La Resistencia del tercer cordero

El infiltrado ( Parte 18)

El infiltrado

Marcos y Luz, se afligieron cuando Rafael les conto, que habían surgido algunos cuestionamientos a las normas que se habían bajado en la charla... eso ya era un problema. El primero de muchos, que vendrían más adelante.

Con el correr de los días se fueron organizando muy bien en la división y rotación de tareas, logrando tener todo dispuesto, con menor esfuerzo y mayor tiempo para la recreación.

Disponer de más tiempo para la recreación trajo aparejado el nacimiento de grandes amistades, importante inclinación por la lectura, mayores diálogos, incipientes romances y también el surgimiento de algunas antipatías. Esto termino por generar un subgrupo, arengados por un tal Guillermo y Berta.

Era de pocas personas pero estas comenzaron a complicar la interrelación del grupo en su conjunto.

Tristemente se cumplió el dicho "Dios los cría y el viento los amontona"

Este subgrupo se empezó a aislar del resto, transformándose en cuestionadores de todo, que las raciones eran pequeñas, que no tenían porque limpiar la suciedad de otros, que las frazadas eran pocas, que tenían derecho a ver televisión... Una lista de reclamos, que crecía con el correr de los días.

No obstante eso, empezaron a buscar adeptos a su grupo, creando situaciones e intentando generalizar las demandas.

Los más jóvenes terminaron sorprendiendo a todos, muy gratamente, fueron los primeros predispuestos a ajustarse a las normas disciplinarias y a aprender; también a trabajar en equipo y a intercambiar opiniones acerca de la problemática que estábamos enfrentando.

En el caso de luz, estaba sorprendida por la evolución de los integrantes de su familia, el ímpetu con el que Marcos intentaba aprender diversas técnicas enseñadas por el Almirante, Reyna y Foca y el gran interés de ellos en enseñarle.

Simón, que rápidamente se puso a las órdenes de Nimides y otros técnicos, en el tema comunicaciones e informática y era increíble la rapidez con la que aprendía.

Victoria, Mabí y Tizziana, habían logrado en corto tiempo, entender el tema en toda su dimensión y se esforzaban en aprender distintas disciplinas, entre ellas el tiro con ballesta.

Cecilia su cuñada, se había convertido en la anfitriona perfecta de la caverna, atendía las inquietudes de todos y colaboraba en la organización junto a Luz y Rafael.

A pesar del corto tiempo transcurrido ya parecían muy lejanos los teléfonos celulares, la TV, los juegos de computadora... y lo más sorprendente era que parecían no extrañarlos...

En uno de los tantos recovecos de la caverna, se encontraban hablando los inconformistas Guillermo y Berta , sorprendentemente lo hacían con un acento extraño, que no permitían que se les escape, cuando hablaban con los demás...

- Ya descarte a la mayoría, pero tengo dudas entre Simón y Marcos.

- Yo creo que Simón es quien buscamos. - Dijo Berta – Porque me irrita y me quita fuerzas, mas que Marcos. No resisto mirarlo a los ojos, Puaj... irradia luz.

- Marcos tiene otro estilo, pero me produce lo mismo. Además , podría ser cualquiera de los dos ya que son primo-hermanos y sus nacimientos ocurrieron solo con ocho meses de diferencia.- Dijo Guillermo fríamente amenazador -

- Debemos vigilarlos, para hacer bien nuestro trabajo.- Dijo Berta, con mirada perversa -

- Yo me ocupare de Marcos y vos de Simón. – aclaro Guillermo –

 

 



Gladys De La Vega

Editado: 21.02.2019

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