Mi embarazo. Mujer asintomática. Inari Masga.

Puerperio.

Una vez que me instalé en la habitación de mis padres, pasaba todo el día en la cama, era algo tedioso, soy una persona excesivamente activa, si no ocupo mis manos para hacer algo me entra una clase de ansiedad, ni siquiera la televisión lograba entretenerme; en un principio basaba mi atención en mi hermosa hija, cada ruido, suspiro o bostezo provocaba en mí un estado de alarma, la miraba dormir por largos minutos, hasta que poco a poco me adentré a una rutina algo meticulosa.

Por las mañanas, mis padres me subían el desayuno, un jugo verde, fruta y hotcakes, veía alguna película mientras dibujaba, a mediodía me tomaban la presión y me cambiaban el vendaje, y por la cena, subían a platicar platicarme alguna cosa.

A medida que avanzaba el puerperio, mi marido me escribía mensajes más y más románticos, sé que a pesar de la situación que vivíamos muy en lo profundo de su corazón me quiere; quizás sea tonto de mi parte pensar que necesitábamos un poco de lejanía, él es obstinado y en vez de tomar las cosas por las buenas, espera a que se complique o empeore para tomar cartas sobre el asunto, mis padres creían que si lo presionaban a pagar la deuda él iba a reaccionar, que quizás con un poco de presión podría demostrar que de verdad estaba arrepentido del daño que me causó; honestamente no sabía que pensar, mi cabeza estaba en completo shock, trataba de no pensar en ello, era muy duro para mí el saber que soy asintomática, que la falta de dolor generaba cierta limitante para mí, normalmente las personas se basan en eso, hasta donde duela es donde me detengo, físicamente hablando, como en el ejercicio o en los riesgos. 

Soy una persona inquieta, siempre estoy pensando en planes, sueños y aventuras, el correr riesgos nunca fue un impedimento, pero ahora... Ahora soy madre, ahora morir no es una opción.

En mi infancia, e incluso, en mi adolescencia consideraba la muerte como una consecuencia, disfrutaba de la vida y corría todos los riesgos posibles con tal de experimentar cualquier aventura, jugaba con niños más grandes que yo, jugaba en la calle sin importar el flujo de autos, trepaba las paredes, me aventaba de un sitio a otro, chocaba con cualquier mueble al bailar, y nunca me enteraba que estaba enferma hasta que la fiebre me daba tumbos y me obligaban a dormir.

¿Cómo una persona como yo, puede consevir la idea de la muerte?

No le temía a nada, ¿ahora le debo temer a la muerte?

¿Cuántas veces corrí riesgos de muerte y en cuántas salí ilesa?

¿Dónde están las personas que prometieron cuidarme?

¿Cómo cuidaré de una niña que depende de mí si yo ni siquiera estoy a salvo?

¿Cómo seré una buena madre si el miedo me domina?

Estas y muchas más preguntas abordaban mi mente, me hacían perder el sueño, y aún más, me impedían disfrutar del GRAN MILAGRO que simbolizaba mi hija.

Las palabras románticas de mi marido no dejaban de ser eso, palabras. No podía creer ni confiar en él, ¿Cómo confías en una persona que rompió su promesa en el momento que se molestó conmigo y no buscó solucionarlo hasta que mi vida corrió peligro?

Sin embargo, a pesar de la gran lucha interna que se desenvolvía en mi interior, hubo un mensaje que de verdad me derritió de amor:

" Te amo pequeña, tanto que no sé como medirlo, eres lo más grande que me ha pasado, no quiero perderte nunca, quiero salir adelante contigo, con nuestra familia, estar juntos en las malas y en las peores, y vivir en grande en las buenas.

Te amo.

Perdón, por no decirlo, pero creo que escribiendo sale mejor. Tu eres y siempre serás mi mayor logro, el tenerte conmigo me hace sentir que lo superaré todo. Juntos forever ".

Mi corazón se derritió y en ese momento pensé en tomar una decisión, sanar las heridas de mi corazón para poder volver a sus brazos, no podría seguir a su lado si mi corazón estaba lleno de miedo y dolor. No he tenido una vida muy feliz como cualquier persona desearía, llevo cicatrices y algunas heridas sin sanar. No deseo lastimarlo con mis inseguridades, por lo que considero importante sanar antes de volver a su lado. Ojalá él lo entienda.



Inari Masga

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En el texto hay: embarazo, explicaciones mdicas, sin sintomas

Editado: 17.08.2020

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