Lacrimosa Carmesí

Solsticio.

En su trono imponente, sosteniendo un puro recién encendido, se encontraba el rey de las tinieblas. A su lado estaba su segundo hijo, tocando una larga melodía melancólica con su violín turquesa. 
Satanás escuchaba atentamente aquella melodía, reflexionaba en silencio las próximas acciones que tomaría. Debía ser rápido, el cielo no tenía un control directo, era como un bebé huérfano sin su nodriza.
Su plan principal jamás se vio tan fácil como se veía ahora. 
Dejo escapar una bocanada de humo oscuro, Adonis evitó aspirar el ahora del humo, ese no era un puro hecho por los humanos, era diferente, potente y peligroso.
Para llevar a cabo su plan, debía conseguir una gran fuente de poder, no le era suficiente con la esencia de su hijo, con ello solo lograría despertar el alma de un muerto. Él quería despertar el cuerpo y el espíritu de su guerrero más sanguinario. En cuanto a los demás, conseguiría despertarlos con unos cuantos humanos, ese asunto no le importaba demasiado.

El sonido de pasos firmes interrumpió la melodía melancólica de Adonis, se detuvo. Satanás encendió las luces con un movimiento ligero de manos.

— Oh vaya, que agradable sorpresa. —

Satanás se inclinó para verle el rostro, sus profundos ojos oscuros, se iluminaron por un momento, al reconocer a quien estaba parada frente a él. Con esa mirada determinada, con esa fortaleza que mostraba y con el gran poder que amenazaba, logró robarle un suspiro al señor de las tinieblas.

— No quiero volver a los tormentos, no quiero estar en ningún infierno. Voy a estar aquí, en el castillo... —

Súplica volvió de una forma diferente, aún tenía manchas de sangre en su rostro no obstante, el brillo de sus ojos era inusual, cómo si mostrara una ferocidad falsa.
Satanás se levantó acercándose a Súplica lentamente. Su mirada era penetrante y oscura. Súplica podía sentirlo por los escalofríos que le causaba.

— Puedo concederle ese deseó, bella doncella escondida entre ferocidad.
Aunque primero, para ser una de mis sirvientes, o mejor, una de mis mensajeras; tendrás que contarme cómo fue que la vitalidad volvió a ti. Deberás contarme cómo es que una estatua del infierno volvió a la vida. Cómo un cadáver puede caminar entre los vivos... —

Súplica intento no desviar su mirada de los ojos de Satanás, sabía que si lo perdía de vista, el tomaría control de ella.
No tenía otra opción más que contarle lo que sucedió, para ayudar al cielo debía sacrificar grandes cosas, tenía que descubrir por su cuenta lo que Satanás planeaba.

— Este cuerpo que ahora ves, está vitalidad que ahora sientes y este coraje que emana de mi, fue repuesto por la representante Roma. —

Al decir esas palabras, se escuchó así misma, aún no tenía ni la menor idea de lo que sucedió durante su ausencia, eso le ayudaría a mentir, sin embargo, quién es capaz de mentir ante el rey de la mentira.

— Uhmm... tiene gran poder. Pero, aún no sé cómo lo hizo, deberías contarme más, ángel injusto. —

Satanás giró al rededor de Súplica, como un depredador acecha a su presa. Súplica continuó hablando, deseando que su voz no bajara de tono.

— No estoy segura, mi recuperación fue cuando el letargo estaba presente, solo puedo asegurar que ella lo hizo. —

Satanás se detuvo por un momento, observo los ojos profundos de Súplica.

— Tu rostro, tu cuerpo, todo tu ser emana un aroma muy curioso, parecido al de Roma. Creó saber cómo lo hizo. Como dueño de los representantes, estoy consiente de cada una de sus habilidades.
Esa habilidad, siempre fue un misterio, solo sabía que la sangre de Roma contiene toxinas que mutan constantemente para cada enemigo. Es decir, el veneno se ajusta al enemigo que enfrenta... aunque hace poco descubrí su mecanismo de auto recuperación, ella sana sus propias heridas con su propia sangre, como los humanos. Sólo que ella lo hace en segundos.
Cabe la posibilidad que ella te haya sanado con su sangre y con la sangre de mis demonios.
Supongo que hizo una cámara curativa para ti, y para mis demonios hizo una cámara de veneno. Debo admitirlo, se necesita un gran control para hacer todo eso. —

Súplica desvío la mirada un segundo, eso era justamente lo que había sucedido, aunque quisiera proteger a Roma, la hundió sin darse cuenta.
Satanás sonrió al ver el desvío de Súplica, eso le indicaba que estaba en lo correcto.

— Aunque, son simples especulaciones. No debes preocuparte ángel, puedes quedarte en el hogar de William si te parece bien. Pronto mandaré a uno de mis sirvientes a darte una tarea. —

Satanás dio la media vuelta, sabiendo que Súplica lo detendría, para preguntar lo que tanto había esperado.
Observando a su joven hijo, indicó con una señal discreta que comenzará a tocar de nuevo, Adonis obedeció fielmente.

— Señor, debo preguntar algo importante. —

Satanás no la observó, solo siguió observando a Adonis mientras entonaba melodías melancólicas.



Dark_rose

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En el texto hay: muerte, suspeso, secretos y recuerdos

Editado: 22.10.2020

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