La voz de un ángel

25. Unidos en una sola voz

Narra Alexa

—¿Qué has hecho qué?

El espíritu que estaba dentro de mí se encontraba gritándole a todos al descubrir que ya no estaban los prisioneros. Kiefer se había enfrentado a ella cuando por fin dijo que él fue quien los había liberado antes de que matara a unos de los miembros del club. Me había alegrado al saber que ellos ya no estaban pero la sorpresa fue aún mayor cuando Kiefer dijo que era el responsable. No podía creerlo porque pensé que estaba con ella.

—No son una amenaza —respondió Kiefer.

—Debiste preguntarme. No puedes actuar por tu cuenta —gruñó molesta—. Da igual, mis planes seguirán en curso tal vez un poco más dramático pero es tiempo de tomar mi lugar — bramó como una fiera hasta que se relajó y soltó una risa malévola.

Estaba loca.

—Es hora de empezar a reinar en estas tierras —dijo con una sonrisa de victoria como si ya estuviéramos derrotados.

No podía salirse con la suya. Necesitaba expulsarla de mi cuerpo cuanto antes.

La ciudad temblaba. La oscuridad había asolado al pueblo entero. El cielo se volvió negro a pesar de que no era el tiempo del sol en ocultarse. Sin embargo, eso fue lo que sucedió. La luz del sol dejó de brillar mientras que las personas se habían asombrados al ver el gran cambio. Muchos se preguntaban si se trataba de algún eclipse que no habían podido prevenir los expertos, algunos se alarmaron al ver que no le funcionaba el móvil, todos estaban apagados como si la batería fue descargada. De repente del cielo empezaron a salir rayos y truenos la gente se asustó empezando a gritar cuando unos de los rayos le cayó a una de las personas que estaban en la calle.

Intentaba detener aquellos ataques pero en medio de los truenos estaba mi cuerpo volando. Mis alas cambiaron de color a uno negro haciendo juego con el vestido que llevaba puesto.

Detente.

Pedí porque sabía que ella me podía escuchar, apenas me quedaban fuerzas como para poder luchar. Desde que empezó a usar sus poderes empecé a notarme débil. Ante mi suplica ella no me había hecho caso tan solo soltó una carcajada. La gente se había ido a buscar refugio. Estaban cardiacos al presencial algo así. Pensaba que se trataba de una broma o simplemente no podían dar crédito a lo que veían.

Todos habían buscado refugio menos Aitor que había caminado hasta la calle.

No podía creerlo. ¿Qué estaba haciendo?

—¡Aitor, regresa! —gritó su hermana intentando escondiéndose del fuerte viento que empezó a circular como también de las gotas de lluvia.

—No sé si lo que intenta hacer va a funcionar, es una locura —murmuró Liam sin poder creerlo pero no iba a quedarse de brazos cruzados.

Liam corrió lo mejor que pudo para estar al lado de Aitor quien asintió ante su respaldo. El espíritu tan solo se burló de ellos.

—No pueden hacer nada, ya es demasiado tarde y me alimentaré con sus almas —gritó llena de alegría.

Luego de decir esas palabras empezaron a salir más demonios por todas partes llenando el cielo. En una cosa los miembros del club no mentían pero fueron manipulados por los mismos demonios haciéndoles creer que podía dominar a uno de ellos, y sí, ellos podían obedecerme o mejor dicho al espíritu que manejaba mi cuerpo tal vez por el rango que tenía pero era una mentira disfrazada de verdad. Me lamenté mucho pero no era tiempo de llorar y de quedarme sin hacer nada pero estaba atrapada en mi cuerpo y no sabía qué hacer.

Canta

Volví a escuchar una y otra vez hasta que me di cuenta que quienes me estaban pidiendo que cantara se trataba de Liam y luego Aitor se unió a él. Ambos pedían que cantara. Las lágrimas descendieron por mi rostro por la esperanza que habían depositado en mí.

—Canta mi hermoso ángel —escuché decir a Aitor.

Era como si estuviera cerca de mí, como si en medio de esta oscuridad su voz era mi luz para poder salir. No podía fallarles pero al intentar cantar apenas tenía fuerza pero no podía rendirme. Me negaba a desaparecer de este mundo sin poder salvarlo. Aunque mi vida dependiera de ello estaba dispuesta a sacrificarme por ellos y por todos los del pueblo. Así que canté con toda mi alma y fuerza.

—¡Demasiado tarde! Siento como poco a poco va desapareciendo —les gritó el demonio que había en mí y no dudo en ordenar a sus súbditos demonios que les atacaran.

—Aitor —vociferó Valeria y sin pensarlo dos veces corrió donde estaba su hermano porque no podía perderlo en caso de que fuera así ella no podía seguir sin él.

—Valeria no —Rocío intentó detenerla pero no pudo así que fue a por ella.

Los demonios ya estaban cerca de los cuatros pero Liam había activado una especie de escudo donde los demonios no podían penetrar ya que era una especie de esfera que los protegía. El cuerpo de Liam desprendía una especie de luz brillante que parecía que se trataba de otro ser, tal vez un ángel.

No dude en aprovechar el enojo de aquel espíritu que gobernaba mi cuerpo para seguir cantando con más fuerza. Poco a poco podía sentir como aquella sensación de debilidad desaparecía. Me sentía vigorizada por lo que canté más alto y más fuerte que nunca. Mi voz para sorpresa tanto mía como de todos sorprendió al ver que al espíritu le afectaba. Se llevaba las manos a la cabeza y mi cuerpo empezaba a vibrar hasta que su espíritu salió de mi cuerpo como si mi cuerpo hubiera sido un arma de fuego. Salió disparada.



Madelyn Álvarez

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En el texto hay: angeles, demonios, amistad

Editado: 08.04.2020

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