Miedo a las alturas

LA INFAME MAÑANA SIGUIENTE

Al volver a la cama, Logan se dio cuenta de que no volvería a dormir por un largo tiempo. Ni soñar despierto con respecto a lo que había pasado porque apenas empezaba a hacerlo, se daba cuenta de quién tenía a su lado. Sentía la espalda de Iris y escuchaba su respiración.

La miró hasta que sus ojos empezaron a dolerle. Aún la consideraba su ángel guardián y la quería a rabiar pero una sombra asechaba sus pensamientos. Un miedo inexplicable. ¿Quién podía explicarse coherentemente de todos modos? Pasó la punta de sus dedos por las pechas en los hombros de Iris pero jugar a unir los puntos lo ponía aún más triste.

La risa de Lauren retumbó en su cabeza. A quien quería él era Lauren. ¡Joder, claro que sí! Y no sólo de una manera lujuriosa. Pero necesitaba a Iris y su promesa de salvarlo de cualquier cataclismo potencial.

Iris era la luz que no se iba, Lauren, el incendio.

Las manecillas del reloj pasaron de las 3:59 a las 4:00 y Logan se dijo a sí mismo que ya estaba harto de sus pensamientos no concluyentes. Necesitaba ayuda.

Llamó a Christian pasando la hora por alto.

—Son las cuatro de la mañana.— Christian rugió—. A estas horas no me importa nada de lo que está pasando en el mundo.

—Pues mis problemas son importantes.— reclamó Logan sin pensarlo muy bien.  A esa hora, quién lo haría.

—Hablaremos de eso cuando tengas sentimientos no correspondidos hacia Willa Everhart. ¿Qué quieres?

Que Logan no respondiese a eso con un comentario o con una mala burla era una muy mala señal.

—Ayúdame.— Logan rogó dándole la impresión de que le faltaba el aire.

—Intervención en mi casa a eso de las seis de la mañana.

—¿No podemos adelantar las cosas? Podría estar muerto para ese entonces.

—Sobrevivirás si no sales de tu casa.— Christian bostezó y colgó la bocina sin la mayor preocupación.

Logan miró el teléfono con desconcierto. A lo que tanto le huía estaba durmiendo en su misma cama.




 

A las cinco y cincuenta y nueve de la mañana, Logan estaba vestido con lo primero que había encontrado para no tener que prender las luces ni despertar a Iris. Golpeaba la puerta de su mejor amigo con toda la desesperación que podría caberle en el puño.

Willa le abrió la puerta sin saludar ni sonreír. Él tampoco lo hizo.

—Estoy empezando a creer que te botaron de tu casa.— comentó Logan al cerrar la puerta.

—La tengo, sólo que escojo no pasar allí.— Willa explicó con indiferencia—. Hay que aprovechar que la señora Campbell está en Las Vegas con su novio de turno.

—Completamente de acuerdo.— Logan se tiró al sofá como era costumbre—. Yo pasaría más tiempo aquí si mis sentimientos no estuvieran jugando conmigo.

—Logan Sparks no tiene sentimientos.

Su cabello corto y negro estaba revuelto de una manera graciosa. Sólo usaba una camiseta que le pertenecía a Christian.

—Yo también lo creía.

Christian bajó las escaleras con la capacidad locomotriz de un zombi. Estaba molesto,lo cual sólo pasaba en tres ocasiones:cuando la comida escaseaba, cuando tenía sueño o cuando algo ridículo pasaba.

—Habla, que la gente que aún tiene que ir a la Universidad tiene clase en dos horas.— se cruzó de brazos.

—Eso es extraño, siempre pensé que serías tú quien abandonaría la carrera.— Willa susurró pero fue ignorada.

—¿Recuerdas lo que hablamos el otro día?

—¡Oh, Dios! Estaba tan colocado.— sonrió él pese a que no cambió su postura.

—Estoy enamorado, o al menos eso creo. — Logan admitió.

Sus amigos se miraron los unos a los otros como si estuvieran escuchando la confesión de un crimen. Willa levantó una ceja.

—Disculpa, ¿qué?— ella preguntó al borde de la risa—. ¿Tú, enamorado? Tú decías que el amor era una mierda de Hallmark había inventado. Y es cierto, te lo pintan todo bonito pero a la larga nada funciona.

—No, no es cierto.— Christian susurró con convicción.

Logan asintió.

—O bueno, algo similar.

—¿La morena o Iris?

—Ese es el misterio.— Logan suspiró apenado.

—¡No te pongas Shakesperiano conmigo!— Christian se sintió en el sofá mientras veía a su mejor amigo y la chica por la que moría discutir.



Paula Barona

#2306 en Novela contemporánea
#1996 en Paranormal

En el texto hay: amortoxico, angel, amor

Editado: 03.06.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar