Neblina Púrpura | Trilogía Inmortal I

Capítulo 19 | Ida

—No te conviene que no haya boda —dijo la voz de Amanda. La seguí de regreso al presente, a su habitación. Sus ojos violetas estaban puestos en mí y había parado de tejer—. A nadie de conviene.

—Lo sé —murmuré depositando mi taza de té de nuevo en la mesa baja que nos separaba.

No le había contado lo que pasó entre Drake y yo. Claro, eso no fue necesario mencionarlo para que lo supiera. Siempre sabía. De hecho, apenas había pronunciado palabra desde que entré a su habitación para despedirme. Mi mente estaba en Alan, en su recuperación y en el incidente de hace dos días. El rubio continuaría en observación durante unos días más.

—Tiene emociones contradictorias en su corazón. Todavía le queda mucho por vivir y por aprender. —Siguió con su manualidad.

—A veces pareciera que estuvieras de su lado —comenté.

—Su padre debió haber sido el alfa, no él.

Y entre sus decisiones de alfa estuvo enviar una comisión para reunirse con los Pólux y buscar orientación. Aunque del tentáculo que guardé en el frasco no quedó nada, porque se desintegró, había información valiosa por compartir y por comparar en los antiguos textos de los Pólux a ver si encontrábamos alguna coincidencia que nos ayudara a enfrentar la situación. Drake le delegó esta misión a Josh, Paula, Ian y yo. Me incluyó en el paquete con la excusa de ser una de las dos personas sobrevivientes de un ataque reciente, pero mi lado malicioso me sugirió que era para alejarme de Alan. Su actitud me decía que no le gustaba mi amistad con él.

—Siempre estoy de tu lado, mi niña. Por eso mi intención es guiarte —sonrió luego de unos momentos. Hizo un último movimiento, un corte y me ofreció su creación: una bufanda—. A los Pólux les gusta el color púrpura, úsala.

—Gracias —le devolví la sonrisa y acepté el regalo colocándola alrededor de mi cuello. Después le daría una mejor forma.

Tomamos otro poco de té en silencio. Amanda me proporcionaba la paz que necesitaba antes de emprender el largo viaje hacia el hogar de los Pólux. Mas, también aprovecharía la ocasión intentando conseguir un poco de información.

—¿Sabes algo de la neblina o de los tentáculos succionadores de vida? —pregunté.

No respondió. Continuó degustando su bebida y se comió una galleta.

—No me dirás nada de ese tema, ¿o sí?

Negó con una sonrisa de niña traviesa.

—Los Pólux son el camino, no yo. —Volvió a agarrar sus herramientas de trabajo e inició un nuevo tejido—. Que las bendiciones de la diosa caigan sobre ti, mi niña.

—Bien —suspiré tomando una última galleta y poniéndome de pie—. Voy a llamar a Lisa para que vuelva rápido.

—Estoy cansada. Puedes irte, Vanessa. Tienes asuntos que atender. Lisa no tardará en regresar, no es necesario que la llames. —Como vio que me requerí unos minutos para considerarlo, añadió—, me portaré bien.

Su cara me hizo ceder. No pude resistirme y de cualquier forma ya debían estar esperándome para partir. Había ido a visitar a Amanda ya con mi mochila, así al salir me dirigí enseguida al estacionamiento principal del recinto.

Mientas me acercaba lo primero que vi fue a Ian recostado contra el maletero del auto de Josh, fumándose un cigarrillo. Después, vi a Josh hablando con una pareja agarrada de manos que me daba la espalda. No tardé en darme cuenta de que se trataba de Drake y Corinne. Una radiante Corinne que sonreía restregándome su felicidad quebradiza. Lástima que no podía gritarle a los cuatro vientos que me acosté con su prometido. No jugaría esa carta.

Manteniendo todo lo interno en su lugar, saludé con seriedad mientras pasé junto a ellos. No les di un segundo vistazo, ni esperé su contesta. Caminé directamente hacia Ian para guardar mi equipaje. Él solo se hizo a un lado y me permitió abrir el maletero.

Observé de reojo a la pareja. Corinne intentaba disimular, pero podía percibir cómo posaba su atención en mí. Le soltó la mano a Drake para rodear sus hombros con el brazo y pegar sus cuerpos; marcando territorio. Patética.

Drake sí era un gran actor. Ni en un instante dejó de enfocarse en su hermano o en la rubia. Incluso de acarició el cabello en una oportunidad. No pude evitar sentir asco. ¿Cómo podía fingir tan bien, si hace poco estaba supuestamente herido por cómo concluí las cosas? ¿Eso también fue ficción? ¿Cómo pude volver a caer tan bajo?

—¿Y Paula? —le pregunté al pelinegro.

—Se le olvidó algo y ya regresa.

—Bueno, esperaré dentro.

Subí a la parte trasera del vehículo y apoyé la frente del asiento del copiloto. Estaba preocupada, estresada y ansiosa. Cerré los párpados y permanecí en esa posición mientras esperaba. Josh debía estar recibiendo las instrucciones finales de Drake. Podía escucharlos, pero opté por bloquear el ruido. Yo solo quería salir de ahí.

Pensándolo un poco más afondo, me haría bien estar lejos por un par de días. Lejos de tantos recuerdos en plena superficie y especialmente de Drake. Tal vez hasta hallaría la manera de escapar para evitar asistir a la boda, una boda que ya no quería que se efectuara. Sin embargo, no estuve segura de cuál era la verdadera razón. ¿Para vengarme de Corinne? ¿Para vengarme de él? ¿Serviría de algo? ¿Valdría la pena? ¿Para qué? ¿Por qué?



DianaMN

Editado: 01.09.2020

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