La Rosa de Shakespeare

Ser expontaneo

Miro a André desconcertada, no sé qué decirle, quisiera escapar pero no tengo a dónde.

-Creo que ya pasó bastante tiempo para que dejes de ser una niña caprichosa y vuelvas conmigo.

Eso me molesta ¿Quién es él para ordenarme de es manera?

-¡No soy caprichosa! -grito- Además ¿Quién te dijo que yo quiero volver contigo?

-¡Basta! deja de comportarte así, aguanté suficiente tu pequeño drama, ¡tú y yo tenemos que estar juntos por ley divina!

-¡Deja esa ridiculez de la reencarnación!- chillo.

-No es ridículo y tú lo sabes.

-Es ridículo, esta es nuestra vida ahora ¿No lo ves? Esa vida la dejamos atrás. - De algo que puedo estar segura, que André está furioso, observo sus músculos cada uno de ellos está completamente tensionado-¡Deja eso André y déjame en paz! ¡No quiero volver contigo! - respondo contundente.

-¡Eso lo veremos! - exclama molesto y empieza a acercarse a mí con una velocidad sorprendente, tanto que no me permite escapar.

Me toma con fuerza, me planta un beso tan delicioso, tan apasionado que me deja sin respiración, en ese momento mi resistencia se acabó, ahora tan sólo me dejó llevar mientras André me tiene sostenida entre sus fuertes brazos y explora mi boca entera.

¡Por Dios! Que poca resistencia tengo, el beso ya se prolongó, nuestros cuerpos ya hablan por sí solos, olvidé todo desde que André me beso, ahora tan solo dejo que me posea como solo él sabe hacerlo. Ese perfume delicioso que su cuerpo despide me resulta embriagador, lo único que deseo es impregnarme de el.

-No deberías venir - exclamó  aunque estoy en estupor y abrazada a su cuerpo sin querer soltarme.

-No iba a dejar que te vayas y si te ibas, te hubiera ido a buscar hasta el fin del mundo para que vuelvas conmigo.

-Dylan me prometió que no te contaría nada.

-Dylan es mi mejor amigo, lo conozco desde niño ¿Crees que dejaría que su amigo se derrumbe haciendo una promesa ridícula?

-¡Te odio! - exclamó metiendo mi nariz a su pecho.

-Ódiame mucho porque no pienso volverte a dejar, además sé que me lo dices de dientes para afuera, sé que me amas como yo a ti...

-Y tu cómo sabes eso, puedo estar fingiendo. - Pronuncio punzante.

-No puedes fingir la entrega, te conozco lo suficiente para saber que es amor y qué no lo es, Bianca tenemos una oportunidad más... No creo que haya otra pareja en este mundo que tenga la suerte de recordar su vida pasada y poder estar con su compañero dos vidas seguidas ¿Oh tal vez más? Quién sabe si tú y yo no nos cruzamos en más vidas y somos almas afines, los Hinduistas creen que venimos a este mundo muchas vidas hasta pagar todo nuestro Karma y convertirlo en Dharma, que mejor limpiar el Karma al lado de tu pareja afín.

-Eso es muy hermoso pero podemos seguir en lo mismo si seguimos juntos -exclamo con tristeza.

-Si es una hora o millones de años que tengo que estar en este mundo las quiero pasar contigo, aunque volvamos a perder hijos, aunque volvamos a morir lo quiero hacer a tu lado, eternamente, solo contigo.

Mis lágrimas empiezan a correr por mi rostro, son unas hermosas palabras que nunca pensé escuchar.

-No llores tan solo digo la verdad -pone la palma de su mano en frente mío -¿Eternamente?

Observo su palma, mi necesidad de hacer esa promesa crece, con el corazón en la boca,  coloco la palma de mi mano en la suya.

-¡Eternamente! - Él sonríe, me atrae a su cuerpo y vuelve a besarme, mordiéndome el labio.

Le pertenezco como él me pertenece a mí, ya todo quedó atrás, André tiene un poder sobrenatural ¿no sé por qué? Me desarma con cada beso, con cada caricia, con cada palabra.

****

Pasamos dos días en Hawái, pasado mañana volveremos a Washington para colaborar con la construcción del nuevo Estudio.

André me contó que el seguro cubrió el incendio y que están buscando quién fue el que lo inició, la policía está trabajando en la investigación.

Hemos pasado unos días hermosos dedicados a solo nosotros, la playa, el mar...esa perfección que tanto me asusta.

****

Despierto cuando grandes rayos de sol entran por el cuarto, André está dormido a mi lado, su brazo rodea mi cuello.

Pongo dos dedos en su pecho y comienzo a contar sus tatuajes que tanto me gustan.

El primero es el nuestro la Rosa con el candado y el corazón, después al otro lado varios tribales, igual que en los brazos, en la pierna tiene un ancla y en sus pies el Mapa Mundi, no sé cuántos son, quiero contarlos y me confundo, no puedo son parte de su cuerpo como lo yo lo soy.

Anoche me dijo que debo ser su Eva ya que el debió dar su costilla para que Dios me cree, esas palabras me derritieron entera, definitivamente él es mi alma afín.

-Hola -abre los ojos y sonríe.

-Hola, buenos días -sonrió.

-Serán mejores - se pone de pie y saca algo de su maleta.

-Mañana a esta hora, estaremos de vuelta en Washington, ¿Sabés dónde viviremos mientras tanto?

-De eso no te preocupes, ya sabré donde llevarte.

Se acerca a la cama con algo en la mano, no puedo ver qué es.

-¿Te casas conmigo?

Quedo tiesa en mi lugar cuando saca un anillo de una caja.

-¿Te casas conmigo hoy mismo?-vuelve a preguntar.

-¿H...oy?- trago saliva.

-Sí, hoy -sonríe ilusionado -¡Ahora mismo!

Pienso, ¡Es una locura! ¡Locura elevada al cuadrado!

André me mira expectante, tal vez está muy nervioso por mi demora, pero tengo la garganta seca, no sé si mi corazón y mis emociones responden sin escuchar a mi lado racional.

-¡Si! -respondo.



Sissi Pamela Terceros Beltran

Editado: 01.12.2020

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