Organizando a los Korean Fighting Boys

1. La esperanza es lo último que se pierde

Seoyeon estaba harta, y tenía mala suerte en la vida. Lo único que podía hacer era irse a un bar a beber. Os resumiré brevemente la vida de esta desastrosa chica.

Para empezar, en los estudios era una matada. Prefería tocarse el higo durante el curso y matarse a estudiar durante las recuperaciones. Que esa es otra. No aprobaba ni de coña. Además, su reputación en el instituto no es que fuese de mojigata. Durante toda su estancia en el instituto se rumoreaba que aprobaba por hacer ciertos trabajitos extras a los profesores. Ella admitía ser un poco promiscua, pero nunca hizo tal cosa. Nadie supo el dinero y esfuerzo que ella realizó para pagar a un profesor de particulares y al menos aprobar con lo justo. Pero claro, si tienes una etiqueta, es muy difícil que después no te vean con otros ojos.

Mientras las personas normales comenzaban su etapa universitaria, nuestra querida Seoyeon se escapó de casa porque sospechaba estar embarazada. Y para evitar peleas, decidió irse. A tomar por saco. Más tarde, descubrió que era una falsa alarma pero cuando intentó volver a casa de sus padres la mandaron a la mierda. Según ellos, quien se iba de su casa nunca volvían. Y esa norma lo llevaron a rajatabla.

Tuvo que soportar por años varios trabajos de mierda, a jefes babosos y machistas, varias deudas, y a la pesada de su casera que la acosaba para que pagase la renta. Su vida no es que fuese muy buena que digamos. Y de un día para otro, un hombre comienza a hablar con ella. En un principio, Seoyeon se cuestionó si el hombre era un pervertido y si debería denunciarlo a la policía. Pero resultó ser el dueño de una empresa musical, y la contrató como manager de un nuevo grupo de idols. Inmediatamente, Seoyeon aceptó la oferta de trabajo eufórica, confundiendo el nombre de la empresa. Había escuchado Bighit cuando se trataba de la empresa BigMusic. Una empresa en la ruina y que apostaban por un último grupo antes de quebrar por completo. Pero eso no es todo. Encima, aparte de su trabajo como manager, la habían contratado como buscatalentos, y que ella debía formar el grupo. Estaba jodida. ¿Quién coño fue el idiota de tomarla por buscatalentos? ¿Y por qué Seoyeon no se había informado antes de aceptar su trabajo y haberle echado laxante a su antiguo jefe por venganza? ¿Vale la pena el trabajo?

Es verdad, que si este nuevo grupo llega a la fama, Seoyeon podría ser millonaria. Podría limpiarse el culo con billetes, si todo salía bien. Y no sé quién lo dijo, pero la esperanza es lo último quese pierde. O eso espera ella.

Y ahora que tenéis un breve resúmen de esta mujer, volvamos al presente.

Seoyeon se encontraba en un bar, sentada sola. Disfrutando de una buena copa de vino y de su propia compañía. Porque desde siempre la única compañía que le agradaba de verdad era la suya propia. Había adaptado esta aptitud cuando descubrió que prefería no despertarse borracha con un desconocido. Quién sabe lo que habrían hecho, y ella todavía es muy joven para traer un premio al mundo.

Ella iba maquillada. Tanto, que parecería una drag queen. Y aun así se veía hermosa (bueno, tampoco exageremos, la chica es mona pero no para tirar cohetes). Su largo cabello rojizo destacaba sobre las demás cabezas. Decía que su pelo era natural, pero todos sabemos que ella tiene el chocho bien moreno y ese pelo es teñido. Y por último, su vestido. Oh, ese vestido. Esos trozos de seda que componían ese conjunto y envolvía su cuerpo. Se veía tan elegante y espectácular que la gente se preguntaría si ella era una modelo o una sugar mommy. Lo que nadie sabe, es que ese vestido era el que había usado para ir a la boda de su hermana. Y que lo había comprado en una tienda de tercera mano. No le gustaba gastar dinero. Pero lo poco que tenía se lo gastaba en alcohol. Menuda borracha.

Estaba tan tranquila que alguien la interrumpió. Y fue ni más ni menos que un joven camarero. El muy inútil había tropezado y le había tirado a Seoyeon todo lo que tenía en la bandeja. Dos vasos de cerveza y unos cuantos platos de una carne con salsa. Ese hermoso vestido que tenía segundos antes ahora estaba sucio, y posiblemente fuese inútil.

— ¡Me cago en todos tus muertos desgraciado! —gritó Seoyeon conmocionada por estropear su vestido. ¿Alguna vez os ha contado que los coreanos son muy educados? Pues bien, como podéis comprobar, Seoyeon no era el estereotipo coreano.

— ¡Lo siento mucho! —se disculpó el camarero mientras se agachaba para recoger los cubiertos rotos. Si no fuese por su voz, en más de una ocasión le habrían confundido con una chica, poseía un pelo muy largo. E incluso más cuidado y bonito que el de Seoyeon. Probablemente esto le enfureció a Seoyeon ya que insultaba su feminidad.

En el bar se formó un escándalo. Todos mirando, Seoyeon gritando y maldiciendo los antepasados del pobre muchacho, y el camarero, avergonzado recogiendo los restos con las manos desnudas. Nadie hizo ni el menor caso al notar que el chico se había hecho un corte en la mano. Inmediatamente, el gerente del local intervino, sonriendole a la mujer.

—Realmente siento haber desperdiciado su bello traje, hermosa dama —comenzó a hablar éste, con una voz melosa. En vez de parecer alguien dulce o encantador daba un poquito de miedo.— Se lo recompensaremos como es debido. ¿Qué le parece si la casa le invita a una buena cena y bebidas por hoy?

Seoyeon quería conservar la poca dignidad que le quedaba, pero como era una muerta de hambre, tuvo que aprovechar aquella tentadora oferta pidiendo la carne más cara que había en la carta. El gerente volvió a mostrarle su siniestra sonrisa.

Como ya de por sí era bastante tarde, aun más cuando le llegó comida. Estaba sola en el restaurante. El gerente había llevado al camarero torpe a la cocina para regañarlo sin que nadie lo viese. Lo gracioso es que por mucho que se escondiese de cara al público, cualquiera podría escuchar sus gritos llamando a su madre con adjetivos minoritarios. Quién diría que tras esa sonrisa se escondía un hombre tan déspota. Y encima sus grititos eran muy agudos. Desde la puerta, Seoyeon pudo apreciar a un gato callejero bufar y huir asustado al escuchar los gritos provenientes del hombre.



xAngeldemomx

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En el texto hay: comedia, empresa, kpop

Editado: 20.10.2020

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