Los secretos de Lola, segunda parte

Capitulo 32

Los secretos de Lola segunda parte 💋

Capítulo 32💋

La fuerza del ❤amor

Juanse cerró sus ojos se desplomó delante de las dos, grité con todas mis fuerzas sentí morir.

— Lola:  Lo mataste, lo mataste, ¡Aaaaaaahhhhhh!  , rayos,  Cariño, cariño!— Ella empezó a frotarse la cabeza desesperada llorando, repetía no, no,  no, no, él no se puede morir, caminaba como desorientada se dejó caer al piso llorando, corrí estaba saliendo muchas sangre, sentí terror, pero tenía que ser fuerte las manos me temblaban las puse sobre su abdomen  ejerciendo presión, llorando desesperada— ¡¡ Ahhhhhh!! Aaaaaaahhhhhh!!  No me dejes, no puedes dejarme, rayos, Dios no me lo quites, otra vez no ¡  Por favor!! 

Sentía su pulso era muy débil, rasgue mi blusa lo puse en su herida, estamos pérdidos lejos de la carretera no tenemos salida. Carla se acercó, me  empujó sus manos temblando.

—Carla: Mi vida tu no me puedes dejar, te amo, lo entiendes, levántate, nos tenemos que ir, vamos cariño, nos casaremos ¿ recuerdas? — Decía cosas incoherentes, sin razón, me puse furiosa la empujé no dejé que lo tocara, la arrastre del cabello la abofetee, una y otra vez hasta que me ardían las manos.

—Lola:  Maldita, es tu culpa,  lo mataste, por tu maldito amor enfermizo, esto fue lo que causaste por tu maldita obsesión.

—Carla:  No,  no, yo no quería, él no puede morir, es mi amor.

— Lola: Te mataré.

Seguí golpeándola, hasta que el tipo se levantó me retiró, corrí otra vez hacia Juanse, seguí haciendo presión, su pulso era débil, la sangre no paraba. El tipo le decía a Carla que se fueran que el tipo estaba muerto, que la policía llegaría, ella gritaba como loca, que él no podía morir, que ella se iría con él, cosas sin sentido. Él tipo se la llevó casi arrastras. Yo quedé sola, en medio de la noche, lejos de todo, el amor de mi vida se estaba muriendo frente a mis ojos, yo no podía hacer nada, no sabía que hacer la desesperación me estaba matando. La historia se repetía otra vez, acariciando sus mejillas, dándole pequeños toques.

—Lola: ¡Despierta cariño!  No me dejes sola, no puedes dejarnos— Mis lágrimas rodaban por mis mejillas estaba desesperada, cuando sentí unas manos en mis hombros.

—Felipe: ¿Pero que pasó?  mira estas sangrando— Me llegó el alma al cuerpo, él podría ayudarme, no sabía cómo llegó, lo único importante es que esta aquí.  

—Lola: Que bueno que estés aquí, yo no importo, ayúdame se me muere, no dejes que se muera por favor.

—Felipe: Tranquila todo estará bien, la policía no tarda en llegar,  Juanse está perdiendo mucha sangre.

Me dijo que siguiera haciendo presión, él lo levantó en brazos, salimos de aquel lugar, luego de unos minutos llegamos a la carretera, él estaba cada vez más débil y pálido, quería ser positiva y no pensar nada malo. Llegó la policía, Felipe le indicó donde estaba la cabaña, le dijo que teníamos un herido de gravedad que no podía esperar. Le ayudé a subirlo al auto, yo lo abracé fuerte mientras el conducía lo más rápido que podía. Por un momento retomó la consciencia apretó mi mano, no podía contener las lagrimas.

—Lola: Mi vida, se acabó esta pesadilla, todo estará bien— Con su voz entre cortada.

—Juanse:  Te … te amo… 

—Lola:  Lo sé mi vida, yo a ti también— Le dificultaba mucho respirar, una lágrima rodaba por su mejilla.

— Juanse: Mi.. Niño 

—Lola: Cariño, no hables él  está bien.


—Juanse: Tienes que ser fuerte.


—Lola: No, no me digas esas cosas, todo saldrá bien, Felipe rápido por favor.

Otra vez quedó inconsciente, llegaban a mí los recuerdos más oscuros, la angustia me mataba, lloré, y lloré, los minutos parecían horas. Llegamos al hospital lo entraron a urgencias, Felipe trataba de darme ánimos. Me recosté en la pared me dejé caer al piso, abracé mis piernas, no podía contener mis lágrimas, — ¿Por qué  la vida se ensañaba conmigo de esta manera? Parece que la historia de mi vida se repite una vez más, otra vez el amor de mi vida se debatía entre la vida y la muerte, yo no podía hacer nada para evitarlo. Luego de media hora llegaron mis padres los de Juanse, sus caras al verme, estaba llena de sangre, la cara hinchada por los golpes.

—Papá: Hija por Dios, estás herida 

—Mamá: ¿ Mi niña que pasó?  

— Ilse: Amiga por Dios. 

—Lola: Estoy bien, lo único que importa es que Juanse se recupere, es lo único que me importa.

—Amanda: ¿ Cómo esta mi hijo dime? — sus ojos estaban nublados.

— Lola:  No sabemos nada, nadie nos da razón— Ilse me abrazaba, dándome fuerzas— ¿ mi niño como esta?  

—Ilse:  Tranquila, está bien como lo prometí, Leila está con él.

Me contó que cuando salió a la carretera marcó al primer número que salió, ese fue Felipe, por otro lado él estaba muy cerca del lugar, ya que cuando el habló conmigo no quedó muy convencido, espero un rato, marcó de nuevo pero mi celular estaba sin señal igual que el de Ilse y Juanse, sospechó que algo pasaba, rastreo la última ubicación de mi celular por eso llegó tan rápido. A veces  me pongo a pensar, Manuel dijo que siempre estaría conmigo, creo que es verdad, todo este tiempo lo a echo, a través de Felipe, él siempre ha estado en todo los momentos difíciles, cuando se llevaron a mi niño, ahora esto, donde Felipe no hubiese llegado no quiero ni imaginar lo que pasaría. Mis papás  Insistieron tanto de que me dejara revisar del doctor, así lo hice. Me limpiaron las heridas en algunas me pusieron puntos, hablé con el doctor le dije mis sospechas, me revisó dijo que al parecer todo estaba bien, me hizo los estudios tenía que esperar los resultados, pero eso solo sería para confirmar algo que yo ya sabía. Estaba más que segura que en mi vientre crecía un pedacito de nuestro amor. Luego de esperar dos largas horas por fin salió el doctor, todos le hacíamos preguntas.

— Amanda: ¿ Dígame como esta mi hijo?  

—Alberto: ¿ Mi hijo como esta?  

— Lola:  Pero hable ¿ como está?  

—Doctor: Juanse perdió mucha sangre aunque la bala no comprometió ningún órgano vital, su pronóstico es reservado, está en cuidados intensivos— Me quedé en silencio, solo escuchaba el llanto de Amanda, ahora que soy madre podía entender su dolor, me acerqué la abracé. 

—Amanda: Mi niña mira nada más como te dejaron, estás bien.

—Lola: Estoy bien, lo único que importa es Juanse — Me retiré, puse la cabeza contra la pared lloré, maldecí una y otra vez— ¿ Por qué Dios mío? — Felipe me abrazó tomó mi rostro en sus manos.  

—Felipe: Tranquila todo saldrá bien.

—Lola:  No, no ves, se repite la misma historia, otra vez el amor de mi vida se muere, otra vez me quedaré sola.

—Felipe: Mírame todo saldrá bien, Juanse es fuerte, ha luchado todo este tiempo por ti, no se dará por vencido tan fácil, su amor superará cualquier barrera.

Yo trataba de ser positiva, pero el miedo de perderlo no me dejaba pensar con claridad. Los minutos se hacían eternos, la espera cada vez se hacía más difícil. Me levanté hablé con el doctor le suplique que me dejara verlo, me decía que no era posible, le rogué tanto que accedió pero solo por unos minutos, me prepararon con todos los implementos necesarios para poder entrar. Estaba conectado a un monitor, todo tipos de aparato, tan pálido parecía como si solo estuviera dormido, sentía un dolor en el pecho de solo verle así, tomé su mano, respire profundo.

—Lola: Cariño sé que puedes escucharme, esta es solo una prueba más, saldremos juntos como siempre lo hemos hecho, nuestro amor es fuerte, esto solo es un paso más, te necesito, Manuelito te espera , además— Tomé  su mano la puse en mi vientre— ella o él, te necesita también, aquí crece el resultado de nuestro amor, eres fuerte siempre has luchado por mí, ahora solo tienes que regresar con nosotros— Sentí que algo se movió, una lágrima rodó por mi mejilla—  ¿sientes eso cariño?  es la fuerza de nuestro amor, te estoy esperando,  ¿Recuerdas?  te casaras conmigo, no te libraras tan fácil de mí, quiero verte con tu traje de novio— Respiró profundo, abrió sus ojos, sentía tanta emoción, le di un beso fugaz, él sonrió, me miraba  trato de hablar pero no lo dejé, apretaba fuerte mi mano, yo acaricie su cabello, de nuevo llevé su mano hasta mi vientre, él  me miraba atento, sonreí con lágrimas en mis ojos—  estaremos juntos como lo prometimos ¿Recuerdas?  los cuatro  formaremos nuestra familia— Me miraba confundido, murmuró solo pudo decir.

—Juanse: ¿ Cuatro….?  

—Lola:  Sí, Manuelito, tú, yo,  el fruto de nuestro amor— acaricie mi abdomen.

Él sonrió lágrimas brotaban de sus ojos, lo abracé con mucho cuidado, cerró sus ojos se volvió a dormir. Al día siguiente el doctor me llamó, me entregó los resultados, si estaba embarazada, que felicidad tan grande otro rayo de luz para nuestras vidas. Me dijo que me revisaría para saber cómo se encontraba el bebé, así lo hizo. La vida seguía dándome sorpresas hermosas,  tal vez recompensas por todo lo sufrido. Me hizo un ultrasonido, que lindo escuchar los latidos de su corazón, el doctor no puso buena cara, me dijo que pediría una ecografía para salir de dudas, solo espero que mi bebé este bien. Leila traía a mi niño, pasaba un rato con él, luego regresaba a casa con ella. Mis tíos cuando se enteraron que estaba libre, corrieron a verlo pero lo prohibí, como lo dije no dejaría que estuvieran cerca de él. En parte por su culpa mi niño  pasó por todo esto, un inocente que no tenía culpa alguna, por su afán de vengarse de mí. Mis padres y Felipe trataban de convencerme pero nadie me haría cambiar. Si es necesario sacaré la orden de un juez. Nuestras vidas dieron un giro total,  pasamos tantas cosas, caímos tantas veces lo importante es saber levantarse. 15 días han pasado, Carla no soportó la muerte de Juanse perdió la cordura, ahora está encerrada de por vida en un sanatorio mental. 

Continuará …..  


26/septiembre/2019 


Autora: Patricia López  

Medellín Colombia  



Página: Como-Me-Gustaria-Qe-EscuchaRas-Lo-qe-Mi-Corazon-Te-Dice-A-GritOs-



Patricia Lopez

Editado: 16.10.2020

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