Pequeño Ángel

Tres

 


Mis padres miran la cesta como si de alguna forma de esta pudiera salir algún tipo de criatura horrible o algo por el estilo, la verdad es que me estoy conteniendo de no soltar una risa por las expresiones que tienen incluyendo a mi hermana que mira repetidamente el interior de la cesta.

Luego de la larga noche que había pasado con Matthew había decidido venir a casa de mis padres y comunicarles lo que había sucedido. Creo que solamente logré sobrevivir a la noche y no terminar como un zombi gracias a la ayuda de Emma. Si no fuese por ella ahora mismo estaría como muerto andante. Y no sería nada agradable presentarme en casa de mis padres con esas fachas.

— ¿Entonces? — cuestiono viendo que mis padres se han tardado demasiado tiempo en responder.

Mi padre carraspea y parpadea un par de veces.

— No podemos decirte que hacer hijo, creo que ya eres un hombre adulto que sabe tomar sus propias decisiones y sabe medir las consecuencias de las mismas — dice mirándome — Pero sabes que sea cual sea la decisión que tomes estaremos para apoyarte

Mi madre se levanta y se acerca a la cesta.

— ¿Puedo tomarlo? — pregunta y yo asiento. Se siente tan raro que pida permiso, después de todo el pequeño no es mi hijo ni tampoco tengo algún parentesco.

— ¿Traes contigo el documento que dices te dejaron? — asiento y saco de la carpeta los dos documentos que había encontrado. Mi padre los toma y comienza a revisarlos.

— Los llevaré con un muy buen amigo para que revise su autenticidad — dice y asiento.

— Es tan pequeño y tan hermoso — dice mi madre mientras mece a Matthew entre sus brazos. — Me cuesta creer que alguien haya sido capaz de dejarle abandonado

— Yo estaba igual que tu mamá — digo recostándome en el sofá

— La verdad es que a mí no me desagrada para nada la idea de tener un nieto — dice ella mirándome con una sonrisa. — Y a Abigail creo que tampoco le molesta la idea de tener un sobrino al cual consentir— dice mirando a mi hermana.

— Para nada — dice mi hermana mientras acerca la cámara a Matthew — Estoy ansiosa por presumirlo con mis amigas

— Hey, aún no es nada seguro que me quede con él. No te apresures — digo y mi hermana me mira haciendo un puchero. — No me mires así Abby, no es una decisión que pueda tomar a la ligera. Se trata de un bebé.

— Lo sé — dice mi hermana — Pero no crees que por algo lo dejaron en tu puerta. Habiendo tantas ¿Por qué en la tuya?

No respondo a su pregunta porque ni yo mismo se la respuesta ¿Por qué en la mía? Es algo que no lograré entender. No soy alguien que este nadando en dinero, mi carrera apenas comienza y mi familia no es rica, es cierto que tenemos el dinero suficiente para darnos ciertos lujos pero no somos de la alta sociedad.

Matthew comienza llorar lo que hace que salga de mis pensamientos, mi madre intenta calmarlo pero nada parece dar resultado. Extiendo mis brazos y mi madre me entrega al pequeño, lo coloco sobre mi pecho y sostengo su cabecita.

— Shh ya pequeñín — digo, Matt calma su llanto en cuanto escucha mi voz y trata de mirar en dirección a mi rostro. Me acomodo mejor en el sillón y lo coloco de tal forma que pueda verme. — Hola pequeño — digo, Matt me mira detenidamente y yo sonrío. — Parece que te agrada que te hablen.

Una ligera sonrisa se plasma en sus labios y mi corazón rebosa de ternura. Siento como mi ritmo cardiaco se acelera y no puedo quitar la sonrisa de mis labios, es como si tan solo su sonrisa pudiera trasmitirme mucha alegría y felicidad.

— Hijo sin duda serás un gran padre algún día — escucho decir a mi madre y su voz me saca de mis pensamientos. Había olvidado por una brevedad de segundos que me encontraba en la sala de la casa de mis padres.

— Connor piénsalo hijo, cuidar de un niño no es fácil. Tu carrera a penas está comenzando y no tienes el tiempo suficiente para dedicarle a un niño, pero si es tu decisión hacerte cargo de esa criatura sabes que cuentas con nosotros, estaremos felices de tener a un miembro más en la familia Miller — miro a mi padre y él tiene una sonrisa en el rostro. De todas las reacciones que esperaba que mi padre tuviera ésta estaba en el último puesto, al menos esperaba que dijera algo como esto pero con un gran sermón por delante. Me alegra saber que al menos cuento con su apoyo independientemente de la decisión que vaya a tomar y que no me reprocharán nada al final del día.

Dirijo nuevamente mi mirada al pequeñín que reposa entre mis brazos e imagino un futuro con él. No tengo idea de si podré ser un buen padre, no sé si me arrepentiré en un futuro de la decisión que tome en estos momentos. Puede que después de varios años mire hacia atrás y me de cuenta de que fue la mejor decisión que pude haber tomado, porque no quiero ver al pasado y decir "Si hubiera..."

Solamente sé que en estos momentos tengo un deseo enorme de que Matthew forme parte de nuestra familia, quiero que se quede conmigo porque me ha entrado un instinto protector con él, quiero procurar que siempre esté bien y que nunca le falte nada. Quiero procurar lo mejor para él. Creo fervientemente que si el destino quiso que este pequeño acabara en la puerta de mi departamento fue por algo.

— Gracias — digo mirando a mi padre — Es bueno saber que me apoyan.

Mi padre asiente y mi madre me mira con una sonrisa, mi hermana tiene un brillo en los ojos que no había visto antes y yo, yo me encuentro demasiado emocionado. Porque sé que a partir de estos momentos mi vida será diferente y tendré que ver ya no solo por mí, sino también por el pequeño que ha llegado inesperadamente a mi vida.

 

 



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 01.03.2021

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