encontremos algo a tu medida.

—¿Qué tiene lo que traigo?

—Uhm… nada. Cada quien con su estilo.

 

***

 

—¡Taran! —exclamó Cristie—. ¿Qué tal ésta, mamá?

—Sí —dijo Julia.

—No —replicó Vanesa con una tono tajante.

Cristie torció los labios y se dio una vuelta entera. Modelaba un vestido de flores que le quedaba bastante corto, muy por encima de la rodilla.

—¿Qué tiene de malo? —Preguntó Julia.

—Pues que enseña demasiado para una niña de su edad. ¿Qué les pasa a estos diseñadores? Elije otra cosa ¿sí?

Cristie resopló. Dio un zapataso de frustración y regresó al probador. Julia sonrió y siguió buscando entre la ropa algo apropiado para Cristie. La niña necesitaba blusas nuevas. Las que tenía ya no le quedaban.

—Creo que ya me imagino cómo serás con la pobre cuando tenga quince años.

—¿De qué hablas? —Preguntó Vanesa. No podía decidirse entre un mameluco azul o uno naranja. Ya había llenado su canasta con bastante ropa para el bebé de Ashley y Laila.

—Creo que a mí me tocó hacer el papel de la mamá permisiva y a ti, el de la dura y autoritaria.

—Eso no es verdad —replicó Vanesa, ligeramente ofendida por su comentario—. Simplemente dije que ese vestido era demasiado corto. Ya sabes lo que opino sobre la ropa para niñas: debe ser modesta. ¿A quién se le ocurre inventar minifaldas para nenas de diez años?

Julia suspiró.

—No sé decirte.

Mary regresó corriendo con dos Barbies nuevas y las puso dentro del carrito de compras.



Usher

Editado: 19.01.2021

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