Moonlight

Capítulo 50

Observó nuevamente al hombre frente suyo.

Sonrió con triunfo.

-Así que el gran rey ¿Pide verme? - pregunto César sosteniendo en sus manos una gran espada, filosa y deslumbrante

- ¿Irás a verlo? - pregunto Apolo obteniendo como respuesta un asentimiento - ¿Qué crees que quiera?

César dejó de sonreír para ponerse de pie.

-Matarme o solo buscar paz, ya sabes lo típico de los reyes. Qué patético - sus cabellos rubios caían sobre su rostro con rebeldía mientras que su mirada estaba completamente atenta en la espada. La sostuvo del mango para hacer movimientos leves en el aire

-César ¿Tienes algo en mente? - pregunto Apolo observando a su compañero mover la espada

-No dejaré que esos reinos sigan siendo para ellos, disfrutan, sonríen y gozan de algo que no les debe pertenecer - de un movimiento la espada señalaba al joven Apolo, quien retrocedió asustado - ¿Acaso debemos dejarlos continuar así? - Apolo negó rápidamente - ya vez mi querido Apolo, solo nos toca obtener nuestro paraíso

Alejó la espada con suavidad observando con diversión a su amigo quien se mantenía asustado.

- ¿Apolo? - pregunto César tratando de llamar la atención de su compañero - no te asustes, solo es un juego

Apolo soltó un suspiro mientras César reía suavemente.

César camino depositando sobre la mesa la espada.

Su reflejo se observaba en ella.

Con frialdad.

Cómo si la espada lo llamará.

- ¿Y qué pasará si nuestro paraíso no es obtenido? - César giró su cuerpo para observar al pelinegro – nuestro señor murió y no obtuvo sus reinos ¿También morirás? – César negó

-No nos pueden vencer ¿Entendido? – Apolo se mantuvo en silencio – Vivimos dentro de aquel muro y todo para ellos es perfecto. Mientras que solo existe un rey por grandes tierras ¿Eso es justo? ¿Por qué ellos merecen poseer el título de rey o reina? ¿Sabes por qué? – Apolo negó – por eso me uní a nuestro señor porque solo él podía otorgarnos nuestro paraíso

-Lo sé, no dejes que nos ganen. Obtengamos lo nuestro y venguemos a nuestro señor – susurro con orgullo Apolo recibiendo una caricia en su cabellera por parte de su compañero

-Recibiremos más que eso – sus rostros permanecían a unos cortos centímetros mientras se miraban fijamente y sus alientos se mezclaban. César sonrió – eres tierno y también sexy

Acorto el espacio entre ambos tomando las mejillas de Apolo para unir sus labios en un efusivo beso.

Solo se dejaron llevar.

 

 

 

 

 

(…)

 

 

 

 

 

Dolía.

Como aquel poder recorría su cuerpo a cada momento.

¿Alguna vez parara?

Tal vez nunca.

"O cuando mi corazón deje de latir."

Pero lo que más dolía era estar lejos de su amada Esmeralda.

Yacían dos días que la dejo partir lleno de dolor y tristeza. Podría verla pronto o simplemente nunca más. No sabía que le depararía mañana el destino cuando se enfrente a los seguidores de Jacob.

Tal vez moriría.

O tal vez el destino quería concederle una oportunidad.

Observo las flores atentamente y sonrió con tristeza.

Muchas veces intento ya no luchar cuando el dolor de perder a sus padres fue más grande que él, cuando sus fuerzas lo abandonaron por completo y la vida ya no tenía sentido.

Y ahora el asesino de sus padres yacía muerto.

¿Por qué no podía encontrar su paz?

¿Alguna vez viviría en paz?

¿Podría llegar a conocer a su hijo?

Negó alejando aquellas preguntas de su mente.

-Ya no te atormentes, te lastima – Bea susurro mientras se acercaba al joven rey, pero este se mantuvo en silencio - ¿Qué ocurre? ¿Por qué te arriesgas solo? – la fría noche era iluminada por la incandescente luna mientras que el viento cantaba con tristeza

-Ya te dije que no deseo que ustedes intervengan, tienen mucho porque vivir – susurro cortante y con desgano en cada palabra

-Y tú ¿No? – pregunto Bea sintiendo un nudo formarse en su garganta - ¿Acaso no tienes algo por qué vivir?

-Ella estará bien

Bea negó.

-Estará dolida, triste y sin ganas de vivir. ¿No te dolerá aquello?

-Entonces ¿Qué deseas que haga? – Bea se mantuvo en silencio ante la frialdad que emanaba del joven rey – de igual manera moriré, no quiero verla sufrir día a día. Ella necesita junto a mi hijo una vida de paz. Solo deseo eso – cerro sus ojos – solo necesito dejarles paz – una lágrima recorrió su mejilla con dolor

-Entonces ¿Morirás para darles un mejor futuro? - pero el joven rey no contesto, solo siguió dejando que sus lágrimas brotaran lentamente

Cada una reflejaba el dolor que emanaba de su corazón y Bea solo observaba en silencio al joven rey.

Apretó sus puños enojada.

-Lo lamento – susurro Bea, Maximiliano abrió sus ojos apresurado

Y entonces sintió como ella giraba sobre sus talones alejándose de él.

Observo nuevamente la luna olvidándose de aquello y con dolor susurro.

-Solo cruel destino deja que les dé paz



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 13.01.2021

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