Pinceladas

Capítulo 6.2.

Capítulo 6.2.

Te deseo

Llame nuevamente a la recepción para preguntar por Ximena, y me comunicaron a su habitación.

El teléfono sonó un par de veces...

– ¿Hola?

–Si... Era la misma voz...

–Oye... ya te había mencionado ¿qué me gustan tus ojos?

–Sonríe–, si... creo.

–Bueno... lo repetiré entonces...

Hay mujeres que inspiran quererlas...

Otras inspiran tenerlas...

Algunas inspiran poseerlas...

Pero tú... me inspiras a morir lentamente en tu mirada.

–Sin palabras... pero me agrada saberlo –se escucha una leve sonrisa.

–Es interesante... cruzar la mirada contigo...

– ¿Por qué lo dices?

–Porque es lo que hay tras la mirada lo que la hace interesante...

–Ujum –asiente coqueta.

–Y lo mejor... solo los dos lo sabemos.

– ¡Sí!

–Me gusta el deseo que se genera... Cada mirada, cada gesto, cada roce de nuestra piel lo alimenta, Se acumula, Nos lleva a un punto donde solo queremos liberarlo Y no por gotas lentamente... Mis manos solo quieren estar en tu cuerpo, Mis dedos acaricien cada parte en él, Te agarren... te aprieten... Te lleven a mí...

–De solo pensarlo...me pasa un corrientazo por todo el cuerpo...

–Y ese solo sería el inicio...

–Ujum –asiente coqueta.

–La duda que se genera… mi cuerpo pregunta… ¿Cuándo saciaré aquel deseo? Aquel momento en que te tenga entre mis brazos, mi pecho, mi abdomen y una pared atrás… no dejarte una salida… Mis ojos concentrados fijamente en los tuyos y la proximidad en nuestros labios sea cada vez más corta hasta llegar a sentir tu respiración en ellos… Mi mirada más intensa con picardía, Cuando mis labios rocen ligeramente los tuyos… Deslizarlos sutilmente por tus mejillas hasta llegar a tu cuello… Mi boca se abre un poco… te muerdo seguido de cerrar mis labios… succionar un poco… Tu cabeza vaya ligeramente hacia atrás dejándote a mi merced, Me convierto en tu amo… tú en mi sumisa… Mis labios y lengua recorren tu cuello, tus mejillas… Justo al llegar a tus labios mis manos toman las tuyas… las subo sobre tu cabeza… las amarró con las mías, mis labios llegan a los tuyos, una de mis manos te toma entre la mejilla y el cuello, mis labios se entrelazan con los tuyos… te muerdo… Un beso intenso que corta la respiración… Mi mano se desliza por tu cuello… llegando a tu pecho… Te agarro… te aprieto… Sigue por tu cintura… tus caderas, mi otra mano baja rápidamente tomándote de las nalgas… En un pequeño impulso te subo a mis caderas… tus piernas se entrelazan en ellas… tus manos libres bajan a mi cuello… Te presiono un poco contra la pared… mis labios aún no se separan de los tuyos…

–Solo espero q aquello que deseamos se pueda cumplir pronto... –sonríe coqueta.

–No esperemos entonces...

– ¿Cómo?

–Hagamos una apuesta

– ¿Cuál?

–Te apuesto a que soy capaz de darte un beso sin tocar tus labios

– ¿Cómo harás eso?

–Ya lo sabrás...

–No... No lo sé, dime como.

–Oye, solo acepta, así sabrás el cómo.

–Ríe–, sabes me tienes intrigada...

–Entonces... ¿apostamos?

–Bueno... Apostemos –ríe coqueta.

–Entonces mañana nos apartamos un momento del grupo y la hacemos

–Bueno, y...  ¿Cómo piensas hacer eso?

–Luego de hacerla lo sabrás...

– ¿No me vas a decir?... Bueno...

–Tenemos una apuesta pendiente entonces, linda noche –sonrió.

–Gracias igual.

 

Me recosté sobre la cama... Miraba el techo... Una sonrisa leve asoma en mis labios... Me sentía algo triunfante, Ximena ahora era quien por aquel momento se había adueñado de mis pensamientos... Y la verdad eso no me disgustaba...

Ella era una chica sexy, sus ojos eran muy activos, llenos de vida... Y su sonrisa era el detonador perfecto para quedar completamente hipnotizado… Pero no era un sentimiento diferente al del deseo… Lujuria…

Y su trampa… Bueno… Se jugar muy bien a ello…

Sé que sonará cruel, perverso, seré un completo patán… Pero… ella será una forma de redimirme respecto a Amy, será como una venganza aunque no salga afectada para nada, me sentiré... No sé... Creo que servirá de distracción, además ¿porque ponerle un título a algo que te de placer sin pedir nada a cambio? ¿No es acaso este el deseo de muchos? Y ya que Ximena apareció en mi vida... En mi camino… Porque no tener un momento para… Disfrutar…

Además sé que ella también así lo desea.



Andres M. Quiroga

Editado: 16.03.2020

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