No quiero solo un verano

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•|Yolanda|•

Estaba coordinando con Paola; mi amiga y Testigo de mi boda los últimos detalles, cuando me sorprendió al decirme que había un sujeto extraño y bien vestido junto a la escalera.

—Amiga hace rato un hombre sexy súper atractivo en traje formal esta observándonos.

Mi corazón se paralizó por las descripciones que me bien pusiera ser Luis Fernando. Lo sentía, giré hacia atrás y un temblor recorrió mi cuerpo, entonces caminó hacia la playa; tenía que saber que era lo que buscaba, ya no era tiempo para seguir huyendo.

—Llegó el momento  de enfrentar el pasado— Caminé hacia él, se detuvo a unos metros de la orilla; dejé mis miedos y le hablé. — ¿Qué haces aquí?

—Pensé que te gustaría verme

— ¿Después se lo que me hiciste te atreves a venir? ¿No te bastó por todo lo que me hiciste pasar?

—Legalmente sigues siendo mi esposa, no puedes casarte con otro.

— ¿A esos has venido? a impedir que tenga de vuelta mi vida...Eso es ser egoísta — Mi voz se quebraba

—Siempre lo he sido. Si de mí depende que te caigas en el infierno o te pudras en la soledad...

— ¡Maldito! — Le tiré un manotazo sin escuchar más— La niña estúpida se fue; ahora no vas a  impedir que vuele lejos de ti ¡No te tengo miedo! Si he de matarte antes de la boda ¡Te mataré!

—Me encanta está nueva Yolanda. Tu nueva forma de ser me excita.

— ¡Imbécil! — Volví a darle una cachetada— Estoy lejos de tu alcance, me he preparado por años para este encuentro. Te lo repito no te tengo miedo ¡Mantente lejos de nosotros! — Lo empujé dispuesta a irme; giré y dí unos pasos cuando mencionó algo que me hizo estremecer.

—Pensabas sobornar al juez para que no notara que estas casada conmigo— Levantando la voz. Giré mirándolo enojada y él se acercó con su estúpida sonrisa —Te has preguntado porque tus trámites de matrimonio fueron tan rápido y sin contratiempo.

Lo miré pensativa, asustada ¿Tendría algo que ver? Desde que desapareció de mi vida hice de cuenta que nunca existió, jamás mencioné que estuve casada, cerré esa página de mi vida, pero era verdad, jamás me divorcié de él, aunque me case con Dereck legalmente ese matrimonio no será válido. ¿Que podría hacer? 

 

—Que quieres decir con ello—Expresé temerosa. 

—No soy el monstruo que piensas. Acepto que en el pasado te ocurrieron cosas malas, fue mi culpa en parte, ¡Lo acepto!  Pero te amé y aún te amo. Si no te busqué antes fue porque no lo consideré prudente, tomando en cuenta que te lastimé demasiado. Pero creí que el tiempo lo curaría todo. Creí que te olvidaría, creí que con tantas mujeres en el mundo a mi disposición te reemplazaría, no fue así. Mi amor por ti sigue vivo, te amo como el primer día.

— Si me amas, déjame vivir ¡Déjame ser feliz!

— ¿No fuiste feliz conmigo?

 

Pensé en lo feliz que era cuando era su novia, como mi mundo cambió cuando estaba a su lado. No solo amaba su atractivo, su belleza masculina deslumbrante; lo amaba a él, a su personalidad, a su sencillez atrapada en un molde de chico rudo y súper sexy. No me importaba su posición social o su dinero. Verlo ahora, como 20 años atrás, siempre vistiendo tan elegante con esa personalidad es tan fuere,  más aún cuando viste de saco y corbata.

—Te amé; pero ese amor ya no existe. Y si me amas debes dejarme ir— Referí llorando.

— ¿Sabes? Volví a Perú con la única intención de recupérate, conocer a nuestro hijo y tratar de enmendar los errores.

— ¿Errores? — Levanté la voz — Matar a mis padres y tratarme como una basura ¿Son errores?

—Lo mencioné miles de veces; no estuve ahí cuando pasó lo de tus padres...

—Pero estuviste ahí cuando me maltrataron... ¡Tú lo hiciste!

—Quise darte un escarmiento, lo sé... lo lamento.

— ¿Lo lamentas? Fácil suena decirlo... para mí no fue fácil cuidar a mi hijo con el temor de que volvieras, no tienes idea de las noches que pasé llorando pidiéndole a Dios olvidarte. Porque te amé por muchos años, sufrí tu maldito amor, hasta que poco a poco desapareció de mi vida...se hizo nada ¡Ya no existe! Y ya no te tengo miedo.

—Lo sé — Me miró fijamente, con esos ojos marrones deslumbrantes, ahora sin efecto hacia mí.

—Entonces ¿Qué quieres? — Limpié mis lágrimas  tomando valor  — ¿Qué es lo que buscas aquí? 

—Guardaba la esperanza de aún permanecer oculto en alguna parte de tu corazón. Pero me bastó verte a los ojos para darme cuenta que la llama de amor se extinguió; no es necesario que me repitas una y otra vez que no figuro en tu vida, no soy idiota.

Se dio la vuelta mirando a la playa, por unos segundos se desconectó de nuestra conversación

Que hermosa es esta playa, Guardo los recuerdos más hermosos de nuestras salidas a la playa en lima. Recuerdas las veces que hacíamos el amor en la arena, las noches de pasión en los campamentos de verano. Aquellos años de juventud alocada.



Deysi Juarez (Dama de Hierro)

Editado: 05.10.2020

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