No me odies #5

Capítulo 31

Hubo un par de ocasiones que se había emborrachado. No era un bebedor, ni se sentía orgulloso cuando lo hacía. Pero el pesar era tan poderoso, y estaba ahí como martillo, haciéndole consciente de que la realidad no había cambiado, que no fue capaz de resistirse a una copa. 

Quería enterrar lo que había sentido por ella. Quería olvidarla.

A Clarette.

La mujer que había venerado, acariciado, besado y amado, lo había traicionado con el peor de los engaños. 

Bebió de un solo trago la copa, y pidió otra al camarero. Ignoró la mirada de advertencia que le echó. Poco a poco, el sopor del olvido estaba haciendo mella en él. Iba por su cuarta copa cuando su amigo Lawrence apareció con una sonrisa.

  — Eh, deja un poco de provisiones a tus amigos — su otro amigo común iba con él —. Vaya te estás poniendo bien las botas. ¿Celebramos algo?

Hizo un gesto para que le pusieran a ellos la misma bebida.

— Creo que no es una celebración — pudo escuchar del correcto  Theo, que se percató que no estaba contento.

Él mostró una sonrisa sardónica.

  — ¿Celebración o no? ¡Qué importa! El caso es beber — dio una palmada a Charles —. Por lo que sea, brindaremos.

— ¿Aunque sea por una pérfida mujer?

Lawrence soltó un silbido y Theo negó con la cabeza.

  — Vaya, Charles, no lo sabíamos. ¿Te has echado una amante y te ha roto el corazón? —  a veces su amigo tenía poco tacto como ahora mismo. 

  —  No me ha roto el corazón — siseó molesto por su comentario —. Ella no ha tenido tanta importancia en mi vida para que me lo rompa.

El intercambio de miradas lo puso de mal humor. ¿Ellos que sabían de su corazón? Nunca habían conocido la historia que tuvo con Bryanne. Solamente, Owen, la protagonista, su gemela y Ally.  El recuerdo de Clarette rota confesando su traición, le escoció. Mucho. 

  — ¡Iros al infierno! 

   Lawrence apoyó la mano en su hombro.

  — Eh, no nos iremos. No te vamos a dejar — negó la cabeza —. Vamos a acompañarte. ¡Quién sea esa mujer, nos alegramos que no esté en tu vida.

— Sí, ha sido lo mejor.

Charles no pronunció palabra y siguió bebiendo mientras sus amigos había optado por callarse, y acompañarle.  Se habían dado cuenta que el ambiente estaba bastante caldeado. Tan caldeado estaba que no le pararon los pies. Continuó haciéndolo hasta que perdió la cuenta. 

***

Se despertó sobresaltado y con un elefante en la cabeza. Eso le parecía ya que parecía que sentía las pisadas en su cabeza.

Dios, ¿cuánto había bebido? , se preguntó doliéndole las sienes. No se había dado cuenta que al llevarse las manos en la cabeza, estaban vendadas. Asustado, se miró las manos. 

¿Qué le había ocurrido que no se acordaba de lo sucedido anoche?

  —  No te acuerdas de anoche, ¿verdad?

La voz familiar de alguien que fue su amigo le sentó como una patada en el estómago. Alzó la mirada sorprendido. No tenía ninguna magulladura en la cara. Con qué o quién se había molido a golpes. Se levantó, a pesar de que la cabeza le martilleaba. 

— ¿Me ha traído aquí? —  no era su habitación, ¿dónde estaba? 

— Estamos en un hotel — leyéndole el pensamiento —. No me tocaría ahí — diciéndole justo donde tenía un bulto en la cabeza.

— ¡No me acuerdo!  Maldición. No sé qué hace aquí, pero precisamente no estoy nada contento de verlo.

Owen hizo una mueca y le dio un vaso que él ignoró deliberadamente.

—   Lo pasaré por alto. Si no fuera porque estaba en el club, habría hecho papilla a Erikson.

Charles se rio, y maldijo nuevamente. ¡La cabeza!

  — Esto es una pesadilla que no me he despertado — debería serlo —. No tengo que estar con el traidor que me quitó a mi amada, y encima, escuchar esa locura de que podría haber machacado a ese... —iba a decir un insulto — hombre. 

Él alzó las manos como rendirse y se sentó en el sillón como si nada.

— Me merezco su comentario. Su rencor hacia a mí. No me importa, pero al menos, debería creerme —ignoró la mirada incrédula de él —. Si no me cree, pregúntale a sus amigos que estuvieron en la pelea. ¡Fue un espectáculo digno de ver!

 ¿Qué habían hecho? 

 —  Sí, una pelea de gallos —  se sentó  en un sillón que había en la habitación y apoyó la barbilla en su mano —. Estaba ahí  cuando empezó todo. Aunque quise lidiar y frenar la pelea, no había nadie que le parase. Le metió un gancho a Erikson cuando él le dio un golpe en la cabeza tras gritarle que era un endeble con poca gracia, bueno, eso era lo más suave que le dijiste. Parece ser que le pilló en una situación comprometida porque no paraba de echárselo en cara. En vez de callarse, le insultó y él le pegó. 




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