Lara - Ellos la salvaron y la vida de todos cambio

Capitulo 3

Narra Lara

Me levanté por la lluvia y la brisa fría que entraba por la ventana, me levanté pesadamente y cerré la ventana y me fui al baño, pase por la habitación de mi tía y la vi profunda en su cama con la botella de vodka en la mano, la ignore y llegue al baño, me vi en el espejo y tenia ojeras terribles supongo que por todo lo que llore ayer, me lave la cara y me metí a bañar, lo hice lentamente para no lastimarme, estaba llena de heridas y golpes que con solo tocarlas me dolían y ardían y mejor ni hablar del dolor al pasar el jabón por mi piel, no se cuanto mas aguantare vivir de esta manera.

En cuanto salí del baño trate de ir lo más rápido a mi habitación y encerrarme hay todo el día aprovechando que hoy era sábado, pero desgraciadamente no lo logre. Mi tía me agarro del hombro y me pego contra la pared, sin importarle que estuviera desnuda-

Tía Susan: T-tu maldito estorbo - gemido de dolor - Me voy a trabajar y espero que tu también lo hagas.

Después abrió la puerta y se fue, yo solo suspiré, me levanté lentamente y fui a mi cuarto a cambiarme; vestida me puse hacer el desayuno, comí y decidí encerrarme en mi cuarto hasta que la hora de trabajar, de un momento a otro la ira, soledad y la tristeza me invadieron de nuevo y las lágrimas no tardaron en salir, solo tome mi almohada y lo solté todo en gritos y lágrimas y por mi mente paso solo pasaban las palabra "no puedes seguir viviendo así".

No me di cuenta cuando me quede dormida, solo que desperté 3 horas después, me levante para comer algo e ir a trabajar, en realidad no quería ir pero era mejor que quedarme en esta casa, me prepare una carne frita con arroz, me arregle y fui al trabajo.

Llegue a la media hora por que no tenia ganas de caminar, entre por la puerta de atrás hacia en camerino y me puse mi uniforme, trabajo en un restaurante familiar como mesera; al salir del camerino me encontré con una de mis compañeras y mi jefe.

Don Eduardo: buenas tardes señorita Benkling - saludo con una sonrisa amistosa

Vanessa: Lara, hola como estas - feliz la saluda abrazándola

Lara: - gemido de dolor -

Vanessa: - sorprendida y preocupada - Lara, que fue eso?

Vanessa, mi compañera de trabajo y única amiga que tengo, es 2 años mayor que yo y ya está en preparatoria, prefiero llamarla Vane y a veces se da cuenta de las marcas de golpes que siempre tengo.

Lara: N-nada vane - nerviosa - me he caído mientras cuando venía hacia acá, lo juro

Don Eduardo: segura que no nos estas mintiendo lara

Don Eduardo un señor de ya 45 años, dueño del restaurante, es un hombre amable y de confianza al cual siempre le a parecido extraño el comportamiento de mi tía, pero ella al ser tan diestra con las palabras a podido mantenerlo ciego.

Lara: segurisima señor, lista para trabajar - saludo militar

Vane y don Eduardo no se veían muy convencidos pero luego aceptaron.

Abrimos el restaurante y fue un día atareado y de buenas propinas, al acabar la jornada pensé que al fin descansaría, pero estaba muy equivocada; al salir del restaurante me llego una llamada de mi tía, al contestarle me aturdió con el grito con él respondió

Tía Su: -gritando- ¡escúchame niñata, el de servicio social vendrá hoy a darme el dinero de este mes, será mejor que vengas ahora mismo y ni se te ocurra decir algo malo o veras como te va - colgando-

Apenas dijo eso mi día se volvió más oscuro, cada vez que vienen los de servicios sociales ella me obliga a fingir que ella es la mejor tía del mundo para poder recibir el dinero, lo que la convierte en una hipócrita y si no le hago caso me castigara despiadada mente. Comencé a correr a casa lo las rápido posible, pero mi actitud no a estado en condiciones en todo el día; al llegar ella ya me esperaba furiosa.

Tía Su: ¡¿por qué tardaste tanto?! Ve a cambiarte, el de servicios no tarda en llegar

Fui rápidamente a mi cuarto y me cambie por la ropa que mi tía me decía que usara, la única ropa buena y nueva que tenía, un vestido simple pero lindo, era para hacer su mentira más creíble lo cual me llena de ira pero incapaz de hacer algo; quisiera acabar con todo este sufrimiento. Mi tía me sacó de mis pensamientos de un jalón de cabello.

Tía Su: ¡Deja de perder el tiempo niña y termina de arreglarte de una vez! - Me gritó mientras me jalaba mas el cabello hasta dejarme en el suelo, pensé que haría algo más pero sonó el timbre y ella hay mismo paro - Arréglate el cabello y sal y más te vale no decir nada, ¡oíste! - Y salió de la habitación, yo me levanté y volví a arreglar mi cabello, lo deje suelto para tratar de ocultar los moretones que tenía; al terminar escuche el timbre y salí rápidamente hacia la sala y hay estaba el del servicio social con mi tía quien ya había tomado su personalidad hipócrita, super alegre y "simpática"; el trabajador social se llamaba Damián era joven de unos 20 años, simpático, bueno con las palabras y muy agradable, se preocupaba mucho por mi, pero por desgracia no lograba darse cuenta de la verdadera forma de ser de mi tía y la vida tan desgraciada que vivo a diario



Julix

#7278 en Joven Adulto

En el texto hay: musica, maltratofamiliar, amor familiar

Editado: 24.10.2019

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