Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 3

30 de abril, 2019


 

Han pasado dos semanas y he visto una leve hinchazón en mi vientre. Ya se acerca mi segundo ultrasonido y aún que aún no e completado el dinero para dicha cosa, me siento muy emocionada por qué significa que mi bebe, mi pequeño secreto, —bueno o mas bien  mientras tenga la panza pequeña y que pase desapercibida— bueno en fin, estoy muy contenta ya que será la segunda ocasión en la que volveré a ver a mi bebé.


 

Estoy en el cuchitril donde vivo, viendo un programa en él antigua televisor que me dio Doña Ana, estoy acostada en mi vieja pero suave cama acompañada de un poco de comida chatarra —¿antojos?— puede ser pero ¿qué no es muy temprano para los antojos? bueno en realidad no sé de eso, quizá se lo pregunte obstetra, que es un viejo muy chistoso por que se parece a santa claus con su barba y pelo blanco, además de un buen sentido del humor que te hace sentir cómoda al momento del chequeo.


 

Y si se preguntan por Lessia, pues no, no hay señales de ella, cuando viene haber se casó con un viejo rico, o se sacó la lotería —si como no— bueno no se y no me preocupa, digo sé que ella se sabe cuidar, además qué tipo de amiga es esa que desaparece y no da señales de vida —yo no sé—


 

Y si por si acaso también se preguntan —¿te haz vuelto a encontrar con el chico del súper?— y pues la verdad es que no, no me lo he encontrado —la verdad es que gracias a Dios de que sea así porque se imaginan lo incómodo que es tener a un acosador arriba de ti 24/7— no, no, no, mija mejor dejémoslo así.


 

Cuando e pasado más o menos 4 horas o más postrada en la cama —si es que se le puede llamar cama— me encamino hacia el baño y empiezo a bañarme, y no se confundan, mi bañera no es toda lujosa de esas que cae lluvia artificial o de esas que hasta tienen un jacuzzi y todo incluido ¡no, no, no! yo tengo una pequeñita tubería de agua que no me llega ni a las rodillas, y para poder bañarme tengo que tomar una cubeta, llenarla de agua y después bañarme, tirándome el agua con otra más pequeña, parecida a un vaso pero más grande.


 

Cuando termino de bañarme, me cambio con vestido floral y luego me peino, para después ponerme mis inseparables sandalias de piso y apretar un poco mis mejillas para que tomen algo de color.


 

Salgo a dar una vuelta por el parque que está más o menos a dos cuadras de donde vivo, cuando fui a mi primer ultrasonido leí en un folleto que era bueno para las embarazadas caminar y hacer ejercicio, obviamente no ejercicios pesados, pero si hay que mantener el balance. Cuando llego al perque me siento en uno de los tantos bancos qué hay, y dejo que el viento alborote mi pelo, no sé otras personas, pero a mi me encanta sentir el viento, sentir como acaricia mi pelo, como lo hace volar y a la vez también me da paz. Escuchar a los niños de diferentes edades jugar, reír es música para mis oídos.


 

Yo en serio que amo a los niños y este que estoy cargando dentro de mi, nunca, pero nunca de los nunca le faltará amor, cariño, una mano en las tareas o en cualquier otra cosa.


 

Vuelvo a casa, ceno algo y después de eso se me entra un sueño terrible, así que me encamino hacia mi habitación me pongo la pijama, apago las luces, como puedo llego a la cama, me acuesto, me arropo con la suave cobija y —ojos negros es lo último que pienso—


 


 


 



Lisa Dolly

#166 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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