Pequeño Ángel

Diecinueve


 

SAMANTHA

Observo la figura de Connor, sé que está enojado. Puedo notarlo por la forma en que aprieta los puños a los costados de su cuerpo. Solo le toma algunos segundos girar para encararme y entonces noto que se encuentra más enojado de lo que yo esperaba que estuviera.

Muy en el fondo espero que me reciba con su sonrisa habitual y su voz alegre, en vez de eso, permanece en silencio.

—Los dejaremos solos —Anuncia Martín quien se encuentra a unos pasos de distancia de nosotros, le hace una seña a Fabricio y en pocos segundos solamente nos encontramos Connor y yo en la habitación.

Ninguno de los dos dice nada, permanecemos en silencio haciendo que el ambiente se torne demasiado incómodo. Tengo la tentación de salir corriendo ahora mismo como una cobarde, sin embargo, ahora mismo tengo muchas cosas que explicar.

—Lamento no haber venido en la mañana —Me disculpo —Me salieron algunos pendientes de último momento.

—¿Y no tenías tiempo ni de mandar un mensaje? —El reproche tiñe su voz, Connor me observa con los brazos cruzados sobre su pecho. Sé que no ha creído en la respuesta que le he dado.

—No lo creí necesario. Pero se me olvidó por completo. —Me excuso.

—Oh bueno, si me hubieses avisado que no vendrías no me hubiera quedado hasta las siete de la mañana esperándote. Y así, pude haber llegado puntual y evitarme el regaño de mi jefe.

Lo miro apenada. Luce más molesto de lo que esperé que estuviera.

No puedo decirle que estuve haciendo toda la mañana. No puedo porque eso sería delatar a Emma y ella me había rogado hasta el cansancio que no dijera nada.

Toda la coartada que había elaborado de camino aquí, parece borrarse de mi memoria. Cierro los ojos intentando recordar exactamente que es lo que iba a decirle a Connor.

—Yo...—Las palabras se atoran en mi boca. Por más que quiero darle una respuesta válida, nada parece lo suficientemente convincente. Y tengo miedo que de decir algo más, termine contando todo lo que sucedió en la mañana y no puedo dejar que eso pasara.

—Pudiste haberme mandado un mensaje Sam, no me iba a enojar por el hecho de que no vinieras a trabajar. Pero de eso a que me ignoraras toda la mañana es...—Se detiene. Desvía la mirada hacia algún otro punto de la habitación y luego suelta un suspiro.

Se deja caer sobre el sillón y frota ambas manos sobre su rostro.

—Sam...si esto tiene que ver con lo que pasó ayer solo...solo dilo —Parece algo angustiado. Me quedo en mi lugar sin hablar, sin hacer nada. Solamente permanezco mirando en su dirección e intentando salir del estado de sorpresa en el que me encuentro.

Camino hacia él, cuando tomo asiento a su lado es cuando el vuelve a mirarme.

—Connor, todo lo que te dije ayer fue verdad —Afirmo.

—Si es verdad, entonces... ¿Por qué estabas ayer con un chico? ¿Por qué respondió tu celular? Y lo más importante... ¿Cómo es que sabía que estabas en la ducha?

—¿A caso eso son celos? —Bromeo. Él parece no tomarlo con gracia ya que se incorpora en un movimiento brusco haciéndome pegar un ligero brinco.

—¡No estoy para estas cosas Sam! —Grita. —Estoy tan confundido con esto, nos besamos, nos confesamos lo que sentimos y al día siguiente tu solamente desapareces toda la mañana e ignoras todos y cada uno de mis mensajes. Y para terminar de variar, tu celular lo contesta un chico y tú...¡Tú solo te burlas!

Parece demasiado frustrado con la situación, revuelve su cabello en un gesto nervioso mientras me observa con reproche.

—No me estoy burlando Connor —Me defiendo —Lo siento, sé que debí de haberte enviado un mensaje pero tenía la cabeza en otro lado, con todo el asunto de Emma...—Me callo en el momento en que me doy cuenta que estoy diciendo más de lo que debería.

Connor me observa con curiosidad mientras se cruza de brazos esperando que continúe hablando. En estos momentos no busco otra opción que decirle una parte de la verdad. Emma se encargaría de decirle el resto.

—Ema no se encontraba bien, estuve con ella prácticamente todo el día porque no quería quedarse sola, tampoco quería que te dijera sobre esto así que...

—¿Por qué? —Cuestiona interrumpiéndome.

—Eso es algo que ella va a decirte después. —Respondo soltando un suspiro —A lo que quiero llegar es que, Connor, todo lo que te dije ayer es verdad, me gustas. —Me incorporo para llegar a su lado y tomo una de sus manos. Su gesto se ha suavizado y me observa en silencio. —El chico de la llamada es un amigo que tenemos en común Emma y yo, no tengo idea de porqué respondió mi celular, pero te puedo asegurar que no es nada más que un amigo para mí.

Connor suspira. Toma mi otra mano que se encuentra libre para darles un ligero apretón y luego me mira detenidamente por algunos segundos.

—¿Me estás diciendo la verdad? —Cuestiona elevando sus cejas. Asiento.

Connor me atrae a su cuerpo y me rodea con sus brazos, una ligera sonrisa se posa en mis labios, su fragancia llega hasta mí e inhalo un par de veces para disfrutarla.

No me había dado cuenta de cuanto extrañaba estar con él hasta estos momentos en los que me encuentro entre sus brazos, y la calidez que aparece cada que estoy con él regresa a mi sistema.

—Lo siento —Me disculpo una vez más.

—Está bien —Responde separándose algunos centímetros para poder mirarme —Solo no vuelvas a desaparecer de esa forma. —Pide.

—No lo haré —Las comisuras de sus labios se curvan hacia arriba revelando una radiante sonrisa. Se inclina hacia mí y deja un suave beso sobre mis labios.

La luz de un flash en nuestra dirección hace que nos separemos y volteemos, a unos pasos de distancia se encuentran Martín y Fabricio, el primero nos enfoca con la cámara de su celular mientras el segundo sostiene a un sonriente Matthew entre sus brazos.

—Lo siento, pero tenía que tener este momento guardado —Se disculpa con una sonrisa inocente en el rostro mientras otro flash es disparado en nuestra dirección.



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 08.03.2021

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