Katawa Shoujo: Verano en Escocia

Acto VI. Las paredes escuchan

Acomodamos una mesa redonda junto con cuatro sillas, mientras el aroma proveniente de la cocina envuelve el salón donde nos encontramos con Akira.
 —Oye Hisao..— la chica de traje llama mi atención —Respecto a lo que dijeron mis padres del matrimonio..— duda en seguir hablando —¿Qué opinas?—.
  Detengo lo que hago por un instante, para mirarla con una mueca que refleja mi incomodidad. —A decir verdad— bajo el tono de mi voz —desde que lo mencionaron, no deje de pensar en ello.. pero aveces me aterra la idea Akira, primero porque debería consultarle a tus padres— Rasco la parte trasera de mi cabeza —y segundo, porque temo a la idea de no ser un buen esposo..—
  Una mano sujeta mi hombro de manera reconfortante. —Hey.. eres un buen tipo Hisao— sonríe con sus ojos cerrados. —El casamiento—.
  Las palabras son detenidas por la interrupción de las dos chicas que vienen desde la cocina.
  —¿Casamiento?— La voz de Hanako nos paralizó por un momento. Por suerte Akira se las ingenia para salir de esa situación, asintiendo con una sonrisa. —Asi es ¿Recuerdas que te comenté que estoy comprometida?— pone sus manos en sus bolsillos, sonriendo.
—Le estaba pidiendo ayuda a Hisao con algunos detalles..—.
  Ambas muchachas sonríen ante el comentario. Le debo una grande a Akira.

Luego de ese momento, finalmente estamos sentados en la mesa redonda, compartiendo una deliciosa cena con una cálida y agradable conversación.
  Contando anécdotas, chistes y demás. 
  Me siento muy feliz en este momento.
  Hace tiempo no teníamos una reunión donde estuviéramos todos, Hanako, Lilly, Akira y yo compartiendo como cuando estábamos en Yamaku.

—¿Como te trata tu carrera Hisao?— Hanako me observa con una sonrisa. —La verdad fue algo complejo al principio, pero Lilly y Mutou me ayudaron mucho—.
  Mi respuesta se gana una sonrisa por parte de los presentes.

—Queremos saber de ti también Hanako— Lilly suelta una risita.
 —Jiji~ Pues no soy muy estricta, pero siempre mantengo el orden donde trabajo— sonríe bebiendo un poco de vino.
 —Esa es la Hanako que siempre quisimos ver— réplica Lilly —me alegra también, que sigas siendo nuestra amiga—
  Una copa es levantada en medio de la mesa. —Por la amistad— exclama Akira.
 —Por la amistad— Hanako, Lilly y Yo respondemos al mismo tiempo, a la vez que las cuatros copas de cristal chocan, provocando el sonido típico de un brindis.

El tiempo pasa hasta que llega la hora de dormir. 
  Estuve de acuerdo que Hanako y Lilly durmieran juntas en una habitación pegada a la que estoy, para que puedan tener una especie de pijamada.
  La cercanía de las habitaciones es tanta, que puedo oír sus leves risitas y murmuros aunque sin mucha claridad.

—¿¡Encerio!?— la inconfundible voz de Hanako fue perfectamente entendible, provocando un sobresalto que casi hace que caiga de cama.
  Miro hacia la dirección donde oí su voz, pero ahora lo que decían era inentendible.
  Con mucha cautela pongo mi oído contra la pared pero sin éxito aún lo único que puedo distinguir son palabras sueltas y sin sentido.
  —Hisao... Tiempo... Contenta— son las únicas palabras que puedo distinguir, y a decir verdad, mi cerebro se encuentra demasiado cansado como para sacar conclusiones o elaborar teorías con esas palabras.
  Aplicando lo que aprendí como profesor de ciencias, solamente hago una leve deducción –Seguramente se ponen al dia– resoplé con una sonrisa, para luego irme quedando dormido poco a poco.

Despierto y miro reloj de la mesita de luz, son las diez y media, y al parecer, soy el último es despertar.
  Bajo por las escaleras aún con mi ropa de dormir y veo a Akira desayunando a solas en el comedor.
 —Hasta que despertaste— sonríe mientras comía una tostada. 
  Tomo asiento paralelamente a ella y me sirvo una taza de café, notando que había otras dos a medio acabar.
 —¿Lilly y Hanako están aquí?— mi voz somnolienta pregunta y Akira niega con la cabeza y una sonrisa —Salieron hace no más de una hora— da un sorbo de su café. —Dijeron que irían a hacer algunas compras—
  Entiendo, posiblemente querían recuperar un poco el tiempo perdido. A decir verdad, no tengo nada en contra de ello.
  Disfruto de mi desayuno por un momento, para luego subir a darme una ducha, siendo en el instante donde el agua cae sobre mi, que las palabras de anoche hacen eco en mi mente. Aunque me dije a mi mismo que no debería darle mayor importancia, mi curiosidad es insaciable. ¿De que estaban hablando? ¿Por qué Hanako se emocionó tanto?.

Termino de ducharme y arreglarme, mientras intento sacar esos pensamientos de mi mente.

Cuando retorno a la sala puedo ver que los señores Satou regresaron y hablaban de una manera más sería de lo habitual con Akira.

—No queremos que mal interpreten nuestros dichos— el señor Satou sonaban arrepentido.
  —Entiendo lo que dices papá— Suspiro Akira —pero, creo que deberías hablar mejor con Lilly—  miro con una mueca sería —ella resultó bastante afectada—
  —¿Y dónde está ahora?— su madre preguntó. 
 —Salieron con una amiga que estaba de paseo por aqui— replicó sonriente —Hanako, fue su compañera en Yamaku también —
 —Oh si.. recuerdo que Lilly nos envío fotos y hablo de ella— sonríe la madre —Sera un gusto tenerla aqui—

Por una gran coincidencia, Hanako y Lilly regresan junto con unas bolsas.
—Estamos de regreso— exclama Lilly dulcemente.
 —Hola hija.. Hola señorita Ikezawa— el señor Satou las recibe formalmente.
—Hola señor y señora Satou, es un placer— Hanako hace una leve reverencia.
—Nuestea querida hija nos hablo mucho de ti— sonríe el señor Satou —Por cierto Lilly.. ¿Serías tan amable de esperarme en la sala? Quiero hablar..— su tono vuelve a ser serio, pero manteniendo su formalidad.
  Lilly arquea sus cejas con una clara sorpresa, pero asiente a la petición de su padre, mientras ambos se encaminan al cuarto adjunto.



Richard C

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En el texto hay: comedia, amor, reencuentros

Editado: 04.01.2021

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