Neblina Púrpura | Trilogía Inmortal I

Capítulo 23 | Los tentáculos

Dormí apoyada del hombro de Ian durante el trayecto de regreso. Con mi objetivo alcanzado, el cansancio tuvo el permiso de esparcirse por mi cuerpo. Al cerrar los ojos vi el mar de letras y la variedad de ilustraciones que analicé en los últimos días hasta sucumbir ante el sueño.

En efecto, Josh se marchó sin nosotros, llevándose el auto consigo. Jair se ofreció a ser nuestro chófer utilizando como transporte una ostentosa camioneta. Alejandro, el heredero del puesto de alfa por ser el primogénito de Clovis, aprovechó de acompañarnos para así tratar unos asuntos pendientes con Drake.

Él tenía la misma presencia imponente de su padre. Resaltaba de sus hermanos por poseer la tez más oscura, rasgo que tuvo que adquirir de su madre; al igual que los ojos marrones y facciones redondeadas. A parte de las características físicas, era la copia de su progenitor, solo que una pizca más flexible y conversador.

—Cierto que la boda es dentro de poco. Creo que me quedaré hasta después de la ceremonia, de esa manera evito realizar dos viajes —dijo enfocado en algo del otro lado de su ventana.

Giré mi cuello hacia un costado, asomándome por el lado que ocupaba Paula.

Transitábamos por la vía que formaba parte de las instalaciones. Ya nos encontrábamos en territorio Cephei y al final del tramo recto nos toparíamos con las murallas. Era de madrugada, estando sorpresivamente los alrededores iluminados por luces que adornaban los arbustos y árboles. Podían observarse los lazos verdes atados a los troncos, invocando nueva creación y fecundidad para los novios. Fue claro que la atención estaba puesta en la boda y no en la desaparición de Alan.

Los guardias abrieron el portón después de una aclaración por parte de Ian. No nos esperaban. Con el permiso de ingresar, el par de hombres lobo que vigilaban, guardando la distancia, ocultos, retornaron a su rutina de recorrer el perímetro.

Una vez estacionados, Paula tomó la tarea de acomodar a los huéspedes en sus habitaciones mientras Ian se ocuparía de informar a Josh acerca del repentino cambio de planes.

Yo, por mi parte, agarré mis cosas e ingresé al recinto luego de ser revisada por los guardias. No me molesté en hacer una parada en mi cuarto para dejar mis pertenencias, ni en darme un baño o descansar para recuperarme del viaje que duró horas. Fui directo a encontrarme con Drake.

Había escasas personas caminando por las instalaciones. Por la hora, tuve suerte de toparme con Lisa en el pasillo del área de puros. Le lancé mi bolso sin darle explicaciones y continué con mi trote hasta la puerta más lejana de la entrada.

Entré sin tocar, convirtiéndose irrelevantes los posibles escenarios que pude hallar. No me encontré con una situación desagradable como la vez anterior, sino con Drake en un profundo sueño.

—Despierta —dije al cerrar la puerta con seguro detrás de mí.

Las luces yacían apagadas. Él estaba cubierto hasta los hombros por una sábana tejida, girado hacia un costado, y vistiendo una visible camisa de pijama debajo. Respiraba con pesadez, ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

Me acerqué hasta quedar junto a su cama. Había pasado mucho desde que lo vi dormir, vulnerable y en paz. Me quedé por un momento contemplando la imagen, olvidándome de que era un ser que me hizo mucho daño.

—Drake, despierta —repetí en un tono más alto—. No te hagas el dormido. No tengo tiempo para juegos.

No obtuve respuesta, por lo que opté por sacudir su brazo.

Mi acción sí tuvo efecto. El castaño separó los párpados de inmediato, alarmado. Hizo ademán de reincorporarse para ponerse a la defensiva, pero escogió no hacerlo, sin necesidad de posar sus ojos en mí para ver que no se trataba de una amenaza.

Tapó su rostro somnoliento con una almohada.

—Eres tú. Josh me dijo que tardarías más tiempo en volver.

—Quiero ser la encargada del equipo de búsqueda.

—Hueles mal, deberías darte una ducha y dormir —replicó evadiendo mi petición.

Voy a ser la encargada del equipo de búsqueda.

Resopló retirando la almohada de su cara y sentándose. Estrujó sus ojos y soltó un bostezo antes de mirarme—. ¿Qué equipo de búsqueda?

Deseé darle un buen golpe a ese malnacido. ¿Qué clase de contesta era esa? ¿En serio no había ni una sola persona intentando rescatar a Alan? Arthur debía estar revolcándose en su tumba ante la clase de alfa en el que se convirtió Drake.

—No me mires así —siseó—. ¿Hablas del equipo de búsqueda para hallar a tu… amante?

Faltaban días para que se uniera a Corinne y percibí celos en sus palabras. Dejaría que pensara lo que quisiera. No merecía mis explicaciones. Permitiría que siguiera haciéndose ideas en la cabeza basándose en el beso que presenció, si era que podía denominarse así.

—Sí, precisamente de ese.

La molestia se desplazó por sus facciones. Echó las sábanas a un lado con brusquedad y abandonó la cama.

—Josh está a cargo. Tú no te has juramentado ante a mí, así que no puedes involucrarte en asuntos privados de la manada. Claro, a menos que desees aceptar en este momento mi superioridad y obtener de nuevo un puesto…



DianaMN

Editado: 01.09.2020

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