Muerte de una obsesión

Parte única

El mundo entero se me vino encima cuando recibí la noticia de su muerte, a pesar de que no había sabido nada de ella por más de diez años. Aunque ya no pensaba casi en ella, el hecho de tener que empezar a recordarla como alguien que ya falleció, fue lo que más me conmovió.

La noticia llegó a mí gracias a un amigo suyo que yo medio conocía. No sé cómo hizo para conseguir mi dirección, pero el domingo por la tarde, cuando volvía de acompañar a mamá a la iglesia, él estaba sentado en la acera frente a casa esperándome <<¿Stuart?>> Me preguntó al verme, mientras se levantaba <<Espero que no llevaras mucho ahí esperándome – Dije al voltear a verle – ¿Quién me busca?>> Añadí <<Soy Jeremías, he estado buscándote por unas semanas, pero es difícil hallar a alguien cuando no recuerdas ni su nombre. Es un alivio haberlo encontrado, vengo a decirle algunas cosas, se trata de Doroty>> Al acabar de hablar me estiró su mano. Yo le devolví el saludo, aunque no quité nunca mi mirada de desconfianza <<Es un placer Jeremías – Dije al soltar el apretón – Pero llevo varios años sin saber nada de ella o de su familia, y creo que así deberían seguir siendo las cosas>> Agregué, mientras me dirigía a la puerta de mi casa <<Pensé que querrías despedirte de ella>> Soltó rápidamente <<¿A qué te refieres, Jeremías, va a irse de viaje pronto?>> Le pregunté <<Se podría decir que sí, a uno del que no regresará – Dijo bajando su mirada por un momento – Déjeme explicarle: Doroty murió hace unas semanas debido a una falla en sus pulmones; el tanto fumar, de lo más fuerte y costoso, durante los últimos años, fue lo que lo ocasionó>> Explicó él. Mi reacción debió de sorprenderle, pues sin pensarlo mucho dije <<Vivió demasiado – Luego volteé nuevamente hacía la puerta – ¿Quiere pasar? Le invitaré algo de beber – Él, tras pensarlo por unos segundos, accedió y fuimos juntos hasta la cocina – ¿Qué le gustaría beber? Hace varios años que no bebo, pero me gusta tener una buena reserva por si a la visita se le antoja algo>> Le pregunté <<Me conformaría con un vaso con agua – Mientras le servía el agua, él lanzó otra pregunta – ¿Por qué no le sorprendió la muerte de Doroty? – No contesté nada. Permanecí en silencio hasta que volví al lugar con su agua, y un café para mí – ¿Ha venido alguien antes que yo con la noticia?>> Volvió a preguntar <<No malinterprete mi reacción. Claro que me sorprende su muerte, a pesar de todo puedo aun afirmar que fue una mujer muy importante para mí. La razón de su muerte es lo que no me extraña. Para la época en que nos dejamos de ver, ya ella mostraba la necesidad de fumar. Y aunque no se lo deseé nunca, era probable que muriera debido a eso>> Le respondí.

Tras conversar por un rato sobre cómo nos había tratado la vida los últimos años, él decidió irse, pero al acompañarlo a la puerta, soltó otra de sus preguntas <<Antes de irme, me gustaría preguntarle una última cosa. Hace unos seis años, Doroty se casó con el hombre a quien ahora dejó viudo ¿Usted nunca se enteró de esa boda, verdad?>> Dijo él. Yo le sonreí y afirme con la cabeza <<Supe de esa boda, de hecho, hasta estuve presente en ella. Las pocas personas que notaron mi presencia en la iglesia pensaron que me opondría, algunos de ellos incluso hasta se voltearon a verme al momento del padre preguntar. Mentiría si te dijera que no pensé en hacerlo. Pero en ese momento en la que ella le decía que sí a quien sería su esposo fui feliz. Feliz porque ella era feliz, y su felicidad la hacía deslumbrar, y yo no debía arruinarlo, al final de cuentas eso quería para ella, que fuera feliz>> Le expliqué. Él, conforme con mi respuesta, se marchó finalmente.

Dudé por un par de días si debía o no ir a ver a sus padres. Más que nada, sentía algo de pena por su madre, su padre, en cambio, no era nada más que un malnacido que cada vez que estaba borracho llegaba a su casa a golpear todo lo que se le atravesase; incluyendo a su esposa, su hijo o incluso a Doroty. Por eso me causó felicidad que, tras casarse, Doroty se mudara de esa casa. Luego de tanto pensarlo decidí que debía ir a verlos, aunque fuera por simple cortesía. El miércoles muy por la tarde fui en mi coche, como a eso de las 6:30 pm, pensé que a esa hora no estaría en su casa nadie más que la señora. Estuve viendo a su puerta por unos segundos mientras pensaba bien que iba a decir. Finalmente, toqué el timbre dos veces y luego de unos minutos alguien salió << Sí ¿Quién es?>> Dijo una niñita de voz apagada al abrir la puerta <<Hola cariño ¿Está tu mamá en casa?>> Dije luego de arrodillarme para quedar a su misma altura. Pensando que la madre de Doroty había tenido una última hija <<Mi mamá no está, hace mucho tiempo que salió y no sé cuándo vuelva. Pero están mi papá y mi abuela. Buscaré a uno de ellos – Dijo antes de salir corriendo. Minutos después volvió con su padre, halándolo insistentemente de un brazo – Papá, él es el señor que preguntó por mi mamá>> Dijo finalmente y volvió a entrar en la casa <<Soy Sam, el esposo de Doroty. Espero que mi hija no lo haya incomodado, algunas veces le da por hacer muchas preguntas… ¿Y tú, quién eres?>> Dijo el hombre con un extraño tono de tranquilidad <<Soy Stuart, antiguo amigo de Doroty. El domingo recibí la noticia de su muerte y decidí venir a dar mis condolencias – Le expliqué – Sin duda tuvieron una hermosa hija, sacó los ojos verdes como aceituna de su madre – Dije mostrando una pequeña sonrisa – Mi intención no es hacer una visita muy larga ¿Se encuentra la madre de Doroty?>> Dije replicando su tranquilidad <<Déjeme ver si quiere recibir visitas. Como usted supondrá, perder a un hijo quita mucho los ánimos… Pase y espere en la sala>> Acaté lo que dijo.



David

#2669 en Thriller
#1081 en Suspenso
#5938 en Otros
#1899 en Relatos cortos

En el texto hay: amor juvenil, muerte, superacion

Editado: 15.06.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar