Pequeño Ángel

Once


 

— ¿Ya tenemos todo? —Cuestiono mirando en dirección a Sam. La pelirroja asiente con una sonrisa mientras se cuelga la pañalera de Matt en uno de sus hombros.

—Todo listo —Afirma. Asiento para después tomar a mi pequeño que se encontraba en su cuna entre mis brazos. Matt se encontraba dormido y solamente se remueve en cuanto lo abrazo.

Hoy era la cita de Matt con la pediatra, la doctora con la que había canalizado a Matthew era una muy buena amiga de mi madre por lo que confiaba que mi pequeño estaría en buenas manos.

—Vamos pues —Hablo saliendo de la habitación de mi hijo. Sam sigue mis pasos y escucho el sonido de las llaves en cuanto ella las toma del gancho en donde se encontraban colgadas.

—Si sabes dónde se encuentra el consultorio ¿Verdad? —Inquiero.

—Sí, mi mejor amiga frecuentemente iba ahí cuando...—Se detiene antes de completar la frase.

— ¿Cuándo qué? —Cuestiono con curiosidad.

—Nada —Responde pasados algunos segundos —Es una larga historia.

Decido no preguntar nada más, la incomodidad de Sam era evidente aún me encontrara a miles de kilómetros de distancia y no quería presionarla para hablar de algo con lo que ella no estaba cómoda.

—De acuerdo, entonces vayamos —Ella asiente. Ambos salimos de la casa y me aseguro de haber cerrado con llave la puerta principal

Caminamos sin decir mucho hasta donde he dejado el auto, ella se sube al asiento del piloto y yo lo hago en el del copiloto. Tengo que mover a Matt un poco para lograr ponerme el cinturón de seguridad pero mi pequeño no despierta pese a los movimientos. Cosa que agradezco, cuando Matt despertaba de esa forma normalmente se quedaba de mal humor y no era algo que quería que sucediera ahora.

La mayor parte del transcurso hacia el consultorio Sam permaneció callada. La música que sonaba por las bocinas del auto hacía que el ambiente no estuviera tan pesado. Sin embargo, sentía que Sam no estaba cómoda.

— ¿Estás bien? —Cuestiono temiendo que mi pregunta de hace algunos momentos la hubiera incomodado. —No era mi intención meterme en asuntos personales. —Me disculpo.

No dejo de mirar a Sam, ella me lanza una mirada de reojo antes de suspirar.

—Mi mejor amiga estaba embarazada —Responde tras unos segundos —Se embarazó debido a un aventura que tuvo y el padre desapareció, su vida se volvió demasiado complicada a partir de ese momento a pesar de que contaba con la ayuda de sus padres y de sus amigos.

>>Yo en esos momentos me encontraba estudiando en España, logré venir por un par de meses cuando me enteré de la noticia, un tiempo después de tener al bebé ella desapareció. Decidió marcharse y nadie sabe en donde se puede encontrar. Lo último que supe de ella fue que su bebé había sido una niña.

No sé bien que decir, en cuanto Sam termina de hablar suelta un suspiro largo.

—Yo...siento que eso haya pasado —Respondo. Ella me regala una sonrisa triste antes de fijar su vista de nuevo en la carretera, el silencio que se instala entre nosotros es señal clara que de que no quiere hablar, y por mucho que quiera decir algo para hacerla sentir mejor, opto por quedarme callado.

(...)

La doctora Johnson anota todas las revisiones que le hace a Matt en un tipo de formulario que tiene sobre su escritorio.

Me había indicado que tendría que aplicarle igual la vacuna que le hacía falta, cosa que ya sabía pero eso no hacía que este menos nervioso. Había logrado saber que vacunas tenía mi pequeño gracias a los formatos que venían junto con el acta pero a los cuales no presté demasiada atención en esos momentos.

—Bien Connor, sostenlo contra tu pecho —Explica la doctora con una sonrisa amable. Hago lo que dice, Matt había despertado a penas llegamos al consultorio por lo que la doctora pudo revisarlo con mayor facilidad, mi pequeño comienza a quejarse en cuanto siente que lo sujeto en una posición y miro nervioso a la doctora que ha comenzado a preparar las inyecciones.

—Tranquilo —Siento la mano de Sam posarse sobre mi brazo. La miro intentando sonreír.

—Es normal que los padres estén nerviosos en estos momentos, he tenido casos en donde ellos comienzan a llorar junto con sus bebés —No me pasa desapercibido que ha generalizado el termino padres, sin embargo, Sam no dice nada para desmentirlo y no sé si es porque no lo escuchó, o simplemente decidió pasarlo por alto.

La doctora se acerca y acomoda un poco a mi pequeño y pasa un algodón con alcohol en la zona en done pondrá la inyección antes de introducir la aguja en su piel. El llanto de Matt no se hace esperar, mi pequeño tiene los puños apretados mientras llora y yo tengo que hacer uso de todo mi autocontrol para no ponerme a llorar con él.

Tras unos segundos la doctora ha terminado, sin embargo, Matt continúa llorando mientras la doctora nos da las última indicaciones y consejos.

—A partir de ahora puedes comenzar a darle papillas —Informa.

—De acuerdo, muchas gracias doctora —Nos despedimos de ella en cuanto nos da las últimas indicaciones y la doctora Johnson nos sonríe.

—Nos vemos dentro de dos meses —Responde.

Salimos del consultorio, Sam camina en silencio a mi lado mientras yo intento hacer que Matt se calme.

—Ya pequeño, ya pasó —Susurro acomodándolo sobre mi pecho.

Cuando llegamos hasta el auto, Matt ya está más tranquilo. Agradezco eso porque ya había comenzado a desesperarme el hecho de que no dejara de llorar.

Sam se monta nuevamente en el asiento del conductor, mi hijo ya está despierto y más calmado por lo que lo coloco en el portabebés que se encuentra en los asientos traseros.

Cuando ya nos encontramos de regreso a la casa, Sam sigue en silencio. Comienzo a cuestionarme si el haberle preguntado sobre qué pasaba fue una mala idea, una gran mala idea.

— ¿Sam? —Ella me mira en cuanto pronuncio su nombre.

— ¿Qué pasa? —Cuestiona mirándome por algunos segundos.



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 01.03.2021

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