Neblina Púrpura | Trilogía Inmortal I

Antes | La razón de huir

La imagen de resultado positivo continuaba rondando por mi mente. Increíble cómo lo que decía una varita blanca de plástico cambiaba por completo la perspectiva. Aunque, en el fondo sabía lo que arrojaría la prueba de embarazo. Era difícil de describir, pero mi interior se sentía distinto desde el día que volví a intimar con Drake. Una ocasión que se repitió un par de veces más.

El período se retrasó y lo evité por miedo a lo que podría significar. Las sospechas se aclararon y estuve por compartirlo con él, hasta que lo encontré comiéndose a besos con Corinne. Los estragos que dejó el estar encubierto con el Clan del Norte, fueron apaciguados por la psicóloga, mas esa nueva complicación no tenía arreglo. No uno con el que sería capaz de vivir.

Tuve que replantearme mi vida. Y no, no era una complicación. Dejé de verlo como una luego de unos días y empecé a considerarlo el empujón que necesitaba para salir del círculo vicioso que tenía con Drake. Decidí alejarme de todos para que el regalo que me daba la diosa no fuera dañado por la crueldad de la manada. Era el fruto de una relación entre un puro y una impura, en otras palabras, el resultado de algo mal visto.

—¿En qué piensas? —preguntó mi acompañante.

Alcé la vista del suelo para mirar a Ian. En las últimas semanas, nos habíamos vuelto cómplices en nuestra soledad, al punto de que habían comenzado algunos rumores malintencionados.

—En la mala pareja que seríamos.

Una fugaz sonrisa apareció en su rostro. Le dio una última inhalada a su cigarrillo y lo apagó presionándolo contra el muro. Luego encendió otro.

—Ambos sabemos que yo sería lo último en ocupar tu mente.

Suspiré y me puse de pie. Mientras sacudía mis vaqueros me cuestioné otra vez si de verdad podía confiar en él.

—Estaba pensando en escapar y en si podía pedir tu ayuda.

Debía huir antes de que el olor delatara mi condición. No sería vista con ojos de lástima.

Me atreví a decírselo porque no perdía nada. A esas alturas dudaba que fuera a acusarme.

—¿Cómo sabes que no iré a decírselo a Drake?

—Así como sabes que siempre guardaré tu secreto.

Hizo trizas el cigarrillo en su mano, sin mostrar ni una señal de dolor. No encendió otro. En lugar de ello, se apoyó del borde del muro y miró hacia el bosque.

Durante esos largos minutos supe que se cuestionaba si estaba dispuesto a ir en contra de la voluntad de no solo su amigo, sino del futuro alfa. Colaborar con un desertor traía consecuencias y, por más ajeno que se pareciera estar de disfrutar de la vida, ser castigado por el beneficio de otro no era agradable.

¿Pero a quién más podía decirle? Paula era casi mi hermana, mas desde mi regreso las cosas no habían vuelto a ser las mismas. Además, no podía involucrarla en algo así. Era impura como yo, lo que se traducía en represarías más graves si éramos atrapadas. Ese día se había enterado del bebé, porque encontró la prueba de embarazo que escondí bajo el colchón, de lo contrario ni siquiera le hubiese dicho.  

—Lo haré —dijo al fin—. Si mi hermana estuviera en tu posición, desearía que alguien la ayudara.

Sentí unas repentinas ganas de llorar. Por impulso, lo abracé por atrás y le di las gracias repetidas veces.

Se apartó después de unos instantes. Crucé los brazos apenada.

—Disculpa. Es solo que no creí que fueras a aceptar.

—Tranquila —contestó al recuperarse de la sorpresa—. Déjame hacer unas llamadas y dentro de tres días estará todo listo. Será mejor hacerlo antes de que Drake vuelva de su visita a los Arcturus.



DianaMN

Editado: 01.09.2020

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