La Dimensión Oscura

Prólogo

Dia: ??

Fecha: 12/2/29

Lugar: ??

 

El silencio, el sueño y diversos factores que se aumentaban conforme iba caminando con mi compañera por este sutil campo lleno de arena y plantas muertas, el cielo estaba cubierto de humo debido a la total contaminación pero eso no era el mayor de los problemas, tengo a mi compañera la cual su nombre era 《Gabriela Priestin》, una estudiante universitaria cuya carrera era Contabilidad, y lo único que le sirvió fue calcular el rostro de las personas que hemos asesinado. 

 

No te confundas, no somos los malos y mucho menos los buenos, solo somos una pareja que quiere sobrevivir en un mundo donde nosotros somos la causa de su extinción.

-Wallter!! ¡¿Ya cuanto falta para llegar al refugio?!- Preguntó Gabriela cargando una mochila llena de biberes en la espalda.

-Sinceramente, no creo que lleguemos hasta el anochecer- Contestó Walter mientras caminaba un paso adelante de ella.

-Oh Entiendo Walt, es que, estoy muy cansada, ¿Quieres hablar de algo mientras caminamos?- Preguntó mostrando una leve sonrisa en su rostro

-Okey- Contestó Walter con una pequeña risa.

¿Como sobreviste en 《Tierra de Nadie》? -Realizo la pregunta mientras veía de reojo a Wallter ansiosa de su respuesta.

-En primera, no siempre se le conocía como 《Tierra de Nadie》, sino como 《Arlonia》 mi querida ciudad, ahora es un recuerdo de lo que fue una vez, ahora sin desviarme de tu pregunta querida Gaby (Le digo Gaby de cariño y porque así no me olvidó) yo, en ese entonces tan solo era un adolescente estupido con su pequeño grupo de amigos que casualmente sobrevivieron en aquella escuela, pasamos dias, meses, años peleando por comida y un hogar, hasta la mayoría de las personas "normales" (si es que así se les puede decir) empezaron a realizar suicidios en masa debido a la infección o solo porque ya no aguantaron seguir vivos, yo fui el unico quedo en aquel grupo de adolescentes estupidos.

 

-Wow.....Que gran explicación Walt- Dijo Gaby y empezó a soltar una carcajada ignorando que estábamos en medio del desierto caminando.

-No soy un héroe- respondí - y menos soy el villano- aunque viéndome en si soy un chico ligeramente estable y un tanto dramático.

-No te pregunte de eso, pero me encanta que comentes de ti Walt- al decir eso Gaby tomo mi mano y seguíamos caminando.

Notaba que el sol empezaba a ser libre de las nubes que lo tenían presa por la contaminación, pero fue tarde debido a que estábamos caminando encima de un techo de vidrio, no nos dimos cuenta ni notamos nada raro por nuestra conversación, gabriela lo noto cuando una grieta enorme se extendía por cada paso que dábamos, en aquel momento se rompió la base donde estábamos de pie mirando el suelo, sin más que decir caímos.

De pronto por algo de aquel extraño sensación de caerme, me acordé de la última puesta de sol, el día de emergencias , la caída de las Naciones Unidas y las llamadas interminables al 911. En ello despertamos muy adoloridos en el suelo que era presa del polvo y telarañas por la antigüedad del lugar, aún no sabemos dónde estábamos, supongo que la arena del desierto carcomio algún edificio hasta dejarlo invisible al ojo humano.

Gabriela se apoyó en mi y notó que la mochila estaba algunos metros lejos de nosotros, la cual llevaba los biberes se rompió al impacto de la caída, empezó a sentirse mal porque esa mochila fue el regalo que le dio su padre muchos años atrás en aquella época de cuarentena. Esta enfermedad, virus, o lo que sea, ya va asotando la tierra casi 10 años dejándola repleta de monstruos sin alma, insasiados por la necesidad de la carne humana.

-¿Donde estamos?- pregunté con la esperanza de que me den una respuesta.

-Parece un invernadero, o un laboratorio, lo digo por el techo de cristal- respondió gabriela y camino hasta la mochila.

Por la necesidad busque la linterna de mi cinturón, la cual estaba en el suelo producto de la caída, la levante observandola, estaba algo rota pero funcionaba, la encendí y alumbre el lugar. A lo que dijo Gaby parecía más un centro de control militar que un laboratorio o invernadero, en eso preocupado por si es que aparecía un infectado con ganas de devorarme caminé lentamente hasta lo que parecía ser un panel de control y acceso del sistema.

 

Gabriela noto mis movimientos mientras recogía todo lo que era rescatable de su mochila y camino hacia ami, ojalá no lo hubiera hecho, hubiera dado mi vida para haberlo notado antes escondido detrás de los cristales detrás de aquella oscuridad.

Un infectado salió de los cristales rompiendolos y cayéndose encima de gabriela, ella gritó mientras aclamaba por ayuda, la cual yo acudí rápidamente y con fuerza bruta separé al infectado hasta una pared donde el cayó partiéndose la cabeza fácilmente por la tal descomposición del cadáver.

Gabriela se levantó mientras sostenía su antebrazo el cual estaba sangrando por la mordida alejándose de mi, yo la seguí y con mucha preocupación la abraze esperando que ella corresponda.

-E-estoy infectada....¿no es así?- Dijo gabriela evitando mirarme fijamente-

-¡N-no no! S-se puede, se puede a-arreglar s-si- Respondí desesperado y soltando lagrimas de mis ojos mientras ella buscaba una silla para sentarse y pensar.

-No Walt, ya es tarde para mi- Nuestras miradas se cruzaron y ella me pasó la mochila rota junto con los biberes que rescató.

-¡N-no!, ¡Hay una forma! ¡Debe haberla!- ignorando la mochila empeze a buscar el interruptor de encendido del panel de control.

-Walt, ¡por favor no me queda mucho tiempo!, 3 minutos y estoy muerta, hazme una favor y matame- exclamó gabriela aún sentada y mirándome.

-Debe haber algo aquí, ¿por algo esta lugar estaba escondido?¡¿no?!- respondí desesperado buscando información en el panel cuyo milagro aún conservaba energía.

-P-porfavor....w-Wal- me mostró su cinturón y lo lanzó hacia ami muy cansada- a-atame por lo menos...¡w-Walter!



Daniel Limachi Cadillo

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En el texto hay: romance aventura, apocalipsis zombie, dimensiones paralelas

Editado: 21.08.2019

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